Cada vez más investigaciones señalan que los alimentos ultraprocesados no solo engordan, sino que también alteran la composición del músculo y la fertilidad masculina. Dos estudios recientes, publicados en revistas científicas de prestigio, añaden nuevas evidencias sobre los riesgos de estos productos para la salud a medio plazo.
Lo más llamativo es que los efectos se observan incluso cuando las personas consumen el mismo número de calorías que con una dieta fresca. Esto indica que la calidad de los nutrientes y el procesado industrial son factores independientes que influyen en el metabolismo y en tejidos clave del organismo.
Grasa en el músculo y riesgo de artrosis
Un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha evaluado a más de 600 personas con riesgo de padecer artrosis de rodilla. Utilizando resonancia magnética, los investigadores comprobaron que a mayor consumo de ultraprocesados, más grasa se acumulaba dentro de los músculos del muslo, sobre todo en los flexores y aductores.
La asociación se mantenía después de ajustar los resultados por factores como el índice de masa corporal, el tabaquismo o la actividad física. De hecho, el vínculo era más evidente cuando se tenía en cuenta el perímetro abdominal, lo que sugiere que la comida industrial deteriora el tejido muscular de forma directa, independientemente del peso total.
Según los autores, esta infiltración de grasa muscular reduce la fuerza y la capacidad de amortiguación del muslo, lo que podría acelerar la degeneración del cartílago y empeorar la artrosis. El trabajo, publicado en la revista Radiology, refuerza la idea de que la dieta influye en la salud articular más allá de lo que se pensaba.

Efectos sobre la fertilidad masculina
Paralelamente, investigadores del Centro de Investigación Metabólica de la Universidad de Copenhague han publicado en Cell Metabolism un ensayo clínico con 43 hombres jóvenes. Durante un periodo siguieron una dieta con alimentos sin procesar y otro con productos ultraprocesados, pero con el mismo aporte calórico. Los resultados revelan que el grupo que consumía ultraprocesados ganó peso y empeoró su perfil lipídico, con mayor colesterol LDL y menor HDL.
Pero lo más preocupante fue el efecto sobre la reproducción: se observó una reducción de la hormona folículo estimulante (FSH) y una menor movilidad de los espermatozoides. Estas alteraciones hormonales y de calidad seminal son indicadores directos de problemas de fertilidad en varones, sumándose a otros riesgos de cáncer de próstata vinculados a este tipo de alimentación.
Además, los análisis de sangre mostraron un aumento de un metabolito llamado cxMINP, derivado de los ftalatos, que son sustancias químicas presentes en los envases plásticos. Esto apunta a que los envases y los procesos industriales también contribuyen a la toxicidad de estos alimentos.
Implicaciones para la salud pública
Ambos trabajos coinciden en que los ultraprocesados ejercen un efecto perjudicial que no depende del número de calorías, sino de los aditivos, los azúcares añadidos y las sustancias liberadas por los envases. Esto cuestiona la idea de que «una caloría es una caloría» y subraya la importancia de la calidad de la dieta.
En el contexto europeo, y especialmente en España, el consumo de bollería, refrescos y platos precocinados sigue siendo elevado. Los nutricionistas insisten en que priorizar alimentos frescos como frutas, verduras, legumbres, pescado o huevos es la mejor estrategia para mantener a raya estos riesgos, aunque no siempre es fácil por el ritmo de vida actual.
Los investigadores recomiendan leer las etiquetas y evitar aquellos productos con listas largas de ingredientes desconocidos. Pequeños cambios, como cocinar más en casa o elegir tentempiés naturales, pueden marcar una gran diferencia a largo plazo para el músculo y el sistema reproductivo.
En definitiva, estas nuevas evidencias añaden más razones para replantear nuestra relación con la comida industrial. No se trata de demonizar ningún alimento de forma aislada, sino de reducir la presencia de ultraprocesados en la dieta diaria y volver a una alimentación más cercana a lo natural.

