Recientemente, un estudio de la Universidad Estatal de Ohio ha demostrado que un zumo de tomate y soja enriquecido con antioxidantes reduce los niveles de proteínas proinflamatorias en personas con obesidad. Por otro lado, nutricionistas como Ismael Galancho advierten que el exceso de proteínas no aporta beneficios adicionales y puede ser perjudicial. Mientras tanto, la industria alimentaria explora nuevas fuentes, como las microalgas, para enriquecer productos cotidianos.
Un zumo que combate la inflamación
Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio han publicado en ‘Molecular Nutrition & Food Research’ un estudio en el que participaron 12 adultos con obesidad. Durante cuatro semanas, consumieron dos latas diarias de un zumo de tomate y soja con altos niveles de licopeno e isoflavonas. Los resultados mostraron una reducción significativa de tres proteínas proinflamatorias: IL-5, IL-12p70 y GM-CSF. Estos hallazgos sugieren que el zumo podría ayudar a frenar la inflamación crónica asociada a diversas enfermedades.
Además, el equipo observó cambios en los metabolitos de la orina, lo que indica que la intervención afecta a la biología humana. Aunque se necesita más investigación, los autores creen que este tipo de bebidas podrían ser una herramienta complementaria en el tratamiento de la obesidad y sus complicaciones.
El mito del exceso de proteínas
En España, el nutricionista Ismael Galancho, que asesora a deportistas de élite, ha desmontado en un pódcast la idea de que «a más proteína, mejor». Según él, la mayoría de la población ya consume suficiente proteína con una dieta normal, y los productos enriquecidos solo tienen sentido en casos concretos, como personas mayores con poco apetito o deportistas en viaje.
El Ministerio de Sanidad también advierte de que un consumo excesivo de proteínas puede sobrecargar los riñones, ya que deben eliminar el excedente de urea. Galancho recomienda entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal al día, y señala que los estudios indican que se consume más del doble de lo necesario.
Kétchup con microalgas, una alternativa
Un equipo de investigadores ha desarrollado un kétchup enriquecido con proteínas extraídas de la microalga Chlorella vulgaris. El estudio, publicado en ACS Food Science & Technology, muestra que con concentraciones del 3% y 5% se puede aumentar el aporte proteico entre dos y tres veces sin alterar demasiado el sabor. Las microalgas se perfilan como una fuente sostenible de proteínas, ya que requieren poca tierra y agua para cultivarse.
Sin embargo, los investigadores advierten de que no se trata de un «superalimento» y que el kétchup sigue teniendo azúcar y sal. El interés está en demostrar que es posible reformular productos populares para mejorar su perfil nutricional.
En definitiva, las proteínas son necesarias, pero no en cantidades desmesuradas. La ciencia busca nuevas formas de incorporarlas, pero siempre con moderación y dentro de una dieta equilibrada.
