En ese contexto, un equipo de la Universidad Northwestern ha explorado una vÃa experimental basada en una terapia de ARN que busca activar la termogénesis, es decir, el mecanismo por el que el organismo gasta energÃa para producir calor. La idea, probada por ahora en ratones, es complementar el efecto de la semaglutida, uno de los fármacos GLP-1 más conocidos, para quemar más grasa y conservar mejor el músculo.
Una terapia de ARN para quemar más energÃa

La estrategia utiliza una pequeña cadena de ARN para silenciar el gen ZFP423, que funciona como un freno en la transformación de la grasa blanca en grasa beige. La primera se encarga sobre todo de almacenar energÃa; la segunda tiene más capacidad para quemar calorÃas mediante termogénesis. Al actuar sobre ese interruptor biológico, los investigadores pretenden que el cuerpo no solo reciba menos calorÃas, sino que también gaste más.
Joseph Bass, autor principal del trabajo y director del Centro de Diabetes y Metabolismo de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, señala que es la primera vez que identifican una terapia de ARN capaz de promover la termogénesis y que, al combinarse con semaglutida, ayuda a preservar la masa muscular magra. El estudio se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Antes de probar la combinación, el equipo evaluó la terapia de ARN por sà sola en ratones alimentados con una dieta estándar y con una dieta rica en grasas. Durante los experimentos midieron el peso corporal, la cantidad de grasa, la masa magra, el gasto energético, la glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina, entre otros parámetros metabólicos.
Los primeros resultados fueron lo bastante prometedores como para dar el siguiente paso. Incluso en animales con una alimentación normal, la terapia mejoró de forma notable la tolerancia a la glucosa y redujo la grasa corporal sin provocar una pérdida apreciable de músculo. Bass califica ese último dato de especialmente llamativo, porque toca uno de los puntos débiles de los tratamientos actuales.
El efecto más destacado llegó cuando la terapia de ARN se administró junto a semaglutida. Los ratones que recibieron ambas intervenciones experimentaron una mayor reducción del peso y de la grasa corporal que los tratados únicamente con el fármaco GLP-1, al mismo tiempo que conservaron más masa muscular magra.
Menos músculo perdido y más grasa quemada

Los datos concretos ayudan a entender la magnitud de la diferencia. Los animales tratados con la combinación perdieron alrededor del 5,5% de su masa muscular magra, frente a cerca de un 10% entre los que recibieron solo semaglutida. Al finalizar el tratamiento, la cantidad de grasa corporal era de unos 4 gramos en el grupo que recibió ambas terapias, frente a casi 8 gramos en el grupo tratado exclusivamente con el fármaco GLP-1.
La combinación también se asoció con mejoras en la tolerancia a la glucosa y en otros indicadores de salud metabólica. Para los autores, esto refuerza la hipótesis de que actuar sobre el gasto energético puede ser un complemento útil a los medicamentos para adelgazar que reducen el apetito, aunque todavÃa falta mucha investigación antes de pensar en aplicaciones clÃnicas.
El origen de esta lÃnea de trabajo se remonta a varios años atrás, cuando los cientÃficos intentaban comprender por qué ingerir la misma cantidad de calorÃas en distintos momentos del dÃa puede tener efectos diferentes sobre el peso. Chelsea Hepler, actualmente en la Universidad de Michigan, estudió la relación entre el reloj biológico interno y la capacidad del organismo para transformar la grasa blanca en grasa beige.
Ese camino se apoyó en investigaciones previas de Rana Gupta, de la Universidad de Duke, que habÃan identificado el papel de ZFP423 como un freno en la conversión de la grasa blanca en grasa beige. A partir de ahÃ, el equipo de Northwestern se planteó si era posible bloquear ese mecanismo con una terapia de ARN, para lo que contó con la colaboración de Ionis Pharmaceuticals, especializada en este tipo de tratamientos.
El siguiente paso será comprobar si el mecanismo puede trasladarse a seres humanos. Bass explica que su equipo ya trabaja en el estudio de terapias de ARN similares en células humanas, pero los resultados disponibles hasta ahora proceden de modelos animales y no permiten determinar si la estrategia será segura y eficaz en pacientes. Northwestern, además, ha presentado una solicitud de patente provisional sobre la terapia experimental.
La investigación abre una puerta interesante para mejorar la calidad de la pérdida de peso durante el uso de fármacos GLP-1, pero conviene mantener la cautela. De momento, hablamos de ratones, de una terapia en fase experimental y de resultados que aún deben replicarse en personas. La promesa de adelgazar protegiendo el músculo es atractiva, pero la evidencia humana todavÃa no está sobre la mesa.

