La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha aprovechado la celebración de sus XVII Jornadas de Inmunizaciones, en Jerez de la Frontera, para plantear una actualización del calendario de vacunas ante el repunte de sarampión, hepatitis A y enfermedad meningocócica por serogrupo B en España y en otros países europeos. La propuesta busca adaptar la protección de la población infantil y adolescente a un escenario epidemiológico que ha cambiado con rapidez en los últimos años.
Los especialistas reunidos, más de 300 expertos en vacunas e inmunizaciones, coinciden en que no se trata de un fallo de las vacunas, sino de una combinación de descensos puntuales en las coberturas, variaciones en la circulación de los patógenos y importación de casos desde zonas con menor nivel de inmunización. Sobre la mesa se han puesto tres grandes cambios: adelantar la segunda dosis frente al sarampión, incorporar la vacuna de la hepatitis A al calendario infantil y ampliar la protección frente al meningococo B a los adolescentes.
Un nuevo escenario epidemiológico: reaparición de infecciones prevenibles
Las jornadas de la AEP, celebradas en la localidad gaditana, se han centrado en cómo responder al resurgir de infecciones prevenibles por vacunación. El coordinador del Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la AEP (CAV-AEP), el doctor Francisco Álvarez, ha insistido en que el aumento de brotes no implica que las vacunas hayan dejado de ser eficaces, sino que las coberturas no son todo lo altas y homogéneas que deberían ser.
Según detallan los pediatras, sarampión, hepatitis A y meningococo B muestran en España y en varios países europeos una tendencia al alza tras años de relativa estabilidad. A esta situación se suma el movimiento de personas desde territorios donde la vacunación es menor, lo que facilita que los virus y bacterias encuentren bolsas de población no inmunizada y puedan provocar brotes.
El CAV-AEP subraya que, para frenar esas cadenas de transmisión, es clave reforzar la vigilancia epidemiológica y mantener programas de vacunación dinámicos, capaces de adaptarse con rapidez a la evolución de los datos. De ahí que se propongan ajustes concretos en el calendario, especialmente en las franjas de edad más expuestas.
En paralelo, la AEP recuerda que la vacunación no debe limitarse a los niños: la inmunización de padres, cuidadores y convivientes ayuda a crear una “barrera” alrededor de los menores, sobre todo de aquellos que aún no han completado el calendario vacunal o pertenecen a grupos de riesgo.
Sarampión: adelantar la segunda dosis y recuperar coberturas
El sarampión, una de las enfermedades más contagiosas que se conocen, ha vuelto a ganar terreno. España ha perdido recientemente, por decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estatus de país libre de sarampión. Los datos más recientes apuntan a que en 2025 se notificaron 397 casos, casi el doble de los 227 casos registrados en 2024, lo que ilustra el cambio de tendencia.
Para cortar la circulación del virus, los expertos recuerdan que es necesario que al menos el 95% de la población haya recibido dos dosis de vacuna. Sin embargo, la cobertura de la segunda dosis en España ronda el 93%, con diferencias notables entre comunidades autónomas, lo que abre la puerta a brotes en aquellas áreas donde hay más personas sin la pauta completa.
El CAV-AEP propone adelantar la segunda dosis de la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) a los 2 años de edad, una medida que ya aplica Andalucía y que, a juicio de los pediatras, ayudaría a cerrar antes esa ventana de vulnerabilidad. Actualmente, muchos menores permanecen varios años con solo una dosis, lo que puede ser insuficiente en un contexto de mayor circulación del virus.
Los pediatras recuerdan que, en lactantes menores de un año que aún no han sido vacunados y en personas con enfermedades de base, el sarampión puede derivar en neumonía, complicaciones neurológicas y otros problemas graves. Por eso, insisten en la importancia de no bajar la guardia con una infección que, pese a ser conocida desde hace décadas, sigue siendo potencialmente muy peligrosa.
Además, el doctor Álvarez apunta a otro factor que complica la situación: el flujo de viajeros desde países con coberturas más bajas, que favorece que el virus llegue a personas sin inmunización o con pautas incompletas. De ahí el énfasis en evitar retrasos en las segundas dosis y en revisar las coberturas a nivel autonómico.
Meningococo B: proteger a lactantes y también a adolescentes
La enfermedad meningocócica es una infección bacteriana de evolución muy rápida y potencialmente letal, causada por varios serogrupos, entre ellos A, B, C, W e Y. En el contexto español y europeo, el serogrupo B es actualmente el más frecuente, por lo que la AEP considera prioritario reforzar la estrategia de vacunación frente a este tipo concreto.
