
Las grasas saludables contienen antioxidantes como la vitamina E, que ayudan a reducir los niveles de colesterol malo. Recuerda que unos niveles altos aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades del corazĂłn.
Los ácidos grasos omega 3 y omega 6 desempeñan un importante papel en el mantenimiento de muchas funciones corporales. Un buen aporte de estas sustancias a través de la dieta ayuda a mantener el sistema inmunológico y el corazón a pleno rendimiento.
Existen estudios que han demostrado que las grasas monoinsaturadas contribuyen a mantener un vientre plano, ya que queman los lĂpidos de esta parte del cuerpo. El aceite de oliva, las semillas de chĂa y las almendras se encuentran entre los alimentos más ricos en este tipo de grasa, mientras que el aguacate, las nueces y el aceite de soja son los equivalentes de las poliinsaturadas.
ÂżY quĂ© sucede con las grasas saturadas? Descubrimientos recientes sugieren que podrĂan no ser tan perjudiciales como se pensaba. Y es que un estudio no encontrĂł relaciĂłn entre una dieta alta en grasas saturadas (leche, queso, carne, etc.) y un mayor riesgo de enfermedad cardĂaca. Asimismo, el aceite de coco, una grasa saturada vegetal, elevarĂa los niveles de colesterol bueno. No obstante, los expertos siguen aconsejando limitar el consumo de grasas saturadas y trans.
Cabe señalar que aumentar la ingesta de grasa no es malo, siempre y cuando se haga con moderaciĂłn. La razĂłn es que, ya sean buenas o malas, las grasas son ricas en calorĂas. La cantidad máxima diaria que se recomienda actualmente es de 65 gramos, incluyendo las denominadas saludables. Para mantener unos niveles de grasa adecuados en la dieta, sin que el nĂşmero de calorĂas diarias sobrepase las 2000, se aconseja reemplazar los carbohidratos de mala calidad y otros alimentos ricos en grasas saturadas por alimentos ricos en MUFA y PUFA (por sus siglas en inglĂ©s).