Beneficios de la canela: tipos, propiedades y cómo usarla de forma saludable

  • La canela es rica en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que ayudan a proteger las células, cuidar el corazón y apoyar la salud cerebral.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina y contribuye al control de la glucosa y de los lípidos en sangre, siempre como complemento de una buena alimentación.
  • Existen varios tipos de canela y la de Ceilán es la más adecuada para un consumo frecuente por su bajo contenido en cumarina.
  • El uso culinario moderado es la forma más segura de aprovechar sus beneficios y evitar posibles efectos adversos de suplementos o dosis elevadas.

beneficios de la canela

La canela especialmente se utiliza para aderezar una gran variedad de platos y comidas, generalmente dulces. Muchísimos postres tienen este condimento tan sabroso que deja un toque muy especial. Pero aparte de ser una gran especia es un gran alimento que nos aporta beneficios muy interesantes para la salud cuando se consume con moderación.

Las propiedades de la canela son numerosas y poca gente las conoce con detalle, por ello, vamos a ponerle remedio para que la próxima vez que te decidas por un dulce, una bebida caliente o un plato salado aromatizado con especias, sepas por qué te conviene que tenga canela.

Desde hace miles de años la canela se ha utilizado para curar y tratar malestares que desaparecían después de haber sido tratados de manera casera con ella. Con el tiempo, estas acciones no pasaban desapercibidas y la ciencia ha confirmado muchos de sus beneficios hacia nuestra salud, especialmente por sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios.

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La canela se consigue de la corteza de un árbol denominado Cinnamomum que se encuentra en diferentes regiones tropicales. Al principio su uso estaba muy limitado porque era muy difícil de extraer, por ello sólo lo consumían los reyes y clases acomodadas, y se consideraba un producto exótico y casi de lujo.

Hoy en día, por suerte, la canela la encontramos tanto en rama como en polvo y es muy asequible. Se comercializa también en forma de cápsulas y aceite esencial, aunque estas presentaciones concentradas requieren más precaución. Por ello, no hay excusa para no introducirla en la cesta de la compra la próxima vez que vayas al supermercado, siempre priorizando un uso culinario moderado.

¿Qué es exactamente la canela y qué tipos existen?

tipo de canela y beneficios

Lo que usamos como especia se obtiene de la corteza interna del canelo. Para obtenerla se pelan y frotan las ramas más pequeñas; la corteza se enrolla de forma natural formando barras largas que después se dejan fermentar y secar. De este proceso surgen las famosas ramitas de canela, que posteriormente pueden molerse para obtener el polvo fino que conocemos.

Aunque en la cocina doméstica solemos hablar simplemente de canela, existen varios tipos de canela procedentes de especies diferentes del género Cinnamomum, con sabores, aromas y contenidos de compuestos activos algo distintos:

  • Canela de Ceilán (Cinnamomum verum): se conoce como la canela “verdadera”. Tiene un sabor más suave y dulce, textura ligera y menor contenido de cumarina, por lo que suele considerarse la opción más adecuada para un consumo frecuente.
  • Canela Cassia o china (Cinnamomum cassia): es la más habitual en los supermercados convencionales. Su color es más oscuro y rojizo, su corteza es más gruesa y su sabor más intenso. Contiene más cumarina, un compuesto que en grandes cantidades podría resultar dañino para el hígado.
  • Canela de Indonesia o Korintje (Cinnamomum burmannii): de aroma potente y color muy rojizo, también rica en cumarina. Se utiliza mucho en la industria alimentaria por su alto poder aromatizante.
  • Canela de Saigón o vietnamita (Cinnamomum loureiroi): extremadamente fragante, muy dulce y ligeramente picante, con una proporción elevada de cinamaldehído (el principal aceite esencial de la canela) y también de cumarina, por lo que se reserva normalmente para usos más puntuales.

Para el uso diario en la cocina se suele recomendar priorizar la canela de Ceilán, precisamente porque contiene muchísima menos cumarina que las variedades Cassia, Korintje o Saigón, reduciendo el riesgo de efectos adversos si se consume con frecuencia.

