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La gota es una condición inflamatoria muy dolorosa, consecuencia de un tipo de artritis originada por niveles altos de ácido úrico en sangre. Cuando el ácido úrico se eleva, se forman microcristales en las articulaciones, especialmente en el dedo gordo del pie, que desencadenan una reacción inflamatoria aguda, con dolor intenso, enrojecimiento e incapacidad para mover la articulación. Para reducir estos brotes se recomienda una dieta baja en purinas, ya que las purinas constituyen una parte importante del ácido úrico producido por el organismo, así como un aumento de la ingesta de líquidos. Sin embargo, cuando se utilizan medicamentos para la gota hay que tener especial cuidado con el consumo de pomelo, porque puede interactuar con algunos fármacos y empeorar la condición.
Pomelo, gota y medicamentos: por qué hay que tener precaución
Cuando se toman medicamentos para controlar los síntomas de gota, es esencial consultar con el médico o el farmacéutico antes de consumir pomelos o su jugo. La toronja o pomelo contiene sustancias que interfieren con las enzimas digestivas responsables de metabolizar numerosos fármacos en el sistema digestivo. Esto no solo ocurre con los tratamientos para la gota, sino también con medicamentos para colesterol, hipertensión, problemas cardiacos, infecciones, ansiedad, alergias, dolor o convulsiones, entre otros.
Las autoridades sanitarias, como la agencia reguladora de medicamentos de referencia, advierten que se debe evitar el pomelo cuando se utilizan fármacos como la colchicina para la gota, ya que el pomelo altera su metabolismo y puede elevar su concentración en sangre. De este modo, el medicamento permanece más tiempo en el organismo y aumenta su potencia a niveles potencialmente peligrosos.
Este fenómeno puede conducir a daño muscular, alteraciones nerviosas, insuficiencia de órganos y problemas en la formación de células sanguíneas. Por ello, si se está en tratamiento con colchicina u otros fármacos que puedan interaccionar, conviene preguntar de forma explícita al profesional de la salud si se puede tomar pomelo fresco, jugo de pomelo o productos elaborados con este cítrico, y en qué cantidad y horario.
Además de la colchicina, se ha descrito interacción con diferentes grupos de medicamentos de uso muy habitual: antibióticos, estatinas para bajar el colesterol, fármacos para presión arterial alta y problemas cardiacos, tratamientos para rechazo de órganos trasplantados, medicamentos para alergias estacionales, ciertos ansiolíticos, fármacos para mareos por movimiento, disfunción eréctil, algunos analgésicos y antitusígenos. En todos estos casos, el pomelo puede hacer que el fármaco se mantenga en niveles demasiado altos o, en ocasiones, que se elimine demasiado rápido, reduciendo su eficacia.
En la práctica, a muchas personas se les recomienda evitar por completo el pomelo mientras dure el tratamiento; a otras se les indica tomar el medicamento y el cítrico en horarios muy separados. La pauta debe individualizarse siempre, por lo que es fundamental preguntar cada vez que se inicia un medicamento nuevo si existe algún problema al combinarlo con pomelo u otros cítricos.
Pomelo y tratamiento con corticoides en la gota

En algunos casos, el médico puede prescribir corticosteroides para tratar la gota, sobre todo cuando existe inflamación intensa o cuando otros fármacos no son adecuados. Estos corticoides pueden administrarse por vía oral o inyectarse directamente en las articulaciones inflamadas para aliviar de forma rápida el dolor y la inflamación.
El pomelo también puede interferir con el metabolismo de ciertos medicamentos con esteroides, provocando un aumento de sus niveles en sangre. Esta elevación incrementa el riesgo de efectos secundarios como aumento de la presión arterial, retención de líquidos, alteraciones del azúcar en sangre, cambios de ánimo y otros problemas relacionados con el uso prolongado de corticoides. Por ello, cuando exista un tratamiento con corticoides para la gota u otras enfermedades, es imprescindible consultar al médico antes de introducir el pomelo en la dieta.
En general, cualquier persona con gota que tome medicación debería tener el hábito de revisar el prospecto y preguntar si hay alimentos desaconsejados, ya que la interacción con el pomelo no siempre está limitada a un solo tipo de fármaco. Un sencillo consejo práctico es anotar en una lista los medicamentos habituales y revisar con el profesional de la salud cuáles pueden combinarse con este cítrico y cuáles no.
Pomelo, ácido úrico y cálculos renales
Otra complicación frecuente de la gota y de los niveles altos de ácido úrico son los cálculos renales. La estrategia más utilizada para su prevención es incrementar el consumo de líquidos, con el fin de diluir el ácido úrico y favorecer su eliminación por la orina. En este contexto, se suelen recomendar zumos de cítricos como el de naranja o limón, ya que su contenido en vitamina C y ácido cítrico ayuda a que el cuerpo elimine el ácido úrico de forma más eficiente.
