La vuelta al cole trae consigo una revolución en los comedores escolares. El nuevo Real Decreto, impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, entra en plena aplicación este curso para transformar la alimentación de millones de estudiantes. La norma, que ya estĆ” en vigor desde abril, establece lĆmites estrictos a los alimentos ultraprocesados y refuerza la presencia de alimentos frescos y de temporada.
El objetivo no es otro que combatir la obesidad infantil, una lacra que afecta a mÔs de un tercio de los niños de entre 6 y 9 años en España, según el estudio ALADINO. Con medidas como la fruta como postre diario o la reducción de frituras, el Gobierno pretende convertir el comedor escolar en una herramienta de salud pública.
Una normativa para cambiar el menĆŗ escolar
El Real Decreto 315/2025, que entró en vigor el pasado 15 de abril, se aplica a los 2,57 millones de estudiantes que comen a diario en la escuela. La norma establece que la fruta fresca serĆ” el postre de todos los dĆas, y si se ofrece yogur, se recomienda que sea natural, no de sabores. AdemĆ”s, se limita el consumo de carne procesada a dos raciones por semana y los platos precocinados a una vez al mes. Las frituras, como los san jacobos o las croquetas, no podrĆ”n servirse mĆ”s de una vez por semana.
La guĆa elaborada por el ministerio para la aplicación de la norma incluye ejemplos como el del colegio pĆŗblico Manuel Riquelme, en Orihuela (Alicante), donde no se compran varitas de merluza ni nuggets, sino que se elaboran a mano triturando pescado o pollo. TambiĆ©n se fomenta la proteĆna vegetal, con un segundo plato de legumbres al menos una vez por semana.

Medidas concretas: menos frituras, mƔs fruta
La normativa tambiĆ©n incide en la necesidad de aumentar el consumo de hortalizas y legumbres. Los comedores deberĆ”n servir entre una y dos raciones de hortalizas y la misma cantidad de legumbres como primer plato cada semana. Se priorizarĆ” la ensalada como guarnición frente a las patatas fritas. El pescado estarĆ” presente entre uno y tres dĆas a la semana, alternando el blanco y el azul, rico en omega-3.
En cuanto a las bebidas, solo se permitirÔn el agua y la leche como consumo habitual, quedando restringidas las bebidas azucaradas. Esta medida busca reducir la ingesta de azúcares añadidos, uno de los principales factores de riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas.

El contexto: la obesidad infantil
Los datos son alarmantes. Según el estudio ALADINO, mÔs de un tercio de los niños de 6 a 9 años presenta exceso de peso, y la obesidad supera el 15%. Esta situación no es homogénea: afecta al 24% de los niños con padres con estudios primarios, frente al 12,4% de aquellos con progenitores con estudios superiores. La nueva normativa pretende atajar estas desigualdades, ofreciendo menús mÔs saludables en todos los centros.
AdemĆ”s, la OCDE estima que la obesidad supone un coste del 9,7% del gasto sanitario pĆŗblico en EspaƱa y una caĆda del 2,9% del PIB. Intervenir en la infancia es, por tanto, una estrategia de salud pĆŗblica y tambiĆ©n económica.
Retos y aplicación
La aplicación de la norma no estĆ” exenta de desafĆos. Las empresas de restauración colectiva, que gestionan la mayorĆa de los comedores, han advertido de que el aumento de costes de los productos ecológicos o integrales podrĆa no repercutirse en los precios de los menĆŗs, lo que obligarĆa a reducir mĆ”rgenes. Sin embargo, el ministerio pone como ejemplo iniciativas como los Ecocomedores de Canarias, que llevan una dĆ©cada sirviendo alimentos ecológicos sin incrementar el precio.
También hay que convencer a los propios escolares, que a veces se resisten a cambiar los nuggets por legumbres. La educación alimentaria se convierte asà en una pieza clave para que la norma tenga éxito a largo plazo.

En definitiva, el nuevo curso marca un antes y un despuĆ©s en la alimentación escolar. Con medidas concretas como la fruta diaria, la limitación de frituras y la promoción de proteĆna vegetal, el Gobierno busca revertir la tendencia de obesidad infantil y sentar las bases de una generación mĆ”s saludable. Aunque quedan retos por delante, la apuesta por los alimentos frescos y de proximidad es un paso firme hacia un futuro mejor.