Los pediatras alertan de que esta infección puede pasar en cuestión de horas de un cuadro aparentemente leve a una sepsis fulminante o una meningitis grave, incluso en personas previamente sanas. Esa rapidez hace que la prevención mediante vacunas sea considerada una herramienta fundamental para evitar desenlaces fatales o secuelas importantes.
En España, la vacuna frente al meningococo B se ha incorporado al calendario para lactantes, con un esquema habitual de tres dosis a los 2, 4 y 12 meses de edad. No obstante, el CAV-AEP defiende que la protección no se limite a los más pequeños y plantea extender la vacunación también a los adolescentes, que desempeñan un papel clave en la transmisión.
Se estima que uno de cada cuatro adolescentes está colonizado por meningococo en la nasofaringe sin desarrollar síntomas, actuando como reservorio silencioso de la bacteria. Al vacunar a este grupo, argumentan los especialistas, no solo se protege a los propios jóvenes, sino que se reduce la circulación del patógeno en la comunidad.
En paralelo, se mantiene la recomendación de ofrecer protección frente a los serogrupos ACWY a todos los lactantes menores de 12 meses, y no solo frente al serogrupo C, como ocurría tradicionalmente. Este enfoque más amplio pretende anticiparse a posibles cambios en la distribución de serogrupos, algo que ya se ha observado en otros países de Europa.
Hepatitis A: del enfoque en grupos de riesgo a la vacunación sistemática
La hepatitis A, históricamente considerada en España una infección de baja endemicidad y, por tanto, con vacunación centrada en grupos de riesgo o en situaciones de brote, está experimentando un cambio en su patrón epidemiológico. En los últimos años se ha registrado un aumento significativo de casos, lo que ha encendido las alarmas de los pediatras.
Según los datos recopilados por los sistemas de vigilancia, hasta la semana 52 de 2025 se notificaron 1.864 casos de hepatitis A en España, frente a los 1.035 notificados en el mismo periodo del año anterior. Este incremento ha llevado a la AEP a plantear un cambio de estrategia respecto a esta enfermedad.
Los expertos proponen que la vacuna de la hepatitis A pase a formar parte del calendario sistemático infantil, con una dosis administrada entre los 12 y 15 meses de edad. Además, abogan por desarrollar campañas de rescate dirigidas a niños y adolescentes no vacunados, con el fin de cerrar las brechas de inmunidad acumuladas durante años.
El doctor Valentí Pineda, miembro del CAV-AEP, insiste en que la situación “obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y a robustecer la prevención mediante la vacunación”, ya que el aumento de casos en un país con baja endemicidad indica que hay suficientes personas susceptibles para que el virus circule con más facilidad.
La AEP recuerda que, aunque la hepatitis A suele cursar de forma autolimitada, puede provocar cuadros clínicos intensos y complicaciones en determinados pacientes, además de generar brotes que afectan a colectivos enteros. Incluir la vacuna en el calendario común se ve como una forma de anticiparse a brotes recurrentes y estabilizar la situación a medio y largo plazo.
Una visión de salud global y la importancia de las coberturas
Más allá de las propuestas concretas para sarampión, hepatitis A y meningococo B, la AEP insiste en que la prevención de infecciones debe abordarse desde una perspectiva de salud integral. El presidente de la asociación, el doctor Luis Carlos Blesa, defiende el enfoque de “Una Sola Salud” (One Health), que integra la salud humana, animal y ambiental para entender mejor cómo surgen y se propagan las enfermedades.
En este marco, las vacunas se consideran una de las herramientas más eficaces para proteger a la población y evitar el impacto de patologías que durante años se habían dado casi por controladas. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que, cuando se relajan las coberturas o se pierde confianza en los programas de inmunización, estas infecciones pueden reaparecer con fuerza.
Los especialistas recuerdan que los primeros 1.000 días de vida son un periodo crítico para el desarrollo del sistema inmunitario y para la salud futura. Garantizar que los niños reciban a tiempo todas las vacunas recomendadas —y que su entorno esté correctamente inmunizado— es, según la AEP, una apuesta directa por reducir el riesgo de enfermedades graves en la infancia y la adolescencia.
Además, la asociación pone el foco en la importancia de comunicar bien los beneficios y la seguridad de las vacunas a las familias. Mantener altos niveles de confianza social en la vacunación es clave para alcanzar y sostener coberturas superiores al 95%, umbral que en el caso del sarampión se considera imprescindible para evitar la circulación endémica del virus.
Con estas propuestas, la comunidad pediátrica española busca adaptar el calendario vacunal a un contexto en el que han regresado el sarampión, la hepatitis A y la enfermedad meningocócica por serogrupo B, reforzando la protección de lactantes, niños y adolescentes y recordando que las vacunas siguen siendo una pieza central de la salud pública en España y en Europa.