Sin embargo, el jugo de pomelo puede no ser siempre la mejor elección. Algunos trabajos sugieren que el pomelo podría aumentar el riesgo de formación de cálculos renales en ciertas personas, lo que se ha observado en estudios sobre litiasis renal y consumo de este cítrico. No obstante, también existen evidencias científicas contradictorias y otras investigaciones que no confirman este efecto, por lo que la relación entre pomelo y piedras en el riñón no está completamente aclarada.
Además de la posible relación con los cálculos, el pomelo destaca por su alto contenido en agua y su capacidad diurética, lo que teóricamente podría ayudar a eliminar líquido y contribuir al control de la hiperuricemia. También aporta vitamina C, ácido fólico, potasio y otros compuestos antioxidantes que, en general, son beneficiosos para la salud cardiovascular y para las articulaciones. Por esta razón, muchos nutricionistas consideran al pomelo un alimento interesante en dietas para controlar el peso, reducir retención de líquidos y apoyar el manejo de hipertensión o problemas circulatorios.
No obstante, en personas con insuficiencia renal o que requieran dietas especiales controladas en potasio, el consumo de pomelo debe ser moderado y siempre supervisado. Algo similar sucede en quienes padecen gastritis, hernia de hiato o acidez de estómago, ya que el carácter ácido del pomelo puede agravar las molestias digestivas.
En la práctica, para quienes tienen gota y antecedentes de cálculos renales, suele recomendarse priorizar otras frutas y cítricos como naranjas, mandarinas, limones, frutos rojos y manzanas, que no interfieren tanto con los medicamentos y también ayudan a controlar el ácido úrico gracias a su contenido en vitamina C, antioxidantes y agua.
Fruta, pomelo y dieta global para la gota

Si se padece gota, la alimentación influye de forma directa en la frecuencia e intensidad de los brotes. Algunos alimentos ricos en purinas pueden disparar los ataques, mientras que otros contribuyen a reducir el ácido úrico y proteger las articulaciones. La fruta desempeña un papel muy interesante porque, en general, es baja en purinas, aporta vitamina C, antioxidantes, fibra y una alta proporción de agua, todo lo cual favorece el metabolismo y la eliminación del ácido úrico.
Entre las frutas especialmente beneficiosas para personas con gota destacan las cerezas y guindas, ricas en compuestos antiinflamatorios que ayudan a reducir el riesgo de ataques; las bayas como fresas, arándanos y frambuesas, con alto contenido en vitamina C y polifenoles; el kiwi, muy rico en vitamina C; y las frutas cítricas en general, entre ellas naranjas, mandarinas, limones y pomelos, por su capacidad para apoyar la eliminación del ácido úrico y ejercer un efecto antioxidante.
El pomelo, dentro de este grupo de cítricos, puede ser una opción interesante siempre que no exista interacción con medicamentos ni contraindicaciones digestivas o renales. Aporta vitamina C en cantidades relevantes, compuestos depurativos y un bajo aporte calórico, algo útil para personas con gota que a la vez necesitan controlar el peso corporal. Mantener un peso adecuado, evitar obesidad y reducir grasa abdominal forma parte de las recomendaciones básicas para disminuir el riesgo de hiperuricemia.
Por otro lado, conviene recordar qué grupos de alimentos se asocian a un incremento del ácido úrico: carnes rojas (cerdo, ternera, cordero), marisco, embutidos, pescado azul como sardina, anchoa o atún, algunos lácteos grasos, así como bebidas alcohólicas (sobre todo las de alta graduación y la cerveza) y refrescos azucarados, especialmente aquellos ricos en fructosa. Reducir al máximo estos productos es clave para mejorar el control de la gota.
Como complemento, se recomienda una dieta con proteínas de origen vegetal (legumbres adecuadas en cantidad y según tolerancia individual), frutos secos naturales, café en cantidades moderadas, lácteos bajos en grasa y un alto consumo de verduras, frutas y cereales integrales. En todo caso, la dieta debe adaptarse a la situación de cada persona y al resto de enfermedades asociadas, por lo que es aconsejable buscar la orientación de un profesional sanitario.
El pomelo puede formar parte de una estrategia global de alimentación saludable para la gota gracias a sus propiedades antioxidantes, diuréticas y depurativas, pero solo cuando se ha comprobado que no interfiere con los medicamentos que la persona esté tomando y no existen problemas renales o digestivos que lo desaconsejen. Integrar la fruta de manera variada, distribuir las raciones a lo largo del día, mantenerse bien hidratado y revisar la medicación con el médico son pasos esenciales para controlar la gota y mejorar la calidad de vida.
Imagen: MF

