Niveles de polen en España: repunte de gramíneas y olivo y nuevas herramientas de control

  • Gramíneas y olivo concentran gran parte de los picos de polen en España, con episodios muy intensos en la cuenca del Guadalquivir.
  • Redes de vigilancia como la UCBA-UGR, REA y colegios farmacéuticos permiten seguir los niveles por especie y provincia.
  • Los valores de polen se expresan en granos por m³ y se clasifican en niveles bajos, moderados o altos según el tipo de planta.
  • Las administraciones impulsan apps y servicios que informan en tiempo real y ofrecen consejos para reducir la exposición.

Niveles de polen en el aire

La actual temporada de alergias está dejando en buena parte de España un escenario de niveles de polen muy variables, con zonas donde las concentraciones se mantienen bajas y otras en las que se están registrando picos especialmente intensos. El comportamiento más propio de una primavera “clásica”, con lluvias invernales abundantes y un aumento térmico progresivo, ha impulsado una floración potente y prolongada.

Este contexto se traduce en mayores dificultades para las personas sensibles, sobre todo las alérgicas a las gramíneas y al olivo, que son los tipos polínicos con mayor impacto respiratorio en amplias áreas de la península. A la vez, redes de vigilancia aerobiológica, ayuntamientos y servicios de salud autonómicos están reforzando la información diaria para que la población pueda anticiparse a los días más conflictivos.

Gramíneas y olivo: los pólenes que más preocupan en el interior peninsular

Mapa de niveles de polen

En muchas provincias del interior, las gramíneas se han consolidado como la principal causa de polinosis, con miles de especies de hierbas anuales y perennes (Poa, Triticum, Avena, Lolium, Festuca, entre otras) que van escalonando su floración desde la primavera hasta bien entrado el verano. Su polinización arranca de forma progresiva, pero los máximos suelen darse entre finales de mayo y mediados de julio, cuando coinciden en el aire las especies más frecuentes.

Para que aparezcan síntomas respiratorios significativos se necesitan, en general, concentraciones atmosféricas de entre 30 y 50 granos por metro cúbico, aunque en personas muy sensibilizadas cantidades algo menores pueden desencadenar rinoconjuntivitis o incluso crisis de asma. Este fin de semana, en algunas zonas de Castilla y León los niveles de gramíneas han pasado de bajos a moderados (26-50 granos/m³), lo que marca el inicio de la fase más delicada de la temporada.

El polen de olivo también está cobrando un protagonismo especial en áreas con fuerte presencia de este cultivo. En provincias de la cuenca del Guadalquivir se están registrando episodios particularmente intensos, con valores muy elevados y previsión de que las concentraciones sigan siendo altas, al menos, durante varias semanas. En la atmósfera se detecta polen de olivo principalmente entre mayo y junio, con un pico habitual en la segunda quincena de mayo y la primera de junio, aunque este año se observa un cierto adelanto ligado a las temperaturas y a la humedad disponible.

En algunos puntos del valle del Guadalquivir, los niveles de polen de olivo han alcanzado cifras excepcionales, multiplicando decenas de veces el umbral considerado de alerta máxima para alérgicos. A ello se suma que el olivo ya no se limita al ámbito agrícola: su uso como especie ornamental en parques y jardines urbanos aumenta el número de personas expuestas diariamente a este alérgeno altamente reactivo.

Los especialistas también señalan el papel del polen de Quercus (encina, roble, alcornoque, coscoja y quejigo), que este año se ha mantenido en niveles altos en algunas ciudades del noroeste. Su floración se extiende de abril a junio, con máximos en abril y mayo, lo que genera una sintomatología, aunque a menudo más leve, durante períodos largos debido al gran número de especies involucradas y a la reactividad cruzada con otros pólenes como abedul, castaño, olivo y gramíneas.

Andalucía: repuntes intensos y previsión de nuevas oleadas de polen

Andalucía se está situando entre las comunidades con episodios más severos de polen de olivo y gramíneas. Tras varios años con comportamientos atmosféricos más irregulares, esta primavera está siendo más acorde al patrón tradicional, con suficiente humedad invernal y un ascenso térmico que ha favorecido una floración muy vigorosa.

