Los medicamentos basados en la hormona GLP-1, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, se han convertido en un pilar del tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Su popularidad no deja de crecer, pero también aumentan las preguntas sobre su seguridad a largo plazo. Dos investigaciones recientes, una realizada en Suecia y otra en Estados Unidos, han puesto el foco en un posible efecto adverso poco frecuente pero grave: la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION), también conocida como ‘infarto ocular’.
Ambos trabajos, publicados en la prestigiosa revista Annals of Internal Medicine, coinciden en que los agonistas del receptor GLP-1 (GLP-1RA) se asocian a un riesgo ligeramente mayor de sufrir esta afección en comparación con otros fármacos para la diabetes, como los inhibidores SGLT-2 o DPP-4. Sin embargo, los autores subrayan que el riesgo absoluto es muy bajo y que las diferencias observadas podrían deberse, al menos en parte, a las características de salud de los propios pacientes.
¿Qué dice el estudio sueco?

El equipo del Instituto Karolinska analizó datos de más de 107.000 pacientes que iniciaron tratamiento con GLP-1RA y de 185.000 que tomaron inhibidores SGLT-2 entre 2013 y 2024. Tras un año de seguimiento, la incidencia de NAION fue del 0,04% en el grupo de GLP-1 frente al 0,02% en el de SGLT-2. A los cinco años, las cifras subieron al 0,12% y 0,07%, respectivamente. Aunque el riesgo relativo duplica al del comparador, los investigadores recuerdan que se trata de un evento muy poco común.
Además, cuando se ajustaron los análisis por la gravedad de la diabetes y el uso de metformina, las diferencias se redujeron considerablemente. Esto sugiere que el estado de salud previo del paciente podría influir más que el propio medicamento en la aparición del problema.
La investigación estadounidense confirma la tendencia
Por su parte, el estudio liderado por la Universidad de Rutgers analizó reclamaciones de seguros de adultos con diabetes tipo 2 entre 2017 y 2022. En 18 meses, la tasa de NAION fue de 8,5 casos por cada 10.000 usuarios de GLP-1RA, frente a 5,5 por 10.000 en usuarios de SGLT-2 y 4,2 por 10.000 en usuarios de DPP-4. De los 81 eventos registrados, el 85% ocurrió en mayores de 50 años y el 70% en hombres.
Los autores destacan que el riesgo fue mayor en pacientes con enfermedades cardiovasculares o afecciones oftálmicas previas, mientras que en mujeres y menores de 50 años las diferencias fueron mínimas. El riesgo absoluto sigue siendo muy bajo: menos de 1 caso por cada 1.000 pacientes, lo que lleva a los investigadores a pedir cautela en la interpretación.
¿Deben preocuparse los pacientes?

Aunque la noticia pueda alarmar, los especialistas recuerdan que los beneficios de estos fármacos en el control de la diabetes y la pérdida de peso son ampliamente superiores a los riesgos. La NAION es una complicación extremadamente rara y, además, los estudios no pueden descartar que otros factores, como la propia diabetes o la edad, sean los verdaderos desencadenantes.
De hecho, en el análisis sueco, cuando se restringió la muestra a pacientes que ya tomaban metformina, la asociación prácticamente desapareció. Esto indica que la elección del tratamiento debe individualizarse, valorando el perfil de cada paciente. Los médicos recomiendan no suspender la medicación sin consultar y mantener un seguimiento oftalmológico si se presentan síntomas como pérdida repentina de visión.
Los agonistas del receptor GLP-1 siguen siendo una herramienta eficaz contra la diabetes y la obesidad, pero los nuevos estudios recuerdan que ningún medicamento está exento de posibles efectos adversos. La clave está en la información y la supervisión médica para equilibrar beneficios y riesgos. Mientras la investigación continúa, los pacientes deben confiar en sus médicos y notificar cualquier cambio visual de forma inmediata.


