Tipos de soja, propiedades y todos sus usos en alimentación

  • La soja es una legumbre muy proteica, con todos los aminoácidos esenciales y múltiples minerales y vitaminas.
  • Existen distintos tipos de soja por color (amarilla, verde, negra, roja) con usos y perfiles nutricionales específicos.
  • Sus derivados principales son tofu, bebida de soja, tempeh, miso, soja texturizada, harina, aceite y salsa de soja.
  • Las isoflavonas y la lecitina de soja contribuyen a la salud ósea, cardiovascular y al control del colesterol.

tipos de soja por colores

La soja, planta anual que puede alcanzar hasta 1,50 metros de alto, se parece a la judía verde, con raíces que llevan tubérculos llamados «rhizobiums». Su floración se produce hacia finales de la primavera con pequeñas flores blancas. El tallo leñoso lleva hojas agrupadas de tres en tres, y cada vaina contiene tres granos gordos, como si fueran guisantes, lo que la convierte en una leguminosa muy característica.

Las semillas de las vainas de soja pueden ser amarillas, verdes, rojas o negras, y este color define distintos tipos de soja con propiedades y usos específicos. Es la planta más utilizada en el mundo como materia prima: para la fabricación de aceite, para confeccionar una salsa especiada, leche, tofu, harina, gérmenes consumidos como legumbre, piensos compuestos para los animales y múltiples productos fermentados con gran interés nutricional y gastronómico.

Tipos de soja según el color del grano

La soja es extraordinariamente nutritiva y una de las mejores fuentes de proteína vegetal, por lo que resulta especialmente interesante para personas veganas y vegetarianas. Además de sus usos en grano, puede tomarse en forma de derivados como shoyu, tamari o miso, tres condimentos muy saludables que, a la vez que dan sabor, enriquecen la dieta.

Soja amarilla (Glycine max)

La soja amarilla es la variedad más común y la más utilizada a nivel mundial. No solo es la soja más consumida, sino una de las legumbres con mayor presencia en la industria alimentaria. Destaca porque contiene todos los aminoácidos esenciales, por lo que su proteína es de alto valor biológico y puede aportar hasta alrededor de un 36-38 % de proteína en grano seco.

Esta variedad se emplea mayoritariamente en forma de derivados: aceite, lecitina, bebida de soja, tofu, tempeh, salsa de soja, miso y soja texturizada. También aporta fitoestrógenos (isoflavonas), calcio, magnesio y otros minerales que favorecen la salud ósea y cardiovascular, siendo especialmente interesante durante etapas como la menopausia.

Soja verde o judía mungo (Vigna radiata)

La conocida como soja verde suele corresponder en realidad a la judía mungo (Vigna radiata), una legumbre diferente a la soja amarilla clásica (Glycine max). Es originaria de la India y se ha extendido por toda Asia, donde se consume tanto en grano como en germinados.

Su valor proteico es muy elevado, pudiendo aportar en torno a 25 g de proteína por 100 g, y contiene minerales como magnesio, hierro, calcio y zinc, además de vitaminas del grupo B y vitamina C en los brotes. Los brotes de judía mungo son los llamados comúnmente brotes de soja en ensaladas, salteados y sopas, aunque técnicamente no proceden de la soja amarilla.

Soja negra

La soja negra es una variedad de grano pequeño y color oscuro, con un sabor suave y ligeramente dulce. Es menos conocida que la amarilla, pero posee propiedades antioxidantes muy interesantes gracias a su contenido en polifenoles y antocianinas presentes en la piel.

Se cultiva principalmente para ser utilizada como frijol seco y se valora en dietas de control de peso debido a su alto contenido en fibra y poder saciante. Además, suele resultar algo más digestiva que la soja amarilla para algunas personas.

Soja roja o alubia azuki

La llamada soja roja corresponde en muchas ocasiones a la alubia azuki, una legumbre muy consumida en Asia. Su perfil nutricional difiere de la soja amarilla: contiene menos proteína y menos calorías, pero destaca por su aporte de hidratos de carbono de absorción lenta, que ayudan a mantener la glucemia estable.