En áreas de la Vega del Guadalquivir, los niveles de polen de olivo han pasado de registros casi testimoniales a valores muy altos en apenas dos semanas, coincidiendo con el inicio de la floración masiva de los olivares. La expansión de las plantaciones en zonas de campiña ha incrementado la carga de polen en la atmósfera, y no se descarta una segunda oleada de concentraciones elevadas en la segunda quincena de mayo, cuando empiecen a florecer las variedades más tardías y los olivares situados a mayor altitud.

Las estaciones de medición de localidades como Baena o Priego muestran por ahora valores menos extremos, pero la capacidad del polen de olivo para recorrer largas distancias hace que el riesgo no quede limitado exclusivamente a las zonas de producción intensiva. Las personas con alergia a este polen pueden notar síntomas incluso aunque vivan a decenas de kilómetros de los grandes olivares.

En paralelo, las gramíneas también se preparan para un repunte importante en el sur peninsular. La disponibilidad abundante de agua tras un invierno lluvioso ha favorecido el desarrollo de estas hierbas en cunetas, prados y campos. Expertos en aerobiología de universidades andaluzas destacan que, al tratarse de una familia con numerosas especies, cada una completa su ciclo de forma escalonada, de modo que la población alérgica se expone a las gramíneas durante un periodo más largo de lo habitual.

En algunos mapas de riesgo autonómicos, esta semana solo ciertas áreas centrales de provincias como Córdoba aparecen en nivel rojo por olivo, pero las previsiones apuntan a que, en cuestión de días, prácticamente toda la provincia pueda quedar bajo niveles altos tanto de olivo como de gramíneas. Para muchas personas alérgicas, la entrada de mayo se anticipa complicada, con necesidad de seguir de cerca los partes diarios de polen y ajustar actividades al aire libre.

Granada y la cuenca del Guadalquivir: seguimiento intensivo desde las universidades

En la provincia de Granada, la Unidad de Calidad Biológica del Aire de la Universidad de Granada (UCBA-UGR) ha confirmado que las floraciones de olivo y gramíneas han comenzado de forma similar a otros años desde que existe registro sistemático. Los modelos de previsión apuntan a que las concentraciones de ambos tipos polínicos pueden alcanzar niveles altos durante la próxima semana, con una duración estimada de al menos seis semanas de presencia significativa en la atmósfera.

El polen de olivo está identificado como primera causa de alergia respiratoria en la provincia, mientras que el de gramíneas ocupa el segundo lugar. Esto implica que el porcentaje de población que puede empezar a notar síntomas es muy elevado. La UCBA-UGR está alertando a las personas sensibilizadas para que extremen precauciones, sobre todo en los días de tiempo seco y ventoso, que son los que más favorecen la dispersión del polen.

En otras zonas de la cuenca del Guadalquivir, las estaciones de medición confirman también que, tras un inicio de primavera dominado por las gramíneas, se ha producido un traslado del protagonismo hacia el olivo, sin descartar que a mediados o finales de mayo se encadene una segunda etapa de concentraciones altas coincidiendo con la floración de variedades más tardías.

Los aerobiológos insisten en que el seguimiento continuado de estas series históricas permite prever con cierta antelación las semanas de mayor riesgo, lo que resulta especialmente útil para personas con asma, niños y población mayor. Esta información se complementa con las redes nacionales, como la Red Española de Aerobiología, que centralizan los datos de múltiples estaciones repartidas por distintos territorios.

Zaragoza y el valle del Ebro: fluctuaciones rápidas y clasificación por especies

Más al norte, en el valle del Ebro, los datos recogidos recientemente por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad, muestran cómo los niveles de polen pueden variar de forma notable en pocos días. Entre el 28 y el 29 de abril, el plátano de sombra, que días antes marcaba 93 granos/m³, ha descendido a solo 7 granos/m³, reflejando el final de su pico de floración.

Al mismo tiempo, se observa un aumento claro de la ortiga-parietaria, que se sitúa en 33 granos/m³ y entra en niveles considerados altos para esta especie. Las gramíneas (32 granos/m³), el roble-encina (83 granos/m³) y el olivo (58 granos/m³) se mantienen en niveles intermedios, mientras que otros pólenes como el polen del ciprés, pino, cenizo-amaranto o llantén se encuentran en rangos mucho más bajos.

