Música para adelgazar

¿Sirve la música para adelgazar? Dado que se ha demostrado que la música puede aumentar el rendimiento durante el entrenamiento de varias maneras, se puede decir que sí: la música contribuye a la pérdida de peso.

Y es que no cabe duda de que una buena playlist representa una gran fuerza motivadora tanto para la mente como para el cuerpo. Y sentirte motivado y, en general pasarlo bien durante el entrenamiento, es clave para conseguir tus metas de fitness, incluyendo la pérdida de peso.

Ventajas de escuchar música

La música ayuda a que el entrenamiento sea más divertido, razón por la que es una buena idea para las personas que no disfrutan demasiado practicando actividades físicas. Además, las canciones pueden aumentar la concentración, la coordinación y la motivación, así como reducir el esfuerzo percibido.

Las canciones rápidas te ayudan a entrenar con mayor intensidad, mientras que las lentas pueden ser útiles para regresar más rápido a tu ritmo cardíaco en reposo. Por esta razón hay expertos que aconsejan elegir las canciones en función de tu ritmo cardíaco durante el entrenamiento. En este sentido es importante destacar que existen servicios de música en streaming que permiten filtrar la canciones por PPM (pulsaciones por minuto). En inglés BPM (beats per minute). Asimismo, en estos servicios es posible encontrar una gran variedad de playlists especialmente pensadas para entrenar, las cuales aumentarían su intensidad y eficacia.

Cabe señalar que se considera que las ventajas de la música son más notables cuando esta forma equipo con un tipo de ejercicio moderado. En cambio, no lo serían tanto cuando el deportista trabaja a un nivel muy intenso durante su entrenamiento.

Te pone en movimiento

El papel de la música es tan importante durante el entrenamiento como antes del mismo. Tiene la capacidad de inyectar el ánimo y la energía necesarios para iniciar el entrenamiento. Esta ventaja es especialmente útil en esos días en los que cuesta ponerse en movimiento, ya sea por falta de energía o de motivación. O de ambas cosas.

Reduce el esfuerzo percibido

Para que la pérdida de peso (y los resultados en general) no se estanquen es necesario realizar progresos en el entrenamiento. Eso implica correr más rápido y durante más tiempo. Eso en cuanto al running, pero lo mismo sucede con todos los ejercicios cardiovasculares, como el pedaleo sobre una bicicleta o las caminatas, y los de fuerza. Pues bien, los investigadores creen que la música ayuda a que no notes tanto ese esfuerzo extra que necesitas para romper barreras y superar tus marcas (al menos hasta alcanzar el umbral anaeróbico).

En comparación con un entrenamiento sin música, el ritmo tendería a ser más alto y constante cuando una playlist entra en juego. Se considera que un tempo más alto empuja a trabajar más fuerte y rápido durante el entrenamiento a la vez que bloquea una parte de la fatiga. En lo que se refiere al volumen es necesario ir con cuidado por seguridad. No debe ser bajo, pero tampoco demasiado alto. La razón es que lo más importante es la salud auditiva. Cabe señalar que los expertos advierten que el hecho de someterse regularmente a un volumen de música excesivo puede causar pérdidas auditivas.

En resumen, escuchar música rápida es un gran estrategia para quemar más grasa en cada sesión, ya que ayuda a elevar la intensidad del entrenamiento. Las clases de spinning son un ejemplo. Sin embargo, hay personas que, para no pensar tanto en la dificultad y desconectar la mente de todas las sensaciones desagradables que puede desencadenar el esfuerzo continuado, únicamente necesitan que las canciones en cuestión mejoren su estado de ánimo. Que sean lentas o rápidas no les importa; basta con que conecten con algo en su interior. De esta manera, la mejor música para adelgazar sería aquella que te mantiene motivado durante el entrenamiento.

Acelera la recuperación

Hemos visto el papel que juega la música antes y durante el entrenamiento, pero ¿qué sucede después? Escuchar canciones más lentas después de entrenar ayudaría a reducir la tensión arterial y el ritmo cardíaco, así como los efectos negativos que puede tener el esfuerzo sobre el cuerpo.

Al parecer, la música lenta haría que la recuperación fuese más rápida y efectiva que la música rápida e incluso que el silencio. Por esta razón, si tu objetivo es estar en las mejores condiciones posibles para el siguiente entrenamiento, darle al play también puede serte de ayuda.

Además de contribuir a enfriar el cuerpo después del esfuerzo de correr o de levantar pesas, escuchar música con el ritmo mencionado también se considera una buena idea para el calentamiento. La idea es ir aumentando el ritmo de las canciones a medida que lo hace la intensidad del entrenamiento, por lo que se recomienda empezar con canciones lentas para el calentamiento y continuar con canciones más rápidas cuando el ritmo cardíaco aumenta.



Miguel Serrano es un redactor de contenidos web centrado en la salud y la moda. En su rol en NutriDieta ha cubierto una amplia gama de temas de salud y bienestar durante más de cinco años. Entusiasta de los remedios naturales y la comida sana, a Miguel le encanta ayudar a las personas a tener un estilo de vida más saludable. Sus tres actividades físicas favoritas son el yoga, el running y caminar. También ha practicado deportes como el fútbol, el fútbol sala o el fitness.

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