Hasta ahora, la mayoría de las inmunoterapias se centraban en activar directamente a los linfocitos T, las células encargadas de atacar los tumores. Sin embargo, solo entre un 20 y un 40% de los pacientes responden bien a estos tratamientos. El nuevo hallazgo apunta a que reforzar la infraestructura que dirige a esas células T podría ampliar la eficacia de las terapias, y la creatina podría ser la herramienta para lograrlo.
¿Qué son las células dendríticas y por qué importan?

Las células dendríticas actúan como una especie de centinela: detectan las señales de los tumores, las procesan y luego activan a los linfocitos T para que ataquen. Sin ellas, la respuesta inmunitaria se queda coja. Los investigadores de UCLA observaron que las células dendríticas que se infiltran en los tumores producen más transportadores de creatina que las que están en tejidos sanos, lo que indica que necesitan ese compuesto para funcionar en un entorno tan hostil.
Para confirmarlo, el equipo modificó genéticamente las células dendríticas para que no pudieran captar creatina. El resultado fue que su capacidad de supervivencia y activación disminuyó drásticamente, y fueron mucho menos eficaces a la hora de preparar a los linfocitos T para reconocer y atacar las células cancerosas. En experimentos de laboratorio, los linfocitos T asociados a estas células dendríticas deficientes se multiplicaron menos y generaron menos señales químicas necesarias para una respuesta antitumoral efectiva.
Resultados prometedores en ratones y células humanas

La parte más alentadora llegó cuando los investigadores administraron inyecciones diarias de creatina a ratones con melanoma. El crecimiento de los tumores se ralentizó de forma significativa, y aumentó tanto el número como la actividad de las células dendríticas dentro del tejido tumoral. Además, estas células liberaron más señales químicas que atraen a otras defensas del organismo, lo que sugiere que la creatina no solo ayuda a las células dendríticas a sobrevivir, sino que también las hace más eficaces.
El análisis metabólico reveló que la suplementación con creatina incrementa los niveles de ATP, la principal fuente de energía celular. Los investigadores comparan este efecto con el de una batería recargable: la creatina permite a las células dendríticas almacenar y liberar energía según lo necesiten, incluso mientras compiten con las células tumorales por los nutrientes limitados del microambiente tumoral.
Los experimentos con células humanas también dieron resultados positivos. Al añadir creatina durante la preparación de vacunas basadas en células dendríticas derivadas de monocitos humanos, se mejoró la capacidad de estas células para estimular a los linfocitos T contra un objetivo asociado al cáncer. Esto abre la puerta a dos posibles aplicaciones: como suplemento para pacientes que ya reciben inmunoterapia, y como herramienta para mejorar la calidad de las vacunas anticancerosas antes de administrarlas.
La profesora Lili Yang, autora principal del estudio, destacó que la creatina no solo apoya a las células T, sino que energiza toda la infraestructura que las dirige. Sin embargo, los propios investigadores advierten que los resultados provienen de experimentos en ratones y cultivos celulares, no de pacientes reales. Aunque la creatina se considera segura en dosis habituales, cualquier persona en tratamiento oncológico debe consultar con su médico antes de añadirla. El siguiente paso serán ensayos clínicos para verificar si este suplemento puede realmente mejorar los resultados de las inmunoterapias en humanos.