El embarazo es un estadio muy especial en el cual se pueden desarrollar aversiones a las comidas favoritas y anhelos de alimentos que normalmente no se acostumbran en la dieta diaria. Según los investigadores aún no están seguros de por qué se producen estos cambios sobre los gustos, aunque se relacionan con las alteraciones hormonales, el aumento de la sensibilidad del olfato y del gusto y las necesidades nutricionales cambiantes del organismo materno.
Muchas mujeres embarazadas encuentran en ciertos alimentos de sabor fuerte, como es el caso del repollo o col, mucha aversión, ya desde antes de quedar embarazadas. Sin embargo, el jugo de la col y el repollo en sus distintas preparaciones pueden ser muy beneficiosos durante la gestación si se consumen de forma adecuada y en el contexto de una dieta equilibrada.
Propiedades nutricionales del repollo y jugo de col en el embarazo

El jugo de la col contiene propiedades curativas que pueden representar un alivio para el estómago, además de ser una fuente muy rica de vitamina C, nutriente que ayuda a reforzar el sistema inmunológico de la madre y favorece la absorción de hierro vegetal, reduciendo el riesgo de anemia gestacional. También aporta vitamina A y vitamina E, con efecto antioxidante, que ayudan a proteger las células frente al daño de los radicales libres.
La col es igualmente rica en vitamina K, nutriente que interviene en la coagulación sanguínea y en el buen mantenimiento de los huesos. Además, contiene ácido fólico (folatos), fundamental en las primeras semanas de embarazo porque contribuye al correcto desarrollo del tubo neural del feto y ayuda a prevenir malformaciones como la espina bífida o la anencefalia.
Desde el punto de vista mineral, el repollo aporta calcio, potasio, fósforo, magnesio y hierro. El calcio y el fósforo contribuyen a mantener los huesos y dientes fuertes tanto de la madre como del bebé en crecimiento, mientras que el potasio favorece la eliminación de líquidos y ayuda a controlar la tensión arterial, algo especialmente útil en mujeres con tendencia a la retención de líquidos o con riesgo de hipertensión.
El repollo también es una fuente de fibra, que puede ayudar con el estreñimiento tan común en muchas mujeres que suelen padecerlo durante el embarazo y puede formar parte de una dieta para limpiar el estómago. Al regular la función intestinal, la fibra contribuye a un tránsito más fluido, reduce la aparición de hemorroides y genera mayor sensación de saciedad, lo que puede ser útil para controlar el aumento de peso gestacional.
Beneficios del repollo para la madre y el bebé

Además de su perfil vitamínico y mineral, el repollo destaca por su contenido en antioxidantes naturales como la clorofila, los glucosinolatos, polifenoles y compuestos azufrados. Estos compuestos ayudan a proteger las células de la madre y del feto frente al estrés oxidativo, contribuyen a la prevención de enfermedades cardiovasculares y se han relacionado con la reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer en la población general.
Los folatos presentes en el repollo y en su jugo son especialmente importantes al inicio de la gestación, cuando se está formando la médula espinal y el sistema nervioso del bebé. Un aporte suficiente de ácido fólico dietético a través de verduras de hoja verde como la col, junto con el suplemento pautado por el profesional sanitario, ayuda a disminuir las probabilidades de defectos del tubo neural.
El repollo aporta también vitaminas del grupo B, como la vitamina B6 y la niacina, necesarias para el metabolismo energético, la formación de tejidos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Estas vitaminas contribuyen a reducir la sensación de cansancio y fatiga, algo muy frecuente durante la gestación.
Gracias a su bajo contenido calórico y a su elevado porcentaje de agua, el repollo es un alimento ligero que puede formar parte de dietas de control de peso siempre que el embarazo curse con normalidad y el profesional de la salud así lo recomiende. Su riqueza en fibra y en potasio lo convierte además en un buen diurético y depurativo natural, favoreciendo la eliminación de líquidos y de sustancias de desecho como el ácido úrico.
Se ha descrito que la col también puede cuidar la piel de la embarazada gracias a su aporte de vitamina C, vitamina E y otros antioxidantes. Estos nutrientes ayudan a mantener la elasticidad de la piel y favorecen la producción de colágeno, lo que puede contribuir, junto con otras verduras ricas en colágeno y el control del peso, a reducir la aparición de estrías.
Cómo tomar jugo de repollo y combinaciones recomendadas

