
La relación entre los fármacos agonistas del receptor GLP-1, como la semaglutida (Ozempic, Wegovy), y un posible riesgo de neuropatía óptica isquémica ha sido objeto de debate en los últimos meses. Ahora, dos estudios independientes publicados en la revista Annals of Internal Medicine aportan datos concluyentes que permiten poner en contexto esta preocupación.
Las investigaciones, realizadas por equipos de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos) y del Instituto Karolinska (Suecia), coinciden en que existe una asociación estadística entre el uso de estos medicamentos y un ligero aumento del riesgo de sufrir una neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION), una enfermedad poco frecuente que puede causar pérdida súbita de visión. Sin embargo, ambos estudios subrayan que el riesgo absoluto es extraordinariamente bajo.
Dos estudios internacionales analizan el riesgo

El equipo de Rutgers, liderado por Chintan Dave, analizó reclamaciones de seguros médicos de adultos con diabetes tipo 2 entre 2017 y 2022. Compararon la incidencia de NAION en pacientes que iniciaban tratamiento con GLP-1 frente a los que tomaban otros fármacos antidiabéticos, como inhibidores de SGLT-2 o DPP-4. Tras 18 meses de seguimiento, la enfermedad apareció en menos de uno de cada mil pacientes en todos los grupos, aunque la tasa fue ligeramente superior en el grupo de GLP-1.
Por su parte, el estudio sueco, dirigido por Peter Ueda, utilizó los registros sanitarios nacionales de Suecia para analizar a más de 107.000 pacientes que iniciaron GLP-1 y a casi 186.000 que tomaron inhibidores de SGLT-2. Al cabo de un año, el riesgo de NAION fue del 0,04% en el grupo de GLP-1 frente al 0,02% en el grupo de comparación. Aunque el riesgo relativo se duplica, en términos absolutos la diferencia es mínima.
Riesgo absoluto muy bajo

Los investigadores de ambos trabajos insisten en que el riesgo absoluto sigue siendo muy bajo y que los beneficios demostrados de los GLP-1 en el control glucémico, la pérdida de peso y la reducción del riesgo cardiovascular superan ampliamente este posible efecto adverso. Además, advierten que la asociación observada podría no deberse a un efecto directo del fármaco, sino a diferencias en el estado de salud previo de los pacientes que reciben estos tratamientos.
Resultados desde Estados Unidos y Suecia

El estudio estadounidense, publicado en Annals of Internal Medicine, incluyó a adultos de 18 a 65 años con diabetes tipo 2. Los autores concluyen que, aunque se observa una correlación, el riesgo absoluto es muy bajo y parte de la diferencia podría explicarse por el perfil de los pacientes. En el estudio sueco, al ajustar por la gravedad de la diabetes, las diferencias se redujeron, lo que sugiere que otros factores influyen.
Los expertos piden cautela

Ambos equipos coinciden en que no se puede establecer una relación causal y que se necesitan más estudios para aclarar el mecanismo. Mientras tanto, los médicos deben sopesar los riesgos y beneficios individualmente. La neuropatía óptica isquémica es un evento muy infrecuente, y la mayoría de los pacientes no experimentarán ningún problema ocular relacionado con estos medicamentos.
Así las cosas, los datos disponibles indican que, si bien existe una señal estadística, el riesgo real para el paciente sigue siendo mínimo. Los fármacos GLP-1 continúan siendo una herramienta eficaz para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, y su perfil de seguridad general sigue siendo favorable. La comunidad científica recomienda mantener la vigilancia, pero sin alarmismo.