Para orientar a la población, las autoridades locales publican una clasificación de los niveles de polen por tipo de planta. En especies como el plátano de sombra, la morera, el chopo, los cipreses, tuyas, enebros, pinos, olivos, robles, encinas y el árbol del cielo, se consideran niveles bajos entre 1 y 50 granos/m³ de aire; moderados entre 50 y 200; y altos cuando se superan los 200 granos/m³.

En cambio, para gramíneas, llantenes, cenizos y malezas, los límites se ajustan: entre 1 y 25 granos/m³ se catalogan como bajos; entre 26 y 50 como moderados; y por encima de 50 como altos. En el caso de ortigas y parietarias, los niveles bajos se sitúan entre 1 y 15 granos/m³; los moderados de 16 a 30; y los altos a partir de 30. Estas diferencias se deben a la distinta capacidad alergénica y a la forma en que se comportan en el ambiente cada uno de estos tipos de polen.

La información se actualiza a diario entre mediados de marzo y mediados de junio —de lunes a viernes— a través de los canales municipales y del Colegio de Farmacéuticos, mientras que el resto del año se ofrece un parte semanal. Para las personas con alergias estacionales, estos datos sirven como referencia para planificar paseos, deporte al aire libre o desplazamientos en los días de mayor riesgo.

Galicia: respiro temporal con niveles mayoritariamente bajos

La situación no es homogénea en toda España. En la provincia de Pontevedra, por ejemplo, las predicciones del satélite europeo Copernicus señalan para estos días niveles de polen mayoritariamente bajos tanto en árboles como en gramíneas y malezas. Los principales tipos polínicos monitorizados —abedul, alisos, ambrosía y artemisa— se encuentran en concentraciones muy bajas.

Las gramíneas se mantienen dentro del rango considerado bajo, algo que supone un respiro para los alérgicos tras semanas anteriores con molestias más acusadas. El polen de olivo, menos abundante en esta zona atlántica que en el interior peninsular, ha pasado de niveles bajos a muy bajos, en consonancia con el final del periodo de polinización más intenso de esta especie en el entorno costero gallego.

Pese a este panorama más favorable en cuanto a polen, los registros indican que las esporas de moho ambiental se encuentran estos días en niveles elevados. Aunque el foco mediático suele centrarse en el polen, el moho representa un alérgeno relevante para una parte de la población, capaz de provocar síntomas respiratorios similares a los de la alergia polínica.

A diferencia del polen, el moho puede mantenerse presente todo el año, con máximos en primavera y otoño ligados al aumento de la humedad. En zonas costeras como Pontevedra, donde la humedad relativa se mantiene alta buena parte del año, el control del moho interior y exterior resulta esencial para evitar problemas respiratorios persistentes en personas sensibles.

Redes de vigilancia y apps: información de niveles de polen en tiempo real

Para facilitar el día a día de las personas con alergia, distintos organismos públicos han puesto en marcha sistemas de consulta rápida de niveles de polen. Uno de los más extendidos en España es la Red Española de Aerobiología (REA), coordinada por la Universidad de Córdoba, que agrupa estaciones de medición repartidas por varias comunidades y actualiza información por especies y por zonas.

En paralelo, en Andalucía se ha activado de nuevo la campaña de primavera de la aplicación móvil Salud Responde, del Servicio Andaluz de Salud. Esta app gratuita, con más de seis millones y medio de usuarios registrados, incorpora en su apartado de Información Sanitaria los datos de niveles de alérgenos como gramíneas, olivo o abedul, clasificados en cuatro rangos: alto, moderado, bajo y nulo o muy bajo, según la provincia.

El sistema permite a quienes están registrados acceder a la previsión de polen sin necesidad de introducir de nuevo sus datos, una vez vinculado el número de tarjeta sanitaria, año de nacimiento y documento de identidad o pasaporte. Además de mostrar los valores previstos, la aplicación ofrece pautas generales para reducir la exposición y resolver dudas frecuentes sobre medidas preventivas.

Este tipo de servicios se complementa con la información que proporcionan colegios oficiales de farmacéuticos y ayuntamientos, que publican en sus páginas web y redes sociales boletines de polen por especie. Gracias a esta coordinación, las personas alérgicas disponen hoy de más herramientas que nunca para consultar, casi en tiempo real, cómo evolucionan las concentraciones en su entorno inmediato.