Algunas personas tienen dificultad para digerir la col, dando lugar a gases o hinchazón, pero el cuerpo puede necesitar tiempo para adaptarse, de acuerdo con NW Walker, autora de «Los jugos vegetales crudos«. Por ello se recomienda beber pequeñas cantidades de jugo de repollo todos los días o mezclarlo con otro tipo de jugo de vegetales para diluir sus efectos y hacerlo más digestivo.
Entre los jugos más recomendados para combinarlo se encuentran el jugo de zanahoria, jugo de apio, jugo de tomate y jugo de espinaca, y también recetas frías como una ensalada de zanahoria y champiñones. El jugo de zanahoria, naranja y espinaca son fuentes muy ricas de vitamina C y de carotenoides, fundamentales para elevar las defensas orgánicas y apoyar la salud de la piel y la visión.
La col rizada o kale, por ejemplo, puede emplearse en jugos verdes junto con frutas cítricas como la naranja o el limón. En estos casos, la vitamina C presente en los cítricos mejora todavía más la absorción de hierro del resto de la dieta, algo muy ventajoso para la mujer embarazada.
Este tipo de combinación es muy indicada porque se adicionan más nutrientes a la dieta del embarazo, algo que es verdaderamente importante tanto para la salud del bebé como de la madre. Al preparar jugos y batidos con col es recomendable lavar muy bien las hojas, retirar partes dañadas y consumirlos recién preparados para aprovechar al máximo sus vitaminas sensibles al calor y a la luz.
Aunque el jugo de repollo puede formar parte de una alimentación saludable, no existe una cantidad exacta de col o de su jugo que se considere ideal para todas las embarazadas. Lo más aconsejable es integrarlo como parte de una dieta variada de verduras, alternando col con otros vegetales y respetando la tolerancia digestiva individual.
Formas seguras de consumir repollo durante el embarazo
En general, es seguro comer repollo durante todas las etapas del embarazo siempre que se lave correctamente y se consuma en el contexto de una dieta equilibrada. Es importante lavar bien el repollo para eliminar cualquier bacteria o resto de pesticidas que pueda estar presente, prestando especial atención cuando se ingiere crudo en ensaladas o jugos.
Una ensalada de repollo y zanahoria es una opción saludable y segura para las mujeres embarazadas. Simplemente se puede rallar repollo y zanahoria, añadir un poco de vinagre de manzana y aceite de oliva, y se obtendrá una ensalada llena de fibra, vitamina C y carotenoides que se adapta bien a la dieta gestacional. Es preferible moderar la cantidad de sal y salsas muy grasas para mantener el plato más ligero.
El repollo se puede consumir fresco, crudo o cocido, en jugos, sopas, guisos, salteado o al vapor. Cocinarlo suavemente, evitando cocciones muy prolongadas, ayuda a conservar mejor sus vitaminas y antioxidantes. En el caso del repollo estofado, si se prepara con poca sal y con otras verduras, puede ser una buena opción para aprovechar su efecto diurético y depurativo.
No hay evidencia científica que sugiera que el consumo de repollo pueda causar un aborto espontáneo. Sin embargo, si la embarazada presenta molestias digestivas intensas (muchos gases, distensión, acidez) después de comerlo, puede ser recomendable reducir la cantidad, cambiar la forma de preparación o consultar con el profesional de salud para ajustar mejor la dieta.
Algunas personas con hipotiroidismo o problemas de la glándula tiroides deben tener cierta precaución con el consumo muy elevado de col cruda, ya que contiene sustancias bociógenas que pueden interferir con la utilización del yodo. En estos casos, suele preferirse la col cocinada y siempre siguiendo las indicaciones del endocrino o del nutricionista. Un último aspecto clave es recordar que, ante cualquier duda sobre la alimentación en el embarazo, lo más prudente es consultar con el médico o dietista-nutricionista para personalizar las recomendaciones.
Integrar el repollo y el jugo de col en la dieta del embarazo, con las debidas medidas de higiene, un consumo moderado y una combinación variada con otras verduras y frutas, puede aportar un conjunto muy interesante de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que favorecen tanto el bienestar materno como el adecuado desarrollo del bebé.
