Mascarilla obligatoria en centros de salud y residencias en Cataluña ante el pico de gripe

  • La Generalitat impone el uso obligatorio de mascarilla en centros sanitarios y residencias por el fuerte aumento de gripe.
  • La medida afecta a mayores de 6 años en CAP, hospitales, salud mental y centros residenciales, con excepciones mĂ©dicas y funcionales.
  • La incidencia gripal supera los 400 casos por 100.000 habitantes y tensiona la atenciĂłn primaria y los hospitales.
  • El Govern vincula la mascarilla a la protecciĂłn de personas vulnerables y refuerza el llamamiento a la vacunaciĂłn antigripal.

Uso de mascarilla en centros sanitarios

La Generalitat de Cataluña ha decidido dar un paso más en la respuesta al repunte de infecciones respiratorias y ha establecido la obligatoriedad de llevar mascarilla en todos los centros de salud y residencias de mayores. La medida llega en plena escalada de la gripe, que está registrando un nivel de transmisión muy elevado y está poniendo bajo presión a la atención primaria y a los hospitales.

El Govern justifica esta decisión en la necesidad de proteger a los colectivos más frágiles y contener la circulación del virus en espacios donde conviven pacientes, profesionales sanitarios y personas de edad avanzada o con patologías previas. La experiencia acumulada desde la pandemia de la covid-19 y los datos actuales de vigilancia epidemiológica han pesado en la balanza para recuperar, de forma temporal, una medida que muchos pensaban ya superada.

Cuándo y dónde es obligatoria la mascarilla en Cataluña

La normativa aprobada por el Departament de Salut fija que el uso de mascarilla pasa a ser obligatorio a partir del miércoles, tras su publicación en el Diari Oficial de la Generalitat. Desde el propio Govern se ha animado, no obstante, a la ciudadanía a empezar a utilizarla desde el mismo momento del anuncio, sin esperar a la entrada en vigor formal.

La obligación se aplica a todas las personas a partir de 6 años que accedan o trabajen en los siguientes recursos sanitarios y sociosanitarios de Cataluña:

  • Centros de atenciĂłn primaria (CAP).
  • Centros hospitalarios de agudos.
  • Centros de atenciĂłn intermedia.
  • Centros de salud mental.
  • Residencias de personas mayores.
  • Centros residenciales para personas con discapacidad.

La regla alcanza a pacientes, personal y visitas, es decir, a cualquier persona que se encuentre en estos espacios, ya sea de forma puntual o continuada. Solo se hace una salvedad clara en el caso de las personas ingresadas: no tendrán que llevar mascarilla mientras permanezcan dentro de su habitación, salvo que el equipo sanitario indique lo contrario.

DuraciĂłn de la medida y marco normativo

La resolución firmada por la consellera de Salut, Olga Pané, establece que la obligatoriedad del tapabocas tendrá una vigencia inicial de 15 días naturales a contar desde su publicación oficial. A partir de ahí, el Govern se reserva la posibilidad de alargarla si los indicadores epidemiológicos y la presión asistencial continúan en niveles muy elevados.

Esta decisión se enmarca en el protocolo estatal acordado entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, que preveía la imposición de la mascarilla en centros sanitarios como medida extraordinaria en escenarios de transmisión gripal muy alta. Cataluña ha activado este nivel tras constatar que la epidemia ha superado los registros de las tres temporadas previas.

La portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha defendido que, igual que las campañas de vacunación han demostrado su capacidad para evitar complicaciones graves, el uso de la mascarilla en entornos de vulnerabilidad «ayuda a salvar vidas» y se considera una herramienta preventiva avalada por la experiencia con la covid-19.

Quién está exento de llevar mascarilla

Aunque el criterio general es amplio, la resolución contempla excepciones específicas para evitar perjuicios a determinados colectivos. No estarán obligadas a usar mascarilla las siguientes personas o situaciones:

  • Menores de 6 años.
  • Personas con dificultades respiratorias que puedan empeorar con la mascarilla, segĂşn valoraciĂłn clĂ­nica.
  • Personas con discapacidad o dependencia que no puedan ponerse o quitarse la mascarilla de forma autĂłnoma.
  • Procedimientos o actividades en las que, por criterio sanitario profesional, el uso de mascarilla resulte incompatible o interfiera de manera relevante.
  • Pacientes hospitalizados cuando estĂ©n dentro de su propia habitaciĂłn y no haya indicaciĂłn contraria del equipo mĂ©dico.