Este tipo de legumbre se utiliza tanto en platos salados como en elaboraciones dulces tradicionales, y puede resultar muy útil en la alimentación de personas con diabetes gracias a su índice glucémico más moderado.

Propiedades nutricionales y beneficios de la soja

granos de soja y derivados

Esta nutritiva legumbre es un alimento básico en buena parte de Asia y se ha convertido en una de las fuentes de proteína vegetal más investigadas. El grano de soja destaca por su alto contenido proteico, que puede situarse alrededor del 36-38 % en peso seco, prácticamente el doble que muchas legumbres tradicionales.

Además, la soja aporta los ocho aminoácidos esenciales en proporciones muy adecuadas, lo que favorece un aprovechamiento óptimo por parte del organismo. Es rica en vitaminas del grupo B, especialmente B1, y en vitamina E, de acción antioxidante, así como en minerales como fósforo, magnesio, manganeso y hierro.

A su valor nutritivo se suman sus propiedades medicinales. Las isoflavonas de la soja ayudan a modular el equilibrio hormonal femenino, pueden mejorar algunos síntomas de la menopausia, contribuir a la prevención de la osteoporosis y participar en la protección frente a determinados problemas cardiovasculares. Siempre conviene individualizar su consumo en personas con patologías hormonodependientes.

La lecitina de soja, un tipo de grasa presente en el grano, ayuda a controlar el colesterol, favorece la salud del hígado y puede contribuir al buen funcionamiento del sistema nervioso. Por su riqueza en fibra y ácidos grasos poliinsaturados, la soja es considerada una buena aliada para la salud del corazón cuando forma parte de una alimentación equilibrada.

Derivados de la soja: formas de consumo y usos culinarios

derivados de la soja

Las posibilidades de esta semilla en la cocina muestran una gran versatilidad. A partir del haba de soja se elaboran numerosos productos, cada uno con propiedades nutricionales y culinarias específicas. Aunque el grano puede cocerse y germinarse, en muchos países se consume sobre todo en forma de derivados como tofu, bebida de soja, tempeh, miso, soja texturizada, harina, aceite y diversos tipos de salsa de soja.

Tofu

El tofu, a veces llamado «queso de soja», se obtiene a partir de granos de soja cocidos, filtrados y coagulados de forma natural. Se presenta en bloques de textura suave o firme y puede saltearse, estofarse, hornearse o freírse, lo que lo convierte en una alternativa cómoda a la carne o el pescado.

Gracias a su sabor neutro, absorbe muy bien los adobos y condimentos, combina con todo tipo de verduras y cereales y aporta proteínas completas (alrededor de un 8-14 %) con pocas calorías. También es fuente de calcio y hierro, especialmente en las variedades cuajadas con sales cálcicas.

Leche de soja y yogur de soja

La leche de soja se obtiene por trituración, cocción y filtrado de los granos de soja. Es de color blanco y suele venderse en cartón o en botella. Sirve para preparar entremeses, salsas, batidos y postres, y también puede utilizarse en repostería en lugar de otras bebidas vegetales.

Esta bebida no láctea es rica en proteínas, pobre en lípidos saturados y no contiene colesterol, lactosa ni caseína, por lo que resulta adecuada para personas con intolerancia a la leche de vaca o que buscan reducir el consumo de lácteos. Suele aportar menos calcio que la leche de vaca, salvo que esté enriquecida.

Fermentando la bebida de soja con bacilos similares a los del yogur tradicional se obtiene un yogur de soja muy digestivo, de sabor suave y textura cremosa. Su contenido en proteínas es comparable al del yogur de origen animal, pero con menos grasas saturadas y sin colesterol.

Fermentados de soja: tempeh y miso

El tempeh se obtiene a partir de la fermentación controlada del haba de soja. Se presenta en forma de bloques o barritas compactas, de textura granulosay sabor intenso. Este producto fermentado aporta proteína de alta calidad, vitaminas del grupo B y compuestos que favorecen la microbiota intestinal. Puede cortarse en láminas o dados y utilizarse en guisos, salteados, bocadillos o marinados.

