La retirada de varios lotes de leche infantil de la marca Damira ha encendido las alarmas entre muchas familias en España y en otros países europeos que utilizan estos preparados para la alimentación de sus bebés. La decisión la ha tomado Lactalis Nutrición Iberia, responsable de la marca, tras detectar la presencia de una toxina que puede causar problemas digestivos.
Según ha explicado la compañía, se trata de una retirada voluntaria y preventiva limitada a unos lotes muy concretos de fórmulas Damira Natur 1 y Damira Natur 2. Aunque por el momento no se han registrado notificaciones de intoxicaciones ligadas a estos productos, el fabricante ha optado por retirarlos del mercado y pedir a las familias que dejen de utilizarlos de inmediato.
Qué productos de la marca Damira se han retirado
La medida afecta en España a dos lotes específicos de leche infantil Damira Natur, comercializados tanto en farmacias como en supermercados y otros puntos de venta de gran distribución. En concreto, los productos señalados son los siguientes:
- Damira Natur 2 (800 gramos), lote 8000003302.
- Damira Natur 1 (800 gramos), lote 8000003307.
Desde la empresa se insiste en que la retirada está estrictamente acotada a estos lotes concretos y que el resto de referencias de Damira, así como otros lotes de los mismos productos, pueden seguir consumiéndose con normalidad. La compañía recalca que su sistema de trazabilidad permite identificar con precisión dónde se han distribuido las unidades afectadas.
Un portavoz de Lactalis Nutrición Iberia ha detallado que se sigue trabajando en la verificación del número exacto de unidades distribuidas de cada lote. En cualquier caso, la firma remarca que la posible afectación en España es «muy residual», ya que los productos implicados de la marca Damira suponen menos del 1% de la cuota de mercado nacional en el segmento de leches infantiles.
Cuál es el problema detectado: la toxina cereulida
El origen de la retirada está en la detección de cereulida, una toxina conocida por su capacidad para producir cuadros de intoxicación alimentaria. Esta sustancia puede causar principalmente trastornos digestivos como náuseas, vómitos y diarrea, especialmente preocupantes en el caso de lactantes y niños pequeños, que son más vulnerables a la deshidratación.
La presencia de cereulida se ha relacionado con un ingrediente graso concreto: el omega-6 ARA, suministrado por un proveedor internacional y utilizado en la formulación de determinadas leches infantiles. Fue precisamente una alerta transmitida por la Asociación Profesional de Nutrición Infantil de Francia la que levantó la liebre respecto a la posible contaminación de este componente.
Tras conocerse la advertencia francesa, Lactalis Nutrición Iberia solicitó análisis al proveedor del ARA y, al mismo tiempo, puso en marcha sus propias pruebas a través de un laboratorio independiente acreditado. Los primeros resultados, tanto sobre el ingrediente aislado como sobre el producto final en polvo, fueron conformes y no detectaron la toxina mediante el método internacional de referencia empleado.
Sin embargo, la empresa decidió ir un paso más allá y pidió análisis complementarios sobre el producto reconstituido, es decir, sobre el biberón ya preparado con agua siguiendo las indicaciones habituales. Los resultados de estas pruebas, recibidos el día 20 de enero, revelaron la presencia de cereulida en el producto ya listo para el consumo y motivaron la retirada voluntaria de los lotes afectados.
Alcance geográfico de la retirada y respuesta de las autoridades
La decisión de Lactalis Nutrición Iberia no solo tiene impacto en España. La compañía ha confirmado que la retirada se extiende a un total de 18 países, incluyendo el mercado español y otros diecisiete destinos internacionales donde se comercializan las fórmulas Damira afectadas. De este modo, la medida adquiere una dimensión claramente europea e internacional.
En el caso concreto de España, el Ministerio de Sanidad y los organismos competentes en seguridad alimentaria se han hecho eco de la comunicación de la empresa. Tanto las autoridades sanitarias como la propia marca han señalado que, hasta el momento, no se ha recibido ninguna notificación de efectos adversos derivados del consumo de estos lotes de leche infantil Damira.
La marca admite que un anuncio de este tipo puede generar inquietud entre los padres de niños pequeños, pero recuerda que la retirada se ha planteado como una medida de máxima precaución para eliminar cualquier posible riesgo. Por ello, insiste en que únicamente los lotes concretos mencionados entran dentro de la alerta y que los demás productos bajo la marca Damira se consideran seguros.
