Tres razones para comer espinacas en lugar de kale

Durante los últimos años, nos han hecho creer que, si quieres estar sano, necesitas comer kale regularmente. Aunque se trata de un alimento muy aconsejable, no es muy distinto del resto de verduras.

Las siguientes son tres razones por las que saldrás ganando si lo sustituyes por las espinacas de toda la vida en esos zumos verdes de la merienda y en las ensaladas del mediodía:

Son más fáciles de masticar

Si has incluido el kale en tu dieta, te habrás dado cuenta de que masticarlo puede suponer un trabajo bastante duro para la mandíbula. Al terminar, se tiene la sensación de haber estado comiendo durante horas. Las espinacas no tienen ese problema. Son mucho más amables con los músculos de la boca que la col rizada… y a menudo también con el paladar.

Las diferencias nutricionales son insignificantes

El kale tiene fama de significar un aporte nutricional increíble. Muchas personas lo comen porque creen que es mejor que el resto de verduras de hoja verde y que la mayoría de alimentos, pero la realidad es que las espinacas empatan con el kale en proteínas, fibra, carbohidratos, grasa, vitamina B6, calcio, manganeso, hierro y potasio. Existen diferencias, sí, aunque son insignificantes, especialmente cuando se trata de porciones pequeñas.

Tienen la mitad de calorías

Un dato que puede resultar bastante sorprendente es que el aporte de calorías de las espinacas es menos de la mitad que el del kale. No es que la col rizada engorde, ya que, como hemos dicho al principio, es un alimento muy aconsejable y nos encanta. Sólo queremos dejar claro que existen otras opciones en el mercado igual de buenas, las cuales, dependiendo de tus necesidades, pueden ser incluso mejores.


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