
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha decidido someter a revisión su documento sobre alimentación y menopausia después de que varias investigadoras denunciaran que algunas de sus recomendaciones se habían elaborado a partir de datos obtenidos exclusivamente en hombres. El informe, titulado ‘Alimentación y menopausia: Claves sobre riesgos nutricionales’, fue publicado el pasado mes de marzo y ahora se encuentra en el punto de mira por una falta de rigor que, según las expertas, supone una mala praxis científica.
La polémica estalló cuando la investigadora del CSIC y miembro de la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), Sonia de Pascual-Teresa, detectó que la tabla 4 del documento ofrecía valores de ingesta de hierro y vitamina C extraídos de estudios realizados en varones, sin que se advirtiera de ello. Al rastrear las fuentes, comprobó que esos datos procedían de informes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que sí especifican que no existen estudios en mujeres y que los valores se extrapolan matemáticamente a partir del peso de los hombres. La científica intentó que la AESAN rectificara de forma interna, pero no obtuvo respuesta hasta que el caso saltó a los medios.
Un sesgo androcéntrico en un área de salud femenina

La socióloga de la ciencia Teresa Samper, también miembro de la junta directiva de AMIT, calificó el error como “un sesgo androcéntrico en un área de estudio de las mujeres”, y subrayó que “si normalmente invisibilizamos a las mujeres en el estudio de la medicina, choca todavía más que se haga en un área como es la menopausia”. Las investigadoras insisten en que el problema no es solo que se usen datos masculinos, sino que el informe los presenta como si fueran específicos para mujeres mayores de 40 años, cuando en realidad la EFSA los establece para la población adulta general a partir de los 18 años.
Desde AMIT señalan que la falta de estudios específicos en mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas es una laguna histórica en la investigación biomédica, y que el propio informe reconoce esta limitación en una de sus secciones, pero no la refleja de forma destacada en las conclusiones. La presidenta de AMIT, Maite Paramio, explicó que “todos agradecemos que hagan un estudio sobre mujeres menopáusicas, porque hay muy pocos, pero hay fallos que se tienen que corregir porque, si nadie dice nada, se mantendrán los mismos errores continuamente”.
La AESAN admite la omisión y anuncia correcciones

Tras la denuncia pública, fuentes de la AESAN han reconocido “la omisión de una advertencia sobre los datos utilizados de la EFSA” y han confirmado que han solicitado a su Comité Científico la revisión del informe. Además, han anunciado que se añadirá una nota aclaratoria en la tabla 4 y que se modificará la traducción al inglés del documento. La agencia, dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, insiste en que las recomendaciones se basan en los datos publicados por la EFSA, ya que ellos no realizan ensayos clínicos propios, y defiende que en sus conclusiones ya se recogía la necesidad de investigaciones adicionales para definir recomendaciones específicas para mujeres.
Sin embargo, las investigadoras consideran que la rectificación llega tarde y que el documento debería haberse corregido antes de su publicación. Sonia de Pascual-Teresa asegura que “en marzo intenté que rectificaran sin necesidad de hacerlo público y hasta que no ha saltado a la prensa no ha habido respuesta”. La científica también advierte del peligro de que estos datos “pueden llevar a equivocación a la población, tanto porque crean que realmente hay que consumir esas cantidades concretas de los nutrientes, como porque no se favorezca la investigación en mujeres”.
Reacciones políticas y un plan de 18 millones para la salud femenina

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, se ha pronunciado en su cuenta de X (antes Twitter) instando a revisar el informe y esperando que “no se vuelva a repetir”. En su mensaje, Redondo afirmó que “ya es hora de que las mujeres estén presentes en las agendas y en los estudios de salud y que el cuerpo masculino deje de ser la referencia universal para todo, incluso para lo que tiene que ver con la menopausia”. Esta declaración coincide con el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de un programa dotado con 18 millones de euros para investigar áreas de salud femenina que históricamente han sido infrainvestigadas.
El informe de la AESAN, además de las recomendaciones sobre hierro y vitamina C, incluye pautas sobre proteínas, omega-3, fibra, calcio, magnesio y vitaminas B, C, D y E, así como la importancia de realizar ejercicio regular: entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o 75-150 minutos de actividad vigorosa, con al menos dos sesiones de fuerza. También asocia la dieta mediterránea y evitar el alcohol y el tabaco con menores síntomas de la menopausia y mejor salud ósea y cardiovascular.

La comunidad científica y las asociaciones de mujeres investigadoras han celebrado que el caso haya salido a la luz, pero insisten en que es necesario un cambio estructural en la investigación biomédica para que los estudios incluyan a las mujeres desde el principio. La falta de datos específicos no solo afecta a la menopausia, sino a todas las áreas de la salud, y este episodio ha puesto de manifiesto que la ciencia no puede seguir utilizando al hombre como referencia universal.
Mientras tanto, la AESAN mantiene el informe publicado en su web, aunque con la promesa de añadir la nota aclaratoria en septiembre. Las investigadoras de AMIT esperan que la revisión sea profunda y que sirva para que futuros documentos de este tipo sean más rigurosos y transparentes. La polémica ha abierto un debate necesario sobre cómo se construye el conocimiento científico y a quién beneficia realmente.

En definitiva, la revisión del informe de la AESAN supone un paso adelante en el reconocimiento de un sesgo histórico, pero también evidencia la urgencia de invertir en investigación específica para mujeres. La agencia ha asumido su error y se compromete a corregirlo, pero las expertas recuerdan que la ciencia debe basarse en datos reales y no en extrapolaciones que pueden inducir a error. La salud de las mujeres no puede seguir dependiendo de estudios hechos en hombres.