La yerba mate, sĆmbolo cotidiano en millones de hogares del Cono Sur, hace tiempo que dejó de ser una costumbre exclusiva de Argentina, Uruguay o Paraguay. En los Ćŗltimos aƱos, su presencia se ha multiplicado en Europa y Estados Unidos, no solo como infusión tradicional, sino tambiĆ©n como ingrediente de bebidas energĆ©ticas, productos funcionales e, incluso, objeto de estudios cientĆficos en el Ć”mbito de la salud.
En paralelo a su avance comercial, la bebida se abre camino en espacios tan distintos como un pequeƱo pueblo de la Calabria italiana, donde el mate forma parte del dĆa a dĆa desde hace mĆ”s de un siglo, y los laboratorios de investigación, que analizan cómo sus compuestos podrĆan influir en procesos inflamatorios y oxidativos. Todo ello dibuja un panorama en el que la yerba mate empieza a mirarse tambiĆ©n como producto global.
Lungro: la ācapital europea del mateā en el sur de Italia
En las montaƱas de la región de Calabria, al sur de Italia, se encuentra Lungro, un pueblo de unos 2.500 habitantes que se ha ganado el apodo de ācapital europea del mateā. AllĆ, esta infusión forma parte de la vida cotidiana desde hace unos 150 aƱos, pese a que en el lugar no reside una comunidad argentina estable que haya trasladado la tradición de manera directa.
La explicación estĆ” en la historia migratoria del pueblo. Lungro tiene raĆces albanesas y gran parte de su población pertenece a la comunidad arbĆ«reshĆ«, descendiente de quienes llegaron desde Albania siglos atrĆ”s. A finales del siglo XIX, muchos habitantes emigraron a SudamĆ©rica, entre otros destinos a Argentina, y regresaron mĆ”s tarde llevando consigo el hĆ”bito de compartir mates que aprendieron durante su estancia en tierras rioplatenses.
Con el tiempo, el mate se integró tanto en la identidad local que hoy se mantiene sin necesidad de una colonia argentina que lo sostenga. El ritual es plenamente lungrés: se prepara en casa, normalmente con una pava al fuego, y se comparte sobre todo en el desayuno o en reuniones familiares, lejos de la imagen del termo bajo el brazo tan habitual en Argentina o Uruguay.
Una de las particularidades mÔs llamativas es que, en Lungro, el termo casi no se utiliza. El agua se mantiene caliente en la cocina y se sirve directamente sobre el mate, de forma muy similar a las costumbres de antaño en muchas familias rioplatenses. La bebida, ademÔs, suele tomarse endulzada con azúcar y, en muchas casas, se prepara con leche, algo que entusiasma especialmente a los niños, que se aficionan al mate dulce con leche como una especie de merienda caliente.
MĆ”s allĆ” de la receta, el Ć©nfasis de los vecinos estĆ” puesto en el papel del mate como elemento de unión social. Durante los meses frĆos, es frecuente que las familias se reĆŗnan en torno a la chimenea con la calabaza en el centro para charlar, transmitir historias y reforzar los vĆnculos entre generaciones, utilizando la bebida como excusa para alargar la sobremesa.
Un festival, una academia del mate y la primera yerba āhecha en Europaā

La pasión lungresa por el mate ha dado lugar a un Festival del Mate que se celebra desde hace unos doce aƱos y que transforma las estrechas callejuelas del casco histórico en un rincón con aire argentino: suenan canciones en espaƱol, hay espectĆ”culos de tango y folclore, y no faltan productos tĆpicos como los choripanes.
La impulsora principal de esta celebración es Ana Stratigò, presidenta de la llamada Academia del Mate. Para ella, la infusión estĆ” Ćntimamente ligada a la memoria familiar. Relata que muchas historias y costumbres de su casa se habrĆan perdido si no hubieran estado asociadas a esas largas charlas acompaƱadas de mates junto al fuego, lo que la llevó a convertir la bebida en un sĆmbolo de recuerdo y continuidad.