Fuera de estas excepciones, el mensaje del Ejecutivo catalán es claro: se pide seguir la norma con rigor en todos los ámbitos considerados de riesgo, tanto por parte de la población general como del personal que trabaja en estos centros.

Una ola de gripe adelantada y con cifras récord

El cambio de escenario viene respaldado por los datos del Sistema de Información para la Vigilancia de Infecciones en Cataluña (SIVIC), que reflejan un aumento muy acusado de la incidencia de gripe en las últimas semanas. Solo entre el 1 y el 7 de diciembre se estiman 418 casos por cada 100.000 habitantes, lo que se traduce en casi 25.000 diagnósticos en una sola semana en la atención primaria.

Ese volumen de casos supone más del doble respecto a la semana anterior y sitúa a la comunidad en un nivel de transmisión calificado como «muy alto». De hecho, la epidemia actual se ha adelantado aproximadamente un mes respecto a la temporada pasada y ya supera el pico de las tres últimas campañas gripales, convirtiéndose en la peor ola de gripe en alrededor de década y media, según señalan fuentes sanitarias.

Uno de los elementos que explican este crecimiento tan rápido es la expansión de la llamada variante K del virus gripal, que se ha convertido en predominante y representa cerca del 70 % de los aislamientos. Los técnicos de salud pública apuntan a que esta variante es más contagiosa y está empujando al alza la curva en todas las franjas de edad.

El impacto se nota tanto en la población adulta como en la pediátrica: los multitest respiratorios en niños muestran una alta positividad de gripe A, por encima de otros virus que también circulan en invierno, como el rinovirus, el coronavirus estacional o el virus respiratorio sincitial (VRS).

PresiĂłn sobre CAP y hospitales por las infecciones respiratorias

El incremento de casos no se queda en las estadísticas. Según los datos del SIVIC, la atención primaria ha diagnosticado cerca de 24.969 cuadros de gripe en solo siete días, cifra que prácticamente duplica los algo más de 11.000 casos de la semana precedente. Este aumento de consultas por fiebre, malestar y síntomas respiratorios está saturando las agendas de los CAP.

En los hospitales, la situación también preocupa. Hay ya más de 400 personas ingresadas por complicaciones derivadas de infecciones respiratorias agudas, entre ellas gripe, covid-19, VRS y rinovirus, y sobre su tratamiento en adultos. En apenas una semana, las hospitalizaciones han pasado de unas 337 a alrededor de 428, lo que confirma que la circulación de virus respiratorios se traduce en una mayor carga asistencial.

Mientras tanto, la covid-19 mantiene una incidencia relativamente baja y estable, en torno a 18 casos por 100.000 habitantes, lejos de los momentos más críticos de la pandemia, pero contribuyendo igualmente al volumen total de infecciones respiratorias.

El VRS, muy vinculado a cuadros de bronquiolitis en los más pequeños, lleva también varias semanas al alza y ha superado su nivel basal, con tasas cercanas a los 68 casos por 100.000 habitantes. El conjunto de infecciones respiratorias agudas se sitúa por encima de los 1.100 afectados por cada 100.000 habitantes, lo que supone decenas de miles de episodios en toda la población catalana.

Llamamiento a la vacunaciĂłn y responsabilidad ciudadana

Paralelamente a la imposición de la mascarilla, el Govern ha reforzado el llamamiento a vacunarse contra la gripe. Desde principios de diciembre, el Departament de Salut permite que toda la población pueda acceder a la vacuna, con o sin cita, más allá de los grupos de riesgo tradicionales.

Las cifras de cobertura, sin embargo, muestran margen de mejora: alrededor del 66 % de las personas mayores de 80 años han recibido la vacuna, mientras que en el tramo de 70 a 79 años la proporción ronda el 52 %. Las autoridades consideran que un aumento de la inmunización puede reducir ingresos y complicaciones, sobre todo en los grupos de mayor riesgo.

