Beneficios saludables del Ajo seco

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El Ajo o Allium sativum, es una de las especias más importantes del arte culinario a nivel mundial, además de representar una panacea de la medicina natural, pudiendo consumiese en estado natural, aceite, o desecado, éste último también conserva una importante variedad de beneficios para la salud.

Algunos de los componentes potencialmente activos del ajo son compuestos organosulfurados, incluyendo un sulfóxido llamado aliina, según el Centro de Información del Instituto Linus Pauling de micronutrientes, pero se debe tener en cuenta que al cortar, cocinar o secar los ajos, durante el proceso se pueden perder dichos compuestos, sin embargo en los suplementos dietéticos, se trata de preservar los componentes como la aliina.

En el caso del ajo seco a pesar de que su contenido aliina no es alto, mantiene otras propiedades beneficiosas debido a su contenido nutricional, que favorece el control de la presión arterial alta o hipertensión, un factor de riesgo que incrementa la posibilidad de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.

De acuerdo con el Instituto Linus Pauling Centro de Información sobre Micronutrientes, los suplementos de ajo no parecen reducir la presión arterial en personas con hipertensión, sin embargo, con sólo 6 miligramos de ajo en polvo seco se puede ayudar a reducir el consumo de sodio, al suplantarlo por éste en lugar de condimento salados o sal de mesa, ya que una dieta alta en sodio puede causar o exacerbar la presión arterial alta.

El ajo en polvo tiene una capacidad de absorción muy alta de radicales de oxígeno o de ORAC, el valor de 6523, que indica el potencial de un alimento para inhibir la oxidación en el cuerpo y una dieta alta en antioxidantes puede reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la oxidación, incluyendo enfermedad cardíaca, enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, por lo cual el valor ORAC de ajo seco es similar al valor ORAC de cebolla en polvo y superior a la mayoría de las hortalizas frescas, como las espinacas y los tomates.

Imagen: MF


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