El festival se celebra el 1 de agosto, fecha elegida por Ana por ser el dĆa en que falleció su madre. De esta forma, la fiesta funciona como un homenaje personal, pero tambiĆ©n como reconocimiento a todas las vivencias compartidas alrededor de un mate. La propia historia del pueblo se ha difundido gracias a una canción dedicada a la infusión, compuesta por Ana y su madre, que ayudó a dar a conocer el caso de Lungro fuera de Italia.
La singularidad de este rincón calabrĆ©s llamó la atención de viajeros y comunicadores que han contado su experiencia en redes sociales y en distintos medios, y llegó incluso hasta el papa Francisco, con quien Ana asegura haber compartido un mate, lo que terminó de reforzar la proyección internacional de este pueblo de montaƱa ligado a una costumbre tĆpicamente rioplatense.
La unión sociocultural es tal que, ademĆ”s de las celebraciones anuales con gastronomĆa argentina, recientemente se ha dado un paso mĆ”s: Lungro inició por primera vez la siembra y cosecha de yerba mate en su propio territorio. Con ello, aspira a convertirse en el primer pueblo de Europa cuya yerba proceda Ćntegramente de sus propias plantaciones, un hito simbólico que refuerza todavĆa mĆ”s el vĆnculo con la infusión.
Yerba mate en Europa y Estados Unidos: de la calabaza a las bebidas funcionales
Mientras pueblos como Lungro se apropian del mate desde la tradición, en otros puntos del mundo la yerba empieza a ganar terreno por vĆas muy distintas. En Estados Unidos, por ejemplo, una parte creciente del consumo no llega en forma de paquete tradicional, sino como extracto concentrado que se utiliza en bebidas energĆ©ticas y productos funcionales.
En este contexto han surgido alianzas entre empresas argentinas y compaƱĆas extranjeras especializadas. Una firma radicada en Córdoba se ha posicionado como proveedora de extractos orgĆ”nicos de yerba mate para una compaƱĆa estadounidense con fuerte presencia en el segmento de bebidas funcionales a base de esta planta. Los acuerdos iniciales se han traducido en pedidos de decenas de toneladas de extracto, con proyecciones de multiplicar varias veces ese volumen en pocos aƱos.
El proceso no se limita a exportar materia prima sin mÔs; exige adaptar la producción a exigentes estÔndares internacionales de calidad, trazabilidad y certificación. Para acceder de forma estable al mercado norteamericano, la planta cordobesa tuvo que adecuar su sistema a normativas como las certificaciones orgÔnicas, sellos de comercio justo y habilitación de la FDA, entre otros requisitos propios del sector alimentario en Estados Unidos.
La yerba mate, en este esquema, se transforma en polvo o extracto seco, con formulaciones especĆficas de cafeĆna y otros compuestos, lo que facilita su incorporación a bebidas listas para tomar, mezclas energĆ©ticas y otros productos de perfil saludable que se comercializan tanto en NorteamĆ©rica como en algunos paĆses europeos. De este modo, el mate se integra en el universo de las bebidas funcionales, un nicho en expansión que busca ingredientes naturales con determinado efecto fisiológico.
Este tipo de desarrollos industriales abre la puerta a que el consumidor europeo o estadounidense se acerque a la yerba mate no necesariamente a travĆ©s de la bombilla y la calabaza, sino mediante formatos familiares para esos mercados, como latas de bebida frĆa, suplementos o mezclas en polvo. Para la cadena yerbatera, supone una oportunidad de diversificar usos y, a la vez, aƱadir valor a partir de la investigación y la tecnologĆa aplicada a un producto tradicional.