Grandes beneficios de la canela

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  • Un gran antioxidante: la canela nos protege de los radicales libres, es decir, esos agentes externos e internos que hacen que nuestras células envejezcan con más rapidez. Diversas investigaciones la sitúan entre las especias con mayor contenido en polifenoles, por encima incluso de condimentos tan valorados como el orégano o el ajo. En estudios comparativos con cerca de veinte especias, la canela mostró una actividad antioxidante especialmente destacada. Estos antioxidantes ayudan a frenar el estrés oxidativo, relacionado con el envejecimiento prematuro y múltiples enfermedades crónicas.
  • Es antiinflamatoria: combate ciertas infecciones y ayuda a reparar el tejido dañado. Sus compuestos bioactivos pueden modular la producción de sustancias proinflamatorias, lo que contribuye a mejorar los síntomas de enfermedades como la gota o la artritis, así como molestias musculares o articulares leves.
  • Ayuda al equilibrio de grasas en sangre: el consumo moderado de canela, especialmente en el contexto de una alimentación saludable, se ha relacionado con la reducción de triglicéridos y colesterol LDL (conocido como colesterol “malo”) y, en algunos estudios, con un ligero aumento del colesterol HDL, protector a nivel cardiovascular.
  • Le sienta bien a nuestro corazón: al favorecer un mejor perfil lipídico, aportar antioxidantes y apoyar una ligera vasodilatación gracias al óxido nítrico, la canela contribuye a la protección del sistema cardiovascular. Esto puede ayudar a cuidar el corazón y a reducir el riesgo de problemas de arritmias y enfermedades cardíacas dentro de un estilo de vida saludable.
  • Apoyo en el control de la glucosa: la canela es ideal para todas aquellas personas que sufren cualquier tipo de alteración en la regulación del azúcar, como la prediabetes o la diabetes tipo 2, siempre que su consumo se supervise y se entienda como un complemento a la dieta, no como un tratamiento. Diversos estudios apuntan a que puede mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir la degradación de hidratos de carbono en el tracto digestivo y favorecer que la glucosa entre con más facilidad en las células, ayudando así a evitar picos bruscos de glucemia.
  • Efecto antimicrobiano y antifúngico: el cinamaldehído y otros componentes de la canela muestran una interesante actividad antibacteriana y antifúngica en estudios de laboratorio. Esto explica que la canela se haya utilizado históricamente en la conservación de alimentos y que pueda ayudar a combatir bacterias implicadas en infecciones digestivas o en el deterioro de los alimentos.
  • Potencial neuroprotector: la canela inhibe la acumulación de ciertas proteínas en el cerebro relacionadas con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, por lo que se considera interesante para proteger nuestras neuronas y apoyar la función cognitiva y motora. Aunque la evidencia en humanos aún es limitada, los resultados iniciales son prometedores.
  • Protección frente al cáncer: es un condimento que, tras varios estudios en células y animales, se ha propuesto como un posible coadyuvante en la prevención del cáncer. Puede ayudar a reducir la formación de vasos sanguíneos que alimentan los tumores y a favorecer la muerte programada de células dañadas, siempre dentro de un patrón de alimentación saludable y sin sustituir tratamientos médicos.
  • Beneficios digestivos: la canela se ha usado tradicionalmente para aliviar molestias gastrointestinales como náuseas, gases, digestiones pesadas o espasmos intestinales. Sus propiedades carminativas y antiespasmódicas pueden contribuir a una digestión más cómoda en personas sensibles.
  • Posible apoyo en el control del peso: al mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir los picos de glucosa, la canela puede ayudar a controlar el apetito y los antojos dulces. Además, algunos trabajos la relacionan con una mejor utilización de la grasa como fuente de energía, aunque no se puede considerar un “quemagrasas” milagroso ni un sustituto de una dieta equilibrada y ejercicio.

La canela, tan pequeña ella, es un poderoso alimento: una especia con gran capacidad aromática que, usada en cantidades culinarias habituales, puede sumar antioxidantes, minerales y compuestos bioactivos muy interesantes a tu dieta diaria, tanto en platos dulces como en preparaciones saladas.

Cómo usar la canela de forma segura y aprovecharla mejor

usos culinarios de la canela

Las partes utilizadas de la canela en la cocina son, sobre todo, su corteza entera en rama y el polvo molido. Se pueden añadir a infusiones, cafés, batidos, yogures, compotas, gachas de avena, frutas al horno, guisos de carne, estofados, legumbres o platos de arroz, logrando un sabor dulce y cálido sin necesidad de añadir tanto azúcar.

También existe en forma de cápsulas o extractos, así como aceite esencial, que son mucho más concentrados. En estos casos es importante que el consumo esté supervisado por un profesional sanitario, especialmente en personas que toman medicación para la diabetes, anticoagulantes o que tienen problemas hepáticos.

En cantidades culinarias habituales (por ejemplo, entre media y dos cucharaditas de canela al día repartidas en las comidas) la canela suele ser bien tolerada en personas sanas. Sin embargo, un consumo excesivo y prolongado, sobre todo de variedades ricas en cumarina como la Cassia, Indonesia o Saigón, puede aumentar el riesgo de molestias digestivas, hipoglucemias y sobrecarga del hígado.

Las mujeres embarazadas, las personas con enfermedad hepática conocida, los niños pequeños y quienes toman medicación sensible a la coagulación o al control de la glucosa deben tener una especial prudencia y limitarse al uso gastronómico moderado, evitando suplementos de canela salvo indicación profesional.

Integrar la canela en tu día a día es tan simple como espolvorear una pequeña cantidad sobre tus frutas, café, infusiones, yogures, copos de avena o repostería casera, o añadir una rama de canela a guisos, cremas y bebidas vegetales calientes. De este modo, disfrutarás de su aroma y de sus múltiples propiedades sin necesidad de recurrir a dosis altas ni a preparados concentrados.

La canela, presente desde hace milenios en la cocina y la medicina tradicional, sigue siendo hoy una de las especias más interesantes tanto por su capacidad para realzar sabores como por su potencial para apoyar la salud digestiva, metabólica, cardiovascular y cerebral, siempre que se consuma con moderación, sentido común y dentro de una alimentación equilibrada.