Un equipo de la Universidad de Kyushu (Japón) ha observado que tomar yogur a diario se asocia con cambios favorables en la microbiota intestinal, incluyendo un aumento de su diversidad. La investigación también indica que, cuando se combina con baños en aguas termales con cloruro, el efecto sobre el tránsito intestinal es aún más notable.
El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Nutrition, refuerza el interés en intervenciones de estilo de vida de bajo riesgo y fácil acceso. Según los autores, la dieta basada en lácteos fermentados y el uso de onsen podrían aportar beneficios complementarios, con potencial aplicación en medicina preventiva.
Un ensayo en Japón para evaluar yogur y onsen
Los investigadores colaboraron con la ciudad de Beppu, enclave célebre por sus onsen, para analizar la interacción entre la ingesta de yogur y los baños termales. El equipo ya había documentado la influencia de estos baños en la microbiota, pero faltaban datos sobre su efecto combinado con la dieta.

Diseño del estudio y qué se midió
Participaron 47 adultos sanos (hombres y mujeres) que no se habían bañado en onsen en los 14 días previos. Se les asignó aleatoriamente a tres grupos: control, yogur y yogur + onsen, con un periodo de intervención de cuatro semanas.
El grupo de yogur consumió diariamente 180 g de un yogur bajo en azúcar con Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus después de la cena, mientras que el grupo combinado, además de lo anterior, se bañó en un manantial de cloruro de Beppu más de 15 minutos al menos una vez cada dos días.
Para evaluar los efectos, se realizaron análisis de microbiota en muestras de heces antes y después de la intervención. Asimismo, los participantes completaron un cuestionario de 14 ítems sobre estado de la defecación (frecuencia, consistencia, sensación de vaciado e incluso uso de laxantes).
Resultados: microbiota y tránsito
Los datos mostraron que el grupo que solo tomó yogur incrementó significativamente la riqueza bacteriana, junto con cambios en la abundancia relativa de múltiples especies bacterianas. Estos cambios no se apreciaron en el grupo control ni en el grupo que combinó yogur con onsen.
En cuanto al tránsito, tanto quienes consumieron yogur como quienes sumaron los baños termales reportaron mejoras en las puntuaciones del cuestionario de defecación, con un efecto más acusado en el grupo combinado. Es decir, la calidad y frecuencia de las deposiciones tendió a mejorar, especialmente cuando se incorporaron los baños.
“Combinar dos medidas accesibles de estilo de vida —yogur y onsen— puede aportar beneficios adicionales en adultos sanos”, subraya el equipo liderado por Shunsuke Managi, al destacar su potencial para la salud preventiva.
Qué significan estos hallazgos
Mantener un entorno intestinal equilibrado es clave para la digestión, la respuesta inmune e incluso ciertas funciones neurológicas. En este contexto, el yogur es realmente bueno para la digestión —que contiene bacterias lácticas y, en ocasiones, bifidobacterias— actúa como alimento fermentado que ayuda a modular la microbiota.
Los autores sugieren que la suma de hábitos complementarios podría ejercer efectos aditivos o sinérgicos: el yogur influiría en la composición microbiana, mientras que los baños con cloruro en onsen de Beppu reforzarían el tránsito intestinal, aspecto relevante para quienes buscan regular su tránsito con medidas no farmacológicas.
Precauciones y próximos pasos
Aunque los resultados son prometedores, el estudio tiene tamaño muestral reducido: duración de cuatro semanas y población de adultos sanos, lo que invita a confirmar los hallazgos en ensayos más amplios y diversos. También será útil esclarecer por qué la diversidad microbiana no aumentó en el grupo que combinó yogur y onsen, pese a mejorar su tránsito.
Mientras llega nueva evidencia, los especialistas recomiendan mantener una dieta variada, priorizar alimentos fermentados como el yogur y acompañarlos de hábitos saludables (hidratación y actividad física moderada). Si existen condiciones gastrointestinales previas, conviene consultar con un profesional antes de cambiar la rutina.
La investigación aporta una fotografía interesante: el diversificar la microbiota mediante yogur diario puede favorecer la salud intestinal y, si se acompaña de favorecer el tránsito con baños termales de cloruro, favorecer aún más el tránsito. Un enfoque sencillo, de bajo coste y sin fármacos que abre la puerta a nuevas estrategias de bienestar con base científica.
