La nutrición del paciente de larga estancia en la UCI gana protagonismo en Andalucía

  • El Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez impulsa las primeras jornadas andaluzas de nutrición crítica centradas en el paciente de larga estancia en UCI.
  • El Grupo de Trabajo de Metabolismo y Nutrición de la SAMIUC prepara una guía clínica de bolsillo con protocolos unificados para todas las UCI andaluzas.
  • La terapia nutricional se consolida como pilar básico para reducir desnutrición, morbilidad y secuelas tras el alta del paciente crítico.
  • Andalucía refuerza una trayectoria de más de dos décadas en docencia, investigación y trabajo en red en nutrición crítica.

Nutrición del paciente de larga estancia en la UCI

La nutrición del paciente de larga estancia en la UCI ha pasado de ser un aspecto casi secundario a situarse en el centro del debate clínico en Andalucía. Cada vez hay más consenso en que no basta con sacar adelante a un paciente crítico desde el punto de vista hemodinámico o respiratorio: es igual de relevante cómo llega a su alta, qué capacidad funcional conserva y qué calidad de vida puede recuperar.

En este contexto, el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS), se ha convertido en uno de los focos de referencia al organizar las primeras jornadas andaluzas específicamente orientadas a la nutrición crítica, con especial atención a quienes permanecen ingresados durante largos periodos en las unidades de cuidados intensivos.

Jornadas andaluzas centradas en el paciente crítico de larga estancia

Jornadas sobre nutrición en pacientes críticos en UCI

El encuentro ha sido promovido por el Grupo de Trabajo de Metabolismo y Nutrición de la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva, Urgencias y Coronarias (SAMIUC), que ha reunido a intensivistas de todas las provincias andaluzas. La idea de fondo es clara: la terapia nutricional debe dejar de ser “la hermana pobre” de los cuidados intensivos y pasar a ocupar un lugar prioritario en la planificación asistencial del paciente de larga evolución en UCI.

A lo largo de la jornada se han tratado ocho grandes bloques temáticos relacionados con la mejora de la nutrición clínica en las UCI andaluzas. Estos temas se han seleccionado a partir de una encuesta dirigida a profesionales de medicina intensiva, lo que permite alinear las propuestas con las necesidades reales detectadas a pie de cama, tanto en pacientes muy complejos como en aquellos que encadenan varias semanas de ingreso.

Los especialistas coinciden en que, en un paciente crítico, salvar la vida es sólo el primer paso. Lo que ocurra después —su capacidad para volver a caminar, alimentarse por sí mismo o retomar su día a día— está fuertemente condicionado por cómo se maneje su estado nutricional desde los primeros días de ingreso, y muy especialmente durante largas estancias en UCI.

En estos perfiles de pacientes, la desnutrición, la pérdida de masa muscular y la fragilidad asociada pueden condicionar complicaciones, prolongar la ventilación mecánica y alargar la recuperación. Por ello, se está insistiendo en una nutrición individualizada, precoz y basada en la evidencia, que tenga en cuenta no sólo las calorías, sino también el balance de proteínas, micronutrientes y la evolución metabólica del enfermo crítico.

Un grupo de trabajo específico para nutrición crítica en Andalucía

Profesionales de UCI trabajando en nutrición crítica

Al frente de esta iniciativa se encuentra la doctora Antonia Tristancho, intensivista del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez, que coordina el Grupo de Trabajo andaluz de Metabolismo y Nutrición. Este grupo nació en 2023 por la preocupación compartida de varios especialistas que veían cómo la nutrición del paciente crítico, y especialmente del paciente de larga estancia, quedaba a menudo relegada frente a otras prioridades clínicas más visibles.

El objetivo de este equipo multidisciplinar es impulsar la formación, fomentar la investigación y ayudar a que las UCI incorporen protocolos nutricionales actualizados y homogéneos en toda la comunidad autónoma. De esta forma, se pretende evitar diferencias importantes entre centros y garantizar que cualquier paciente reciba un abordaje nutricional acorde con las recomendaciones más recientes.

Entre sus metas principales destacan la puesta en valor de la terapia nutricional como parte esencial del tratamiento del paciente crítico, la organización de cursos y jornadas formativas, la detección de áreas de mejora en la práctica diaria y la promoción de estudios multicéntricos que evalúen resultados en salud, especialmente en casos de estancias prolongadas en UCI.

El grupo mantiene además una estrecha colaboración con la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), a través de su propio grupo de Metabolismo y Nutrición. Esta conexión permite alinear los protocolos andaluces con las líneas de trabajo nacionales y europeas, favoreciendo la adopción de estándares compartidos en lo relativo a nutrición enteral, parenteral y estrategias mixtas en el paciente crítico.

Una guía clínica de bolsillo para unificar criterios nutricionales en las UCI

Guía clínica de nutrición en pacientes críticos

Una de las principales consecuencias prácticas de estas jornadas será la elaboración de una guía clínica de bolsillo. Este documento condensará recomendaciones claras y validadas que faciliten la toma de decisiones rápidas en cualquier UCI andaluza, con especial utilidad en la gestión de pacientes complejos que acumulan muchos días de ingreso.

