Un desayuno completo, ideal para una buena salud

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Tomar un desayuno completo a diario es la regla de oro para mantener una salud fuerte y un organismo en buena forma. Para ello es necesario tomarse el tiempo necesario para desayunar por la mañana, entre 15 y 20 minutos son suficientes para el primer plato del día. Las personas que toman un desayuno tienen menos posibilidades de engordar que aquellas que no lo toman y sienten mucho menos cansancio al final de la mañana.

Además, las personas que se toman el tiempo necesario para ingerir un desayuno completo y equilibrado no sienten hambre antes de la hora de la comida, y por lo tanto tienen menos tentaciones de picotear antes de mediodía.

Conviene comer proteínas contenidas en los huevos, el pescado, la carne, los quesos y productos lácteos, pero también las legumbres como las famosas beans inglesas, además de una pequeña dosis de cereales.

Las proteínas nos ayudan intelectualmente y físicamente a mantenernos despiertos y en activo toda la mañana haciendo que seamos más productivos, además de permitir el retraso del momento del hambre a lo largo del día.

Beber un gran vaso de agua al despertarse ayuda a evacuar las impurezas de la noche, da vida a las células y activa los riñones. Un poco de limón en el agua, para los más valientes, será todavía mucho más eficaz.

Comer cereales integrales, que tienen muchas fibras, ayuda a difundir su energía de forma lenta en el organismo, lo que permite mantenerse durante más tiempo en activo antes de la comida.

No conviene olvidarse de las materias grasas. A veces se piensa que son nefastas, pero son vitales. Ciertas materias grasas son de hecho excelentes para la salud. Algunos aceites o margarinas pueden ser integrados en el desayuno.

Tomar una fruta o beber un zumo de frutas no concentrado por la mañana permite hacer el lleno de vitaminas, minerales, glúcidos y fibras. Su índice glicémico bajo permite que os mantengáis en activo durante toda la mañana, puesto que contrariamente a lo que se pensaba hasta los años 80, no son las féculas, sino las frutas y verduras frescas crudas las que mayor tasa de azúcares lentos contienen.


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