El miso es una pasta espesa elaborada al fermentar soja amarilla, sal y, a menudo, algún cereal (como arroz o cebada) con el hongo koji. Es un condimento muy apreciado en la cocina japonesa y se considera un alimento probiótico por su contenido en microorganismos beneficiosos. Se utiliza para enriquecer sopas, caldos, guisos y salsas, añadiéndolo al final de la cocción para preservar sus enzimas.

Soja texturizada

La soja texturizada es una masa porosa y deshidratada rica en proteína (alrededor de un 50 %). Se obtiene al procesar la harina de soja desgrasada mediante extrusión para crear estructuras que pueden absorber mucha agua y adoptar una textura similar a la carne picada.

Para usarla en la cocina, se rehidrata remojándola o hirviéndola unos minutos, se escurre y se cocina como si fuera carne: en boloñesas vegetales, albóndigas, lasañas, canelones, rellenos o hamburguesas. Es muy apreciada en dietas basadas en plantas por su alto aporte proteico y su versatilidad.

Harina y aceite de soja

La harina de soja se utiliza para enriquecer panes, bizcochos y otros productos de repostería, aumentando su contenido en proteínas y mejorando la textura. Al carecer de gluten, debe mezclarse con otras harinas panificables para que las masas suban correctamente y queden esponjosas.

El aceite de soja se obtiene prensando el haba y destaca por su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados y vitaminas antioxidantes como la vitamina E. Sus grasas ayudan a regular el colesterol y a proteger las arterias, aunque su perfil lo hace más sensible al calor intenso, por lo que se recomienda preferentemente para consumo en crudo y en pequeñas cantidades frescas.

Brotes y germinados de soja

brotes y germinados de soja

No hay que confundir la auténtica soja con la judía mungo, mal llamada a veces «soja verde». Los brotes de soja que se encuentran con más frecuencia en el mercado suelen proceder de Vigna radiata, aunque la soja (Glycine max) también puede germinarse y consumirse en forma de brotes.

Para germinar soja se remojan las semillas durante varias horas, se colocan en un bote tapado con una gasa y se aclaran y escurren varias veces al día durante unos días. Antes de consumirlos conviene escaldarlos brevemente para mejorar su digestibilidad. Estos brotes aportan vitamina C, enzimas, fibra y un sabor fresco y crujiente ideal para ensaladas y salteados rápidos.

Salsas de soja: shoyu, tamari y otras variedades

La salsa de soja se obtiene a partir de la fermentación de soja, agua, sal y cereales como trigo, cebada o arroz. Durante un largo proceso de fermentación, estos ingredientes se transforman en un condimento de sabor complejo, rico en umami, que equilibra matices dulces, salados, ácidos y amargos.

Entre las variedades más conocidas están el shoyu japonés, elaborado con soja y trigo, y el tamari, que suele contener muy poco trigo o ninguno, por lo que muchas veces se escoge en dietas que evitan el gluten. También existen salsas de soja más claras y otras más oscuras, con matices de sabor distintos y usos específicos: las claras se emplean para condimentar sin oscurecer los platos, y las oscuras para aportar color y un sabor más intenso a guisos y estofados.

La salsa de soja combina muy bien con ingredientes ácidos (vinagre, lima, limón), dulces (azúcar, miel, melaza), aromáticos (ajo, jengibre, cebollino) y picantes (guindilla, pimienta), lo que la convierte en un condimento muy versátil para adobos, marinados, salteados, vinagretas y platos de verduras, carne, pescado o tofu.

Suplementos de soja

La lecitina de soja también se comercializa como suplemento en forma de polvo granulado, perlas o cápsulas. Se utiliza para ayudar a reducir el colesterol, apoyar la función hepática y contribuir al buen estado del sistema nervioso. Algunas personas la incorporan para mejorar la concentración y la memoria dentro de un estilo de vida saludable.

Gracias a su combinación de proteínas de calidad, grasas saludables, fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos, la soja y sus distintos tipos y derivados ofrecen un amplio abanico de posibilidades para enriquecer la alimentación diaria, adaptándose tanto a dietas tradicionales como a patrones de consumo basados en plantas.

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