Cada organismo es único con sus propias necesidades que varían en función de la edad. Por eso es peligroso adoptar un régimen adelgazante sin consultarlo primero con un nutricionista. Más que reducir la cantidad alimenticia para generar una pérdida de peso, un régimen debe tener por objetivo satisfacer las necesidades fisiológicas de base.
Sin esto, provoca desequilibrios alimenticios y hormonales que pueden tener graves consecuencias. Mejor que gastarse el dinero y poner en riesgo la salud con diferentes regímenes no personalizados, se trata de elegir aquél que se adapta mejor a las condiciones y necesidades de cada uno. Esto es lo que el nutricionista intenta hacer con cada paciente.




