La semaglutida, el principio activo de fármacos tan populares como Ozempic o Wegovy, ha vuelto a sorprender a la comunidad cientÃfica. Un equipo de la Universidad de California en Berkeley ha demostrado que este medicamento, originalmente diseñado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, es capaz de ralentizar el envejecimiento y prolongar la esperanza de vida en ratones. Los resultados, publicados en la revista ‘Nature’, apuntan a que los beneficios de estos fármacos van mucho más allá de la pérdida de peso.
El estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, administró semaglutida a ratones hembra de veinte meses de edad, una edad equivalente a unos 70 años en humanos. Los animales tratados mostraron una mejora significativa en su función muscular y cognitiva, asà como una reducción de la inflamación y otros marcadores asociados al envejecimiento. Pero el hallazgo más llamativo fue que la mediana de supervivencia de los ratones tratados alcanzó los 834 dÃas, frente a los 742 dÃas del grupo de control, lo que representa un aumento del 12% en su esperanza de vida.
Más allá de la restricción calórica

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la comparación directa entre los efectos de la semaglutida y los de la restricción calórica, una intervención que ha demostrado retrasar el envejecimiento en animales. Los investigadores observaron que ambos grupos de ratones ingirieron la misma cantidad de alimento, pero los tratados con el fármaco mantuvieron una tasa metabólica normal, mientras que los sometidos a la dieta estricta mostraron comportamientos guiados por el hambre, como comer rápidamente cuando tenÃan acceso a la comida.
Además, los ratones tratados con semaglutida superaron sus niveles basales en pruebas de memoria espacial, comportamiento exploratorio y mantenimiento de la glucemia, algo que no ocurrió en el grupo de restricción calórica. Según los autores, estas diferencias sugieren que los fármacos GLP-1 podrÃan actuar sobre una vÃa biológica independiente de la restricción calórica, lo que abre nuevas vÃas de investigación para el desarrollo de intervenciones que promuevan la longevidad.
El estudio también reveló que la semaglutida frenó la pérdida de células madre neurales en el hipocampo, una región del cerebro clave para el aprendizaje y la memoria, y mejoró la capacidad regenerativa de las células madre de la sangre en la médula ósea. Estos efectos, junto con la reducción de la inflamación y la mejora de la estabilidad del genoma, sugieren que el fármaco actúa sobre los mecanismos fundamentales del envejecimiento.
Precaución ante el salto a humanos

A pesar de los prometedores resultados, los investigadores son cautos a la hora de extrapolar estos hallazgos a los seres humanos. Danica Chen, autora principal del estudio, recuerda que las pruebas se realizaron exclusivamente en ratones hembra de una cepa genética muy concreta, y que la fisiologÃa de un roedor y la de una persona tienen diferencias insalvables. Además, en la práctica clÃnica real, uno de los efectos adversos documentados de los fármacos GLP-1 en humanos es la pérdida de masa muscular magra, una consecuencia que preocupa especialmente a los geriatras si la terapia se aplicara de forma masiva en personas mayores y frágiles.
Rafael de Cabo, investigador del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los NIH, señala en un comentario sobre el estudio que «si la semaglutida retrasa la aparición de las caracterÃsticas del envejecimiento a través de mecanismos distintos a los de la ingesta calórica reducida, sus beneficios fisiológicos y clÃnicos podrÃan entenderse no como una colección fortuita de efectos especÃficos para cada enfermedad, sino como una consecuencia de dirigirse a la biologÃa compartida que subyace a esas enfermedades».
Mientras tanto, el uso de estos medicamentos sigue creciendo en España. En el área sanitaria de A Coruña, más de 35.000 pacientes tienen recetado un fármaco GLP-1 en la Seguridad Social, y una única distribuidora ha vendido durante los primeros siete meses del año un 50% más de estos medicamentos que durante todo 2025. Este crecimiento refleja cómo estos tratamientos han pasado de ser una moda a convertirse en una herramienta habitual en la práctica clÃnica, aunque su uso para la pérdida de peso con fines estéticos no está financiado por la sanidad pública.
La OCU, por su parte, ha denunciado recientemente una campaña publicitaria en Instagram que utiliza el nombre y logotipo de Ozempic sin autorización para promocionar un supuesto producto adelgazante llamado ‘OzemPil’. La organización advierte de los riesgos asociados a la compra de productos adelgazantes a través de canales que no ofrecen garantÃas sobre su origen, y recomienda desconfiar de los anuncios que prometen resultados rápidos y que recurren a supuestos avales de organismos reconocidos.

En definitiva, este estudio representa un cambio de paradigma en la comprensión de los fármacos GLP-1. Lo que hasta ahora se consideraba un efecto secundario beneficioso de la pérdida de peso podrÃa ser, en realidad, un efecto directo sobre los mecanismos del envejecimiento. Aunque todavÃa queda mucho camino por recorrer antes de que estos hallazgos se traduzcan en aplicaciones clÃnicas en humanos, la investigación abre la puerta a nuevas estrategias para promover un envejecimiento saludable. Los próximos ensayos clÃnicos, como el análisis post-hoc del ensayo SLIM LIVER, serán clave para determinar si estos beneficios se extienden a las personas que se medican con semaglutida o fármacos similares.
