La resistencia del Helicobacter pylori a los antibióticos alcanza niveles críticos en Europa

  • Un estudio europeo con más de 170.000 pacientes confirma que la resistencia del Helicobacter pylori a la claritromicina y al levofloxacino supera el 15% umbral recomendado.
  • Las tasas de resistencia son más altas en el sur de Europa, especialmente en España, lo que obliga a replantear los tratamientos empíricos.
  • La investigación, publicada en Gut Microbes, aboga por crear centros centinela y actualizar las guías clínicas para frenar el avance de las resistencias.

Helicobacter pylori bacteria

La bacteria Helicobacter pylori, que infecta a cerca del 40% de la población mundial, está desarrollando una resistencia cada vez mayor a los antibióticos más empleados para eliminarla. Un macroestudio liderado por investigadores españoles y publicado en la revista Gut Microbes ha analizado cuatro décadas de datos y confirma que la eficacia de los tratamientos tradicionales está en jaque.

El trabajo, coordinado por el grupo del CIBEREHD en el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa y la Universidad del País Vasco, ha revisado 216 investigaciones con más de 170.000 pacientes de 31 países europeos. Se trata del análisis más completo realizado hasta la fecha sobre la evolución de las resistencias primarias de esta bacteria, considerada el principal factor de riesgo para el cáncer gástrico.

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El mayor análisis sobre resistencias en Europa

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El estudio, en el que también han participado el Hospital Universitario de la Princesa de Madrid y la directora científica del registro Hp-EuReg, Olga P. Nyssen, abarca desde 1990 hasta 2024. Los investigadores han recopilado datos de pacientes de toda Europa para trazar un mapa actualizado de cómo responde la bacteria a los antibióticos. Según explican, conocer esta evolución es clave para adaptar las estrategias terapéuticas a la realidad de cada región y mejorar las tasas de éxito.

La infección por H. pylori suele tratarse con una combinación de varios antibióticos junto a un inhibidor de la bomba de protones. Sin embargo, cuando la bacteria se vuelve resistente, las probabilidades de erradicación caen en picado. Los autores subrayan que la vigilancia continua es imprescindible para no quedarse sin opciones efectivas.

Datos alarmantes: resistencias superan el umbral crítico

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Los resultados muestran que la resistencia primaria a la claritromicina ha alcanzado el 24% en el periodo 2020-2024, mientras que la del levofloxacino se sitúa en el 21%. Ambas cifras superan el 15% que marcan las guías clínicas europeas como límite para recomendar su uso empírico, es decir, sin un antibiograma previo. La resistencia al metronidazol llega al 33%, aunque otros antibióticos como la amoxicilina (2,3%), la tetraciclina (1%) y la rifampicina (4%) se mantienen bajos.

Estos datos son especialmente preocupantes porque, según los especialistas, la bacteria es la principal causa de úlceras gástricas y está clasificada por la OMS como carcinógeno del grupo 1. Si los tratamientos fallan, el riesgo de complicaciones a largo plazo, incluido el cáncer de estómago, aumenta considerablemente.

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Diferencias geográficas y necesidad de acción

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El análisis también revela que los países del sur de Europa, entre ellos España, presentan tasas de resistencia superiores a las del norte del continente. Esta diferencia se relaciona con un mayor consumo de antibióticos en la región, lo que genera una presión selectiva que favorece la aparición de bacterias resistentes. Los investigadores insisten en la urgencia de actualizar las guías clínicas de tratamiento y reforzar las políticas de uso prudente de antimicrobianos.

Además, proponen la creación de centros centinela que recojan de forma sistemática muestras clínicas y datos microbiológicos. Estos sistemas permitirían monitorizar la evolución de las resistencias en tiempo real y proporcionar información esencial para que las autoridades sanitarias tomen decisiones informadas. Sin una vigilancia activa, advierten, el problema podría agravarse y dejar sin herramientas eficaces a millones de pacientes.

La comunidad científica coincide en que el aumento de resistencias del Helicobacter pylori es un desafío sanitario de primer orden. Adaptar los tratamientos a la realidad epidemiológica de cada zona, fomentar el uso racional de antibióticos y establecer redes de monitorización son pasos necesarios para frenar esta tendencia y proteger la salud digestiva de la población.


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