Consejos básicos para convivir con altos niveles de polen

Ante episodios de niveles altos de polen, los especialistas recomiendan reducir al máximo el contacto directo durante las horas de mayor concentración, que suelen coincidir con la primera parte de la mañana y el final de la tarde, en días secos y ventosos. Evitar pasear por zonas con abundante vegetación, especialmente parques con gramíneas o alineaciones de olivos o plátanos, puede marcar una diferencia notable en los síntomas.

Al salir a la calle, el uso de gafas de sol envolventes y mascarillas filtrantes está especialmente indicado para las personas con alergia intensa. Una vez de vuelta a casa, se aconseja ducharse, cambiarse de ropa y realizar lavados nasales u oculares con suero fisiológico para arrastrar el polen acumulado durante el día.

En el interior de la vivienda, conviene limpiar con aspiradores y paños húmedos en lugar de barrer o sacudir, ya que estas últimas acciones remueven y redistribuyen el polvo y el polen. Siempre que sea posible, se recomienda utilizar aspiradores con alta capacidad de retención de partículas, así como evitar elementos que acumulan alérgenos, como moquetas, alfombras, cortinas pesadas, peluches o ropa de cama de plumas.

Tender la ropa en el exterior en plena temporada de polen facilita que las fibras textiles actúen como una “esponja” de granos polínicos, por lo que es preferible utilizar secadora o tendederos interiores. También se aconseja mantener las ventanas cerradas en los días de viento y durante las horas centrales de la jornada, especialmente en viviendas cercanas a campos, parques o grandes avenidas arboladas.

En cuanto a los desplazamientos, lo ideal es viajar en coche con las ventanillas subidas y utilizar el aire acondicionado con filtros antipolen específicos para el habitáculo, sustituídos con la frecuencia recomendada por el fabricante. Las personas muy sensibles deberían evitar desplazarse en moto o bicicleta en los días más críticos, o hacerlo con casco integral bien ajustado.

Filtros, purificadores y tratamiento médico

En los últimos años se han popularizado los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air), tanto en purificadores de aire domésticos como en sistemas de climatización. Estos filtros son capaces de retener partículas de hasta 0,3 micras con una eficacia superior al 99,9%, lo que incluye buena parte de los granos de polen en suspensión y otras partículas relevantes desde el punto de vista respiratorio.

Los purificadores equipados con este tipo de filtro pueden resultar de ayuda para reducir la carga de alérgenos en estancias concretas, especialmente dormitorios o salas donde la persona alérgica pasa muchas horas. No sustituyen a la ventilación controlada ni a la limpieza regular, pero sí son una herramienta complementaria en hogares muy expuestos o en viviendas situadas en zonas de alta concentración de polen.

En el caso de los vehículos, además de mantener el interior limpio y revisar los conductos de ventilación, la instalación de filtros antipolen específicos para el habitáculo contribuye a minimizar la entrada de partículas durante los desplazamientos. Es importante cumplir los intervalos de sustitución recomendados (a menudo un año o alrededor de 15.000 kilómetros) para garantizar su eficacia.

En lo referente al tratamiento farmacológico, los especialistas recuerdan que debe individualizarse según la gravedad de los síntomas y ajustarse siempre bajo supervisión médica. Dependiendo del caso, pueden utilizarse antihistamínicos orales, colirios para los ojos, broncodilatadores si existe asma o, en determinadas situaciones, inmunoterapia específica (vacunas) para reducir a medio plazo la sensibilidad al alérgeno.

También se insiste en que, si se toman antihistamínicos con efecto sedante, no se debe conducir ni manejar maquinaria peligrosa, sobre todo en los primeros días de tratamiento, cuando la somnolencia puede ser más marcada y comprometer la seguridad vial.

Esta primavera está poniendo a prueba a quienes sufren alergia respiratoria en buena parte de España, con niveles de polen de gramíneas, olivo y otras especies que alternan descensos puntuales con repuntes muy acusados según la zona y la meteorología. La combinación de sistemas de vigilancia, aplicaciones móviles y consejos preventivos permite, sin embargo, que las personas sensibilizadas dispongan de más información para organizarse y reducir la exposición, ganando cierto margen de maniobra en una época del año que, para muchos, sigue siendo sinónimo de estornudos, picor ocular y precauciones extra al salir a la calle.

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