¿Por qué se me hace tan cuesta arriba el entrenamiento matutino?

Running en invierno

¿Te has preguntado alguna vez por qué hay personas que emanan energía durante el entrenamiento matutino, mientras que otras (tal vez tú) parecen lentas y cansadas? Da bastante rabia cuando te pasa, ¿verdad?

A menudo se culpa de esta respuesta diferente al entrenamiento matutino a la falta de motivación o la pereza. Sin embargo, en la mayoría de casos disponer de un mejor estado de alerta a la salida del Sol se debe únicamente a la genética, concretamente al gen PER3, que determina tu ritmo circadiano y patrón de sueño.

Como sabrás, la genética influye en tus preferencias y comportamientos. Las investigaciones señalan que existen hasta 15 regiones del genoma humano vinculadas a ser lo que se conoce comunmente como “una persona de mañana”, siete de las cuales asociadas con genes que regulan el ritmo circadiano. Dicho de otra manera: hay personas diurnas y personas nocturnas.

Las personas diurnas o que se sienten más llenas de energía por la mañana no son mejores que las que prefieren entrenar por la tarde, y viceversa. Cada persona es distinta, por lo que tiene mucho sentido que los momentos óptimos para cada actividad también lo sean. El secreto está en intentar agarrarse a ellos para así aumentar la eficiencia en aquello que esté haciendo, en este caso el entrenamiento.

Así que si te estás esforzando por adoptar ese estilo de vida tan popular en el que lo primero del día es el entrenamiento, pero tu cuerpo lo rechaza, es más que probable que la culpa no sea tuya. Estás genéticamente programado para ello. Lo más aconsejable es trasladar la actividad física a otro momento del día con toda la naturalidad del mundo y seguir adelante.


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