Semillas de calabaza: propiedades, beneficios y cómo consumirlas sin excesos

  • Una porción de 30 gramos de semillas de calabaza aporta 166 calorías, 8,97 gramos de proteína vegetal, 12 gramos de grasa y 1,53 gramos de fibra.
  • Su riqueza en magnesio y fitoesteroles contribuye a la salud cardiovascular y al control del colesterol LDL.
  • Un estudio clínico (Granu) mostró mejoras en los síntomas prostáticos en hombres con hiperplasia benigna.
  • El consumo excesivo puede aportar muchas calorías y sodio; se recomienda elegir versiones crudas o tostadas sin sal.

Semillas de calabaza

Las semillas de calabaza se han ganado un hueco fijo entre los denominados superalimentos, y no es para menos. Son pequeñas pero están cargadas de nutrientes esenciales que pueden marcar la diferencia en una dieta equilibrada. Sin embargo, conviene saber cuánto tomar y de qué forma para aprovecharlas sin caer en excesos que jueguen en contra.

En los últimos tiempos, su popularidad ha crecido tanto en redes sociales como en tiendas de dietética, donde se presentan como un complemento ideal para la salud masculina, el tránsito intestinal o incluso como antiparasitario natural. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? A continuación, repasamos la evidencia científica y los consejos de expertos para incorporarlas con cabeza.

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Composición nutricional y ración recomendada

Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una porción de 30 gramos (aproximadamente un cuarto de taza de semillas peladas) contiene 166 calorías, 8,97 gramos de proteína vegetal, 12 gramos de grasa insaturada y 1,53 gramos de fibra. La nutricionista Kylie King, fundadora de Kylie King Nutrition, añade que esa misma cantidad aporta cerca de 150 miligramos de magnesio, 207 miligramos de potasio y 11,1 miligramos de calcio, además de zinc, selenio y manganeso.

El magnesio participa en más de 300 reacciones bioquímicas del organismo, incluyendo la síntesis de proteínas, la transmisión nerviosa y la regulación de la glucosa en sangre. Un buen aporte de este mineral, presente en diversos alimentos ricos en magnesio, ayuda a mantener la presión arterial estable y reduce el estrés oxidativo. Además, la proteína de las semillas supera a la de un huevo grande, y su combinación con grasas saludables y fibra genera una saciedad prolongada que evita picoteos poco recomendables.

Semillas de calabaza

Entre sus compuestos bioactivos destacan los fitoesteroles, unas sustancias que compiten con el colesterol en el intestino delgado y reducen su absorción. Incluir alimentos ricos en fitoesteroles dentro de una dieta mediterránea puede contribuir a bajar el colesterol LDL o ‘malo’, favoreciendo así la salud cardiovascular y reduciendo el riesgo de enfermedades coronarias.

Calabaza
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Beneficios para la salud masculina

Uno de los usos más extendidos es el relacionado con la próstata. El ensayo clínico Granu, publicado en la National Library of Medicine, evaluó durante un año el efecto de las semillas de calabaza en hombres con síntomas del tracto urinario inferior debidos a hiperplasia benigna de próstata. Los resultados mostraron una reducción significativa de los síntomas y una mejoría notable en la calidad de vida, medida mediante la Escala Internacional de Síntomas Prostáticos.

La médica cardióloga Lucía De Vicenti Maggio, directora del Curso Superior Universitario de Ayurveda en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, explica que estas semillas, por sus cualidades, ayudan a nutrir el sistema reproductor y específicamente la próstata. También recuerda que los suplementos naturales no sustituyen nunca un diagnóstico ni un tratamiento médico, pero pueden ser un complemento interesante si se usan de forma puntual y supervisada.

Usos tradicionales, precauciones y consejos

Desde la medicina tradicional, las semillas de calabaza se han empleado como antiparasitario, especialmente contra lombrices y tenias. Contienen cucurbitacina, un aminoácido que paraliza el sistema nervioso de estos parásitos y facilita su expulsión. La misma experta en Ayurveda recalca que su textura untuosa ayuda a arrastrar la materia fecal, pero insiste en que su uso terapéutico debe hacerse con control profesional. Eso sí, en el día a día, se pueden tomar tostadas, en ensaladas, cremas de calabaza, yogures o granolas caseras.

A pesar de sus múltiples virtudes, conviene no abusar. Al ser muy calóricas, tomar 60 o 90 gramos de una sola vez supone entre 330 y 500 calorías extra, lo que puede descompensar la dieta y alterar los triglicéridos. Además, las versiones tostadas y saladas suelen contener mucho sodio, por lo que se recomienda elegir las crudas o tostadas sin sal. Por último, una ingesta excesiva de fibra y grasa puede provocar pesadez en estómagos sensibles.

En definitiva, las semillas de calabaza son un alimento muy completo, pero deben consumirse con moderación y dentro de un estilo de vida equilibrado. Media ración al día es suficiente para aprovechar sus minerales, proteínas y grasas saludables sin pasarse de calorías. Y siempre, ante cualquier duda o patología, lo mejor es acudir al profesional de la salud antes de automedicarse con remedios naturales.

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