Las autoridades recomiendan en estos casos que las familias estén atentas a los números de lote impresos en la base de los envases y verifiquen si coinciden con los afectados. Ante cualquier duda sobre el estado de salud del bebé tras haber consumido el producto, se aconseja contactar de inmediato con un profesional sanitario o con los servicios médicos habituales.
Instrucciones para las familias: qué hacer si tengo un envase afectado
Para canalizar las consultas, Lactalis Nutrición Iberia ha habilitado un teléfono gratuito de atención al consumidor: 900 10 23 36. A través de este número, las familias pueden resolver dudas sobre la retirada, comprobar si su producto está incluido y conocer el procedimiento para solicitar la compensación económica.
La compañía ha marcado una serie de pasos claros dirigidos a quienes tengan en casa alguno de los lotes afectados. Según la información facilitada, se pide a las familias que no consuman bajo ningún concepto la leche incluida en la alerta y que se proceda a su eliminación.
- Dejar de usar inmediatamente los productos correspondientes a los lotes señalados.
- No devolver el producto al punto de venta; no es necesario acudir a la farmacia o al supermercado.
- Hacer una fotografía nítida y legible del número de lote que aparece en la base de cada envase afectado.
- Desechar el producto una vez tomada la foto, siguiendo las indicaciones de gestión habitual de residuos.
Con esa imagen como prueba, los consumidores podrán tramitar su solicitud de devolución del importe o la compensación que indique el Servicio de Atención al Consumidor habilitado específicamente para este incidente. La empresa recalca que todo el proceso se gestionará sin que las familias tengan que desplazarse al establecimiento donde adquirieron el producto.
Además, se recuerda que cualquier preocupación relacionada con la salud del menor debe abordarse con un profesional sanitario de referencia, como el pediatra o el médico de familia, especialmente si el niño ha mostrado síntomas gastrointestinales como vómitos o diarrea tras el consumo de la leche afectada.
Contexto reciente: otras alertas en leches infantiles
La retirada de estos lotes de la marca Damira se produce en un contexto en el que la seguridad de las leches de fórmula ha estado muy vigilada en Europa en los últimos meses. Pocas semanas antes, otro caso había implicado a la multinacional Nestlé por la presencia de la bacteria Bacillus cereus en determinados productos dirigidos a lactantes.
El pasado 12 de diciembre, Nestlé comunicó la retirada de un lote de la leche de fórmula Nidina 1, un preparado para lactantes muy extendido en España, tras detectarse la presencia de Bacillus cereus. Esta situación fue notificada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que publicó la correspondiente alerta alimentaria.
Poco después, el 5 de enero, la AESAN informó de una ampliación de la alerta de Nestlé, que según los datos de la propia empresa llegó a involucrar 36 lotes de 16 marcas diferentes de leches de fórmula para bebés. La repercusión no se limitó al territorio español, ya que la retirada se extendió a al menos 47 países de cinco continentes, incluyendo 29 países europeos y otros como Australia, Brasil, Argentina, China, México o Sudáfrica.
Este episodio ha sido considerado como la mayor retirada de productos en la historia de la compañía, y sirve de telón de fondo para entender por qué los fabricantes y las autoridades están extremando las precauciones ante cualquier indicio de contaminación en leches infantiles. Aunque el caso de Damira y el de Nestlé no tienen el mismo origen ni la misma toxina implicada, ambos reflejan un clima de máxima vigilancia.
En el actual escenario, la combinación de sistemas de control internos, alertas internacionales y supervisión de agencias públicas está permitiendo que posibles riesgos se detecten antes de que se conviertan en problemas masivos de salud pública, aunque ello genere inquietud cada vez que se anuncia una nueva retirada.
Con todo lo ocurrido, la situación en torno a la retirada de productos de la marca Damira se centra en un número muy limitado de lotes, en los que se ha detectado la toxina cereulida en el producto ya preparado para el consumo. La empresa ha optado por retirarlos de manera voluntaria en 18 países, mientras las autoridades españolas insisten en que no hay constancia de afectados hasta la fecha. Para las familias, lo esencial pasa por revisar el número de lote de sus envases, dejar de utilizar los productos implicados, seguir el procedimiento de compensación económica y consultar con su pediatra ante cualquier duda, en un contexto en el que la seguridad de las leches infantiles continúa bajo un escrutinio especialmente intenso en España y en el resto de Europa.