Consejos para congelar las fresas

fresas-congeladas

Antes de congelar las fresas, es importante separarlas bien. Se deben tirar aquellas que no son bonitas, estás no se deben congelar, ni comer las fresas un poco podridas, demasiado maduras, o descoloridas. Recordar también que las fresas descongeladas no tienen la misma textura, ni el mismo sabor que las fresas frescas.

Antes de congelar las fresas hay que lavarlas bien y secarlas muy bien. En ningún un caso conviene meter un fruto húmedo en el congelador porque se endurecería demasiado. Por lo tanto, es importante tomarse el tiempo suficiente para secar las fresas correctamente.

Una vez que las fresas están lavadas y secas, se pueden colocar en un recipiente en el que no se peguen. De esta forma, se evita tener un amalgama de fresas congeladas. Se debe escoger un recipiente adaptado al congelador. Se coloca el recipiente plano para que quede estable.

Si preferís congelar las fresas y darles un sabor dulce, lo ideal es hacer un almíbar de azúcar. Se mezclan 4 tazas de agua y una de azúcar. Se lleva a ebullición. Poco a poco, a medida que el azúcar va espesando y que el almíbar se vuelve transparente, se añade al recipiente.

Después se colocan las fresas en el congelador siguiendo las instrucciones que hemos dicho antes. Al descongelar las fresas, están deliciosas y perfectas para acompañar cualquier postre.

Si no se tiene un recipiente para congelar las fresas, se puede utilizar papel de aluminio. Sin lavarlas, se envuelven de forma separada en trozos de papel de aluminio, cuidando de no machacarlas. Una vez descongeladas, las fresas estarán perfectas.


Escribe un comentario