
Aunque parezca un tanto extraño, sí, el té de ajo se toma y puede ser muy beneficioso para nuestra salud. El té de ajo se tomaba en la antigua Grecia y se utilizaba para fortalecer el organismo, porque como es bien sabido el ajo es uno de los antibióticos naturales por excelencia y se ha usado tradicionalmente como remedio casero frente a infecciones y molestias respiratorias.
Seguramente parezca exagerado tomarse un té de ajo cuando el ajo en sí es un producto con un sabor muy fuerte e intenso, sin embargo, el ajo es un buen antioxidante y qué mejor manera que tomarlo en forma de té para aprovechar sus compuestos azufrados de una forma más suave, combinándolo con jengibre, miel o limón para mejorar el sabor y potenciar sus efectos.
Propiedades del té de ajo
Hay otros hábitos en torno al ajo como el comer un diente de ajo en ayunas por la mañana, pero esta vez, os mostramos cómo preparar esta infusión menos fuerte y muy rica de sabor. Este té te aportará lo siguiente:
- Es un excelente depurativo, ideal para ir perdiendo peso poco a poco ya que ayuda a movilizar y disolver la grasa sobrante de nuestro cuerpo, colaborando con una dieta equilibrada.
- Acelera nuestro metabolismo gracias a su ligero efecto termogénico: aumenta levemente la temperatura corporal y facilita la quema de grasas, lo que lo convierte en un buen apoyo en casos de sobrepeso u obesidad cuando se combina con ejercicio y buena alimentación.
- Favorece la circulación de la sangre, reduce el nivel de colesterol malo (LDL), puede ayudar a disminuir los triglicéridos, dilata los vasos sanguíneos y evita la arterioesclerosis, contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares.
- Bebiendo un vaso de té de ajo complementarás tu cuerpo con vitaminas A, B1, B2 y C, además de minerales como fósforo, potasio y pequeñas cantidades de selenio, que participan en el correcto funcionamiento del sistema nervioso y del sistema inmunitario.
- Reduce los signos del envejecimiento prematuro gracias a su capacidad antioxidante: la alicina y otros compuestos sulfurados ayudan a neutralizar radicales libres que dañan las células de la piel y de los órganos.
- Evitarás ser más propenso a coger resfriados porque se fortalece el sistema inmunológico; la combinación de vitamina C, flavonoides y compuestos azufrados ayuda a combatir virus, bacterias y hongos, lo que puede acortar la duración de gripes y resfriados.
- Actúa como expectorante natural, ya que fluidifica el moco y facilita su eliminación, ayudando a aliviar la tos y a despejar las vías respiratorias cuando hay congestión.
- Puede ayudar a controlar la presión arterial leve o moderadamente elevada, gracias a su efecto vasodilatador y a la mejora del flujo sanguíneo, siempre como complemento y nunca como sustituto del tratamiento médico.
- Contribuye al control del azúcar en sangre en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, porque algunos de sus compuestos pueden mejorar el uso de la insulina por el organismo, siempre dentro de un plan supervisado por profesionales de la salud.
- Favorece la cicatrización de heridas cuando se utiliza de forma tópica (por ejemplo, empapando una gasa en té de ajo ya frío), debido a sus propiedades antiinflamatorias, antisépticas y antimicrobianas que apoyan la regeneración de tejidos.
Buena parte de estos beneficios se atribuyen a la alicina, un compuesto azufrado que se forma cuando el ajo se machaca o pica y actúa como potente antioxidante, antimicrobiano e inmunomodulador. Para aprovechar al máximo esta sustancia, es importante machacar o triturar el ajo y dejarlo reposar unos minutos antes de añadirlo al agua caliente para que la enzima alliinasa pueda transformarlo adecuadamente.
Prepara el té de ajo
Es una bebida muy sencilla de realizar, para llevarla a cabo necesitas:
INGREDIENTES:
- Un vaso de agua (200 ml).
- Un diente de ajo.