Lo que dice la ciencia: yerba mate y salud bucodental
El creciente interĆ©s global por la yerba mate va acompaƱado de una atención mayor desde el Ć”mbito cientĆfico. Diversos trabajos han comenzado a estudiar cómo los compuestos bioactivos presentes en la planta podrĆan influir en distintos procesos del organismo, mĆ”s allĆ” de su conocido aporte estimulante. Una de las lĆneas de investigación recientes se ha centrado en su posible papel en la periodontitis apical, una enfermedad inflamatoria que afecta a los tejidos que rodean la punta de la raĆz dental.
Un estudio publicado en una revista internacional de endodoncia analizó los efectos de la yerba mate en modelos de laboratorio y en animales con lesiones de este tipo. En los ensayos, la administración de la infusión se asoció con una recuperación de la capacidad antioxidante del plasma y con una reducción de determinados marcadores relacionados con el estrés oxidativo en sangre, un factor que se considera relevante en el mantenimiento de procesos inflamatorios.
Los investigadores tambiĆ©n trabajaron con cĆ©lulas dentales humanas en cultivo, expuestas a extractos de yerba mate. En esas condiciones, las cĆ©lulas mantuvieron su viabilidad y mostraron niveles mĆ”s bajos de molĆ©culas vinculadas a la respuesta inflamatoria y al daƱo pulpar. Asimismo, algunas vĆas bioquĆmicas asociadas a la destrucción del tejido óseo y a la inflamación parecieron modularse de forma favorable cuando se incorporaban componentes de la infusión al entorno de cultivo.
En los modelos animales utilizados, el consumo de yerba mate se relacionó con una menor actividad de las cĆ©lulas encargadas de degradar el hueso que rodea el diente y con signos de reducción de la inflamación en la zona de la raĆz. Estos hallazgos se interpretan como indicios de un posible efecto antioxidante y antiinflamatorio de determinados compuestos de la planta, al menos bajo condiciones experimentales controladas.
Los autores del trabajo son muy prudentes al trasladar estos resultados al terreno prĆ”ctico. Insisten en que no se ha definido una dosis concreta ni una forma de consumo que pueda recomendarse a las personas, y que los experimentos en animales o en cultivos celulares no bastan para afirmar que tomar mate proteja frente a esta enfermedad dental. HarĆan falta ensayos clĆnicos en humanos, con seguimiento a largo plazo, para evaluar con rigor cualquier posible beneficio, su magnitud real y eventuales efectos secundarios.
Entre la tradición y el futuro global de la yerba mate
El recorrido de la yerba mate ilustra cómo un producto muy asociado a la vida cotidiana del RĆo de la Plata puede ir ganando nuevas capas de significado y de uso. Desde un pueblo italiano que la ha hecho suya hasta las plantas industriales que la convierten en extractos para bebidas funcionales, pasando por los laboratorios que analizan sus efectos biológicos, la infusión se mueve en un equilibrio constante entre tradición y modernización.
Para Europa y EspaƱa en particular, el mate aparece cada vez mĆ”s en tiendas especializadas, supermercados y cartas de cafeterĆas, tanto en forma de yerba en paquete como en productos listos para consumir con una imagen ligada a lo ānaturalā o āenergĆ©ticoā. El desafĆo de la cadena productiva pasa por consolidar esa presencia sin perder de vista que se trata de un mercado exigente en materia de seguridad alimentaria, transparencia y evidencia cientĆfica cuando se asocian atributos saludables a un alimento o bebida.
Entre la calabaza que se comparte en torno a una chimenea en Lungro, los envases que llegan a las tiendas europeas o estadounidenses y los ensayos que se publican en revistas cientĆficas, la yerba mate se asienta como un producto con identidad cultural muy marcada y, al mismo tiempo, con margen para seguir creciendo fuera de su territorio de origen. Que se beba en un pueblo italiano de montaƱa, en un salón de Madrid o en un laboratorio universitario dice mucho de cómo una costumbre local puede encontrar su sitio en un mundo cada vez mĆ”s conectado.