La guía recogerá protocolos consensuados sobre prevención y manejo de la desnutrición, cálculo de requerimientos energéticos y proteicos, adaptación de la pauta según la fase de la enfermedad crítica, y criterios para elegir entre nutrición enteral, parenteral o combinada. También se espera que recoja pautas para monitorizar la respuesta nutricional y detectar precozmente complicaciones asociadas.

Para facilitar el acceso, los protocolos estarán disponibles tanto en formato físico de fácil transporte para el profesional como en la página web de la SAMIUC. De esta manera, cualquier intensivista o profesional de enfermería podrá consultar rápidamente las recomendaciones actualizadas desde el propio puesto de trabajo.

El enfoque común es reducir al máximo la variabilidad entre unidades y garantizar que la nutrición deje de depender de la experiencia individual o de la intuición. La intención es que, ante un paciente de larga estancia en UCI, exista una hoja de ruta común que guíe desde los primeros días de ingreso hasta el momento del alta, incluida la transición hacia plantas de hospitalización o centros de rehabilitación.

Se persigue, en definitiva, que la terapia nutricional sea una herramienta más para disminuir la morbilidad asociada al paciente crítico, acortar los tiempos de ventilación mecánica, mejorar la fuerza muscular y favorecer una reincorporación más rápida a la vida diaria, reduciendo secuelas a medio y largo plazo.

Reducir desnutrición y mejorar la recuperación funcional tras la UCI

La desnutrición sigue siendo uno de los grandes retos en el entorno de los cuidados intensivos, sobre todo cuando las estancias se prolongan. En este tipo de pacientes, la combinación de inflamación, inmovilidad y elevada demanda metabólica puede conducir rápidamente a una pérdida significativa de masa muscular, con impacto directo en su pronóstico.

El grupo de trabajo andaluz se ha marcado como una de sus prioridades disminuir la prevalencia de desnutrición en las UCI y, con ello, reducir complicaciones infecciosas, estancias excesivamente largas y reingresos evitables. Un mejor estado nutricional se asocia con menos debilidad adquirida en UCI y con una recuperación funcional más satisfactoria.

En la práctica, esto supone evaluar de forma sistemática el estado nutricional desde el ingreso, revisar periódicamente si el paciente está recibiendo lo que realmente necesita y ajustar la pauta cuando la situación clínica cambia. Para los pacientes que superan la fase aguda y se mantienen largos periodos ingresados, la continuidad de la estrategia nutricional resulta clave para evitar retrocesos.

El trabajo no termina al salir de la UCI: cada vez se insiste más en la importancia de diseñar una transición ordenada hacia la planta de hospitalización o hacia unidades de rehabilitación, manteniendo objetivos nutricionales claros y facilitando recursos para leer etiquetas alimentarias. Se pretende así que el esfuerzo realizado durante la fase crítica no se pierda en las etapas posteriores, algo especialmente relevante en enfermos que han pasado semanas o incluso meses en cuidados intensivos.

Para todo ello, el grupo andaluz pretende atraer e implicar tanto a médicos intensivistas como a profesionales de enfermería y otros especialistas interesados en la nutrición clínica, generando una red colaborativa en la que la experiencia compartida ayude a pulir y mejorar progresivamente los protocolos.

Una trayectoria andaluza consolidada en nutrición crítica

Andalucía no parte de cero en este ámbito. Desde finales de los años noventa, diferentes profesionales de la comunidad han trabajado en proyectos de formación y en grupos dedicados específicamente a la nutrición crítica y al intercambio de conocimiento. Uno de los precedentes más relevantes ha sido el Grupo de Nutrición Crítica del Sur, activo desde 1998 y formado por referentes de la medicina intensiva andaluza.

Ese bagaje previo ha permitido que, con las nuevas jornadas y la creación del Grupo de Trabajo de Metabolismo y Nutrición de la SAMIUC, exista un terreno abonado para impulsar cambios reales. Muchos de los intensivistas implicados acumulan años de experiencia en el manejo de la nutrición del paciente crítico y en la organización de actividades docentes dirigidas tanto a especialistas como a residentes.

Ahora, el reto es canalizar todo ese conocimiento hacia herramientas prácticas que se traduzcan en una mejora tangible en la cama del enfermo. La idea es que la nutrición sea abordada de forma sistemática en todos los pacientes críticos, pero con un foco especial en aquellos con estancias prolongadas, donde cada día cuenta y donde las decisiones nutricionales pueden marcar la diferencia entre una recuperación rápida o una evolución complicada.

La apuesta de Andalucía se alinea, además, con las tendencias internacionales, que ponen el acento en la importancia de la terapia nutricional en el contexto de la medicina intensiva moderna. La participación en estudios multicéntricos y la colaboración con sociedades científicas nacionales y europeas contribuirán a situar a las UCI andaluzas en una posición destacada en el ámbito de la nutrición del paciente crítico de larga estancia.

Con iniciativas como estas jornadas, la creación de una guía de bolsillo y el impulso de un grupo de trabajo estable, el sistema sanitario andaluz refuerza la idea de que cuidar la nutrición en la UCI es mucho más que un complemento: es una pieza clave para que los pacientes que pasan largas temporadas en cuidados intensivos no solo sobrevivan, sino que puedan volver a su vida con las mejores garantías posibles.

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