La consellera Paneque ha recordado que mascarilla y vacuna no son medidas excluyentes, sino complementarias. El objetivo es frenar la transmisiĂłn viral en los espacios de mayor vulnerabilidad y, al mismo tiempo, reforzar la protecciĂłn individual frente a formas graves de la enfermedad.

En paralelo, se ha insistido en recuperar hábitos sencillos de prevención como el lavado frecuente de manos, ventilar los espacios cerrados, evitar acudir a centros sanitarios como acompañante en caso de síntomas y consultar cuando ir a urgencias por gripe si hay empeoramiento y quedarse en casa si se presentan cuadros febriles agudos siempre que sea posible.

Tipos de mascarillas y recomendaciones de uso

El Canal Salut de la Generalitat repasa las características de las principales mascarillas disponibles para orientarse a la hora de elegir la más adecuada, especialmente en entornos con mayor riesgo de exposición.

Las mascarillas FFP (FFP2, FFP3) ofrecen un nivel de filtrado muy alto, en torno al 93 % o superior, siempre que cumplan la norma UNE-EN-149 y lleven el marcado CE. Se recomiendan para situaciones de mayor riesgo, tienen una duración limitada de unas 8 horas y solo pueden reutilizarse si el fabricante lo indica mediante la marca «R».

Las mascarillas quirúrgicas, habituales en entornos sanitarios, están pensadas sobre todo para proteger a las personas de alrededor al retener gotículas y aerosoles emitidos por quien las lleva. Deben ajustarse a la norma UNE 14683 y llevar sello CE, presentan un filtrado bacteriano elevado (en torno al 95 %) y tienen una vida útil aproximada de 6 horas, después de la cual hay que desecharlas.

En cuanto a las mascarillas higiénicas, pueden ser de un solo uso o de tela, con o sin filtro. Las desechables han de cumplir las especificaciones UNE0064, mientras que las reutilizables deben respetar las indicaciones de lavado del fabricante para mantener su capacidad de filtrado, que se sitúa también alrededor del 95 % en los modelos homologados.

Por Ăşltimo, algunas personas siguen optando por mascarillas caseras, que ofrecen una protecciĂłn media y dependen mucho de los materiales utilizados. Se recomienda que tengan al menos tres capas de tejido y se laven a temperaturas altas (entre 60 y 90 ÂşC) o se desinfecten con soluciones de lejĂ­a adecuadamente diluida.

CĂłmo usar bien la mascarilla en centros sanitarios y residencias

Más allá del tipo de producto, las autoridades recuerdan que la eficacia de la mascarilla depende en gran medida de su colocación y uso correcto. Un tapabocas mal ajustado pierde buena parte de su capacidad protectora y puede dar una falsa sensación de seguridad.

Antes de ponérsela, es fundamental lavarse las manos con agua y jabón o solución hidroalcohólica. Después, hay que comprobar que cubre por completo la nariz, la boca y la barbilla, procurando que no queden huecos laterales. La pinza nasal, en caso de tenerla, debe adaptarse bien al puente de la nariz para minimizar fugas.

Se recomienda no tocar la parte frontal de la mascarilla mientras se lleva puesta. Si es necesario retirarla un momento, lo ideal es sujetarla por las gomas o cintas, y guardarla en una bolsa de papel o tela limpia si se va a reutilizar (en el caso de modelos reutilizables). Al finalizar, debe depositarse siempre en el contenedor gris de fracciĂłn resto, nunca en el suelo o en papeleras sin tapa.

En centros de salud y residencias, donde coinciden personas con síntomas y personas vulnerables, estas pautas cobran todavía más relevancia. Por eso, el personal sanitario insiste en recordar a pacientes y acompañantes cómo colocarse bien la mascarilla y cuándo reemplazarla si está húmeda o deteriorada.

En este contexto de máxima circulación de gripe y otras infecciones respiratorias, la combinación de mascarillas en espacios de riesgo, vacunación accesible para toda la población y medidas básicas de higiene pretende aliviar la presión sobre CAP y hospitales y, sobre todo, reducir complicaciones en quienes más se la juegan ante estos virus.

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