- Un poco de jengibre rallado (3 g), que aporta compuestos como el gingerol con acción antiinflamatoria.
- Una cucharada de jugo de limón (15 ml), rico en vitamina C y ácidos orgánicos que potencian la protección frente a infecciones.
- Una cucharada de miel (25 g), que suaviza la garganta y añade propiedades antibacterianas y expectorantes.
Hierve el vaso de agua, mientras coge calor, corta el diente de ajo en trocitos pequeños, machácalo o pícalo directamente. De este modo, soltará más fácil todos sus nutrientes y se activarán sus compuestos azufrados.
Una vez que llega a ebullición, añade el jengibre y el ajo picado y deja que se cueza durante 15 minutos. Pasado este tiempo déjalo reposar durante 10 minutos con la olla tapada para que los principios activos se concentren en la infusión.
Una vez reposado, añade la cucharadita de limón y de miel. Remueve bien para que se integren y pruébalo; si el sabor sigue siendo muy intenso, puedes añadir un poco más de agua caliente o algo más de miel, siempre con moderación.
Si lo deseas, también puedes preparar una versión más simple de esta bebida usando solo ajo y agua, o bien combinarlo únicamente con limón o con miel, según tus preferencias. Lo importante para aprovechar sus propiedades medicinales es que el ajo esté fresco y triturado antes de entrar en contacto con el agua caliente.
Cómo y cuándo tomar el té de ajo
Esta infusión es ideal para tomarla por las mañanas en ayunas, ya que de este modo se absorben mejor sus compuestos y se consiguen efectos similares a tomar el diente de ajo natural, pero con un sabor más suave. También puede tomarse una segunda taza por la tarde o noche si se desea un mayor efecto sobre el sistema inmunitario o la digestión, siempre que no siente mal al estómago.
Combinado con el jengibre y el limón es estupendo para llenarnos de energía, aliviar la congestión, suavizar la tos y ayudar a limpiar nuestro organismo. En épocas de gripes, resfriados o cuando sentimos las defensas bajas, puede formar parte de una rutina de cuidado junto a una buena hidratación, descanso y una alimentación rica en frutas y verduras.
Es una receta sencilla, curativa, depurativa, llena de vitaminas y minerales. Como curiosidad, los guerreros griegos después de la batalla consumían esta bebida para recomponerse y curarse las heridas, y hoy se sigue utilizando en muchos hogares como remedio natural antigripal.
Contraindicaciones y efectos secundarios del té de ajo
A pesar de sus múltiples beneficios, el té de ajo no es adecuado para todas las personas. Tomarlo en exceso o sin control puede ocasionar molestias digestivas como mal aliento, mal olor corporal, gases, dolor de estómago, diarrea o hinchazón abdominal, especialmente en personas con estómago sensible.
No se recomienda su consumo en niños menores de 2 años, ni en personas con gastritis, úlceras, presión arterial baja o problemas de sangrado, ya que el ajo puede irritar la mucosa gástrica y potenciar el efecto anticoagulante natural de la sangre.
En el caso de mujeres embarazadas o en período de lactancia, el té de ajo debe utilizarse bajo la orientación de un médico, porque su uso excesivo podría alterar el ciclo menstrual, tener efecto abortivo o modificar el olor y sabor de la leche materna.
Las personas que toman medicamentos para la presión arterial alta o anticoagulantes deben consultar siempre con su médico antes de incorporar el té de ajo a su rutina, para evitar interacciones o un mayor riesgo de sangrado. Si la infusión incluye miel o propóleo, tampoco está indicada para personas alérgicas a la miel, al propóleo o al polen.
Como con cualquier remedio natural, el té de ajo debe entenderse como un complemento a un estilo de vida saludable y nunca como sustituto de los tratamientos médicos pautados. Consumido con moderación, bien preparado y teniendo en cuenta sus contraindicaciones, puede convertirse en una bebida habitual para cuidar el corazón, las defensas y la digestión de manera sencilla y económica.


