Los ultraprocesados, bajo sospecha: un estudio los vincula con el cáncer de próstata

  • Un estudio con 17.024 hombres asocia el consumo elevado de ultraprocesados con un 29-30% más de riesgo de cáncer de próstata.
  • La relación se mantiene tras ajustar por edad, tabaquismo y nivel socioeconómico.
  • Los autores piden cautela: no es una relación causal y se necesitan más investigaciones.
  • El trabajo se suma a la evidencia que relaciona estos productos con obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados llevan tiempo en el punto de mira de la investigación nutricional. Ahora, un nuevo estudio publicado en The American Journal of Medicine añade un motivo más para limitar su consumo: su ingesta elevada podría estar relacionada con un mayor riesgo de cáncer de próstata. El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad Atlántica de Florida, ha analizado los hábitos alimentarios de más de 17.000 hombres y sus resultados no dejan indiferente a nadie.

La investigación, que ha utilizado datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos, ha dividido a los participantes en cuatro grupos según el porcentaje de calorías que obtenían de productos ultraprocesados. Los hombres que consumían más de estos alimentos presentaron un riesgo hasta un 30% superior de desarrollar cáncer de próstata en comparación con aquellos que apenas los incluían en su dieta. Y lo más llamativo: la asociación se mantiene incluso después de tener en cuenta factores como la edad, el tabaquismo o la situación económica.

Qué dice exactamente el estudio

Productos ultraprocesados en un supermercado

Para llegar a estas conclusiones, el equipo dirigido por el doctor Charles H. Hennekens analizó los datos de 17.024 hombres mayores de 18 años que participaron en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición entre 2003 y 2023. Cada participante completó dos registros dietéticos de 24 horas, y a partir de ahí se calculó qué proporción de sus calorías diarias procedía de alimentos ultraprocesados, utilizando el sistema de clasificación NOVA.

Los participantes se repartieron en cuatro categorías: desde aquellos que obtenían menos del 20% de sus calorías de estos productos hasta los que superaban el 44%. Los resultados mostraron que los hombres de los tres grupos con mayor consumo tenían un 29% más de riesgo de cáncer de próstata que los del grupo más bajo. Si se comparaban solo los dos grupos más altos con el más bajo, el incremento alcanzaba el 30%.

Incluso después de ajustar los datos por variables como la edad, la raza, la etnia, el tabaquismo y el nivel socioeconómico, la asociación seguía siendo significativa, con un aumento del riesgo que oscilaba entre el 24% y el 31%. En el grupo con la ingesta más elevada se observó una estimación de hasta un 34% más de riesgo, aunque este último dato no llegó a alcanzar significación estadística, probablemente por el menor número de casos en ese subgrupo.

Qué opinan los autores

Comida rápida ultraprocesada

El doctor Hennekens, autor principal del trabajo y profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina Charles E. Schmidt, ha señalado que «aquellos que consumieron mayores cantidades de alimentos ultraprocesados presentaron riesgos significativamente mayores de desarrollar cáncer de próstata». Sin embargo, el investigador también ha querido ser cauto: el estudio encuentra una asociación, pero no demuestra causalidad.

Por su parte, Timothy De Ver Dye, coautor y director del Departamento de Salud Poblacional de la misma universidad, ha destacado que «reducir el consumo de alimentos ultraprocesados es un reto complejo para la salud pública», dada la prevalencia y accesibilidad de estos productos. Los autores comparan la situación con lo ocurrido con el tabaco en el siglo XX, cuando las primeras evidencias sobre sus efectos perjudiciales tardaron décadas en traducirse en políticas sanitarias.

Más evidencia sobre los riesgos de los ultraprocesados

Ultraprocesados variados

Este no es el primer estudio que pone a los ultraprocesados en el punto de mira. Investigaciones anteriores ya habían relacionado su consumo elevado con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso muerte prematura. De hecho, los autores recuerdan que la evidencia acumulada es cada vez más sólida, aunque todavía quedan muchas preguntas por responder.

En cualquier caso, los expertos insisten en que la clave está en la moderación y en priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados. Leer las etiquetas, desconfiar de las listas de ingredientes interminables y volver a la cocina de siempre son algunas de las recomendaciones que repiten los nutricionistas.

Mientras la ciencia sigue avanzando, lo que está claro es que los ultraprocesados no son inofensivos. Este estudio añade un nuevo motivo para pensar dos veces antes de llenar la cesta de la compra con productos que, aunque resulten cómodos y sabrosos, pueden pasar factura a la salud a largo plazo.

En definitiva, la relación entre los ultraprocesados y el cáncer de próstata es una llamada de atención más. Los datos, basados en una muestra amplia y representativa, apuntan a que un consumo elevado de estos productos podría incrementar el riesgo hasta en un 30%. Aunque los autores piden prudencia y más investigaciones, la recomendación de reducir su presencia en la dieta parece cada vez más sensata. Como suele decirse, mejor prevenir que curar.


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