
Las infusiones de boldo no tienen muchas contraindicaciones cuando se usan de forma puntual y en cantidades moderadas, pero es importante conocerlas, al igual que los posibles efectos secundarios del consumo de boldo, que son muy relevantes para evitar riesgos innecesarios para la salud. Así se puede aprovechar su acción digestiva y hepática sin poner en peligro el organismo.
En efecto, a pesar de que el boldo tiene buenas propiedades, de ahí su uso en regímenes para adelgazar y en tratamientos depurativos, existen puntos que se deben respetar con relación a sus efectos secundarios, sus interacciones con medicamentos y su consumo prolongado en infusión o en otras presentaciones (cápsulas, extractos, jarabes).
¿Qué es el boldo y por qué se usa tanto en infusión?

El boldo, de nombre científico Peumus boldus, es un arbusto perenne originario de Sudamérica, especialmente de Chile. Puede alcanzar varios metros de altura y presenta hojas ovaladas, gruesas, de color verde intenso y textura algo rugosa. Al restregarlas desprenden un aroma característico que recuerda al limón y al coriandro, lo que explica su uso tanto medicinal como culinario.
Las partes que se utilizan en fitoterapia son fundamentalmente sus hojas, ricas en aceites esenciales, flavonoides, taninos y alcaloides (sobre todo boldina), responsables de sus efectos digestivos, hepatoprotectores, diuréticos, sedantes y antiinflamatorios. Aunque también puede encontrarse en cápsulas, comprimidos, tinturas o jarabes, la forma más habitual de consumo es en infusión de hojas secas.
Para preparar una infusión básica de boldo se suelen emplear entre 1 y 2 gramos de hojas secas (aproximadamente 1 cucharadita) en una taza de agua caliente, dejándolas reposar unos minutos antes de colar. Se toma, por lo general, después de las comidas o antes de dormir para facilitar la digestión y aliviar la sensación de pesadez, gases o dispepsia ligera.
Su popularidad se debe a que ayuda a estimular la función hepática y biliar, mejora la digestión de las grasas, actúa como un suave laxante y, al mismo tiempo, ejerce un efecto relajante sobre el sistema nervioso. No obstante, esta actividad se asocia a compuestos activos que, si se usan mal, también pueden generar toxicidad y reacciones adversas importantes.
Efectos secundarios generales de la infusión de boldo

En las dosis terapéuticas habituales, la infusión de boldo se considera segura para la mayoría de adultos sanos durante periodos cortos. Sin embargo, cuando se excede la cantidad recomendada o se prolonga su uso, pueden aparecer distintos efectos secundarios relacionados sobre todo con la boldina y con ciertos aceites esenciales de la planta.
- Irritación gastrointestinal: el consumo excesivo puede provocar náuseas, vómitos, dolor de estómago, acidez o incluso diarrea, porque la bilis expulsada en el intestino puede resultar irritante y aumentar el tránsito de forma brusca.
- Laxante suave: debido a sus propiedades coleréticas (estimula la producción de bilis) y colagogas (favorece la expulsión de bilis al intestino), el boldo puede actuar como un laxante ligero. En algunas personas este efecto es deseable, pero en otras puede convertirse en un problema si se abusa de la infusión. En esos casos, conviene considerar una dieta para las personas que sufren de estreñimiento.
- Cefalea, mareos y somnolencia: en dosis altas, los componentes del aceite esencial de boldo pueden tener efectos narcóticos y sedantes, generando dolor de cabeza, somnolencia intensa o mareos. Esto se asocia sobre todo al ascaridol y otros terpenos, por lo que el aceite esencial puro de boldo no debe usarse por vía interna.
- Reacciones alérgicas y dermatitis: ciertas personas pueden presentar hipersensibilidad a la planta y desarrollar erupciones cutáneas, picor, inflamación de la piel o de mucosas, e incluso reacciones alérgicas más graves con dificultad para respirar. Ante cualquier síntoma de alergia hay que suspender la toma y consultar de inmediato al médico.
- Posible daño hepático con abuso: aunque el boldo es conocido por sus propiedades hepatoprotectoras, la boldina y otros compuestos pueden llegar a ser hepatotóxicos si se consumen durante periodos prolongados o a dosis elevadas. Se han descrito casos aislados de ictericia y alteraciones hepáticas asociados al uso inadecuado de esta planta.
El té de boldo se considera, en general, seguro cuando se ingiere en las cantidades recomendadas y durante un periodo limitado (normalmente no más de 2 o 3 semanas seguidas). Superar estos tiempos aumenta de forma significativa la probabilidad de efectos adversos digestivos y hepáticos.
Efectos secundarios del boldo sobre la fertilidad masculina
No está probado que el consumo moderado de la infusión de boldo afecte directamente a los espermatozoides ni que altere de forma clara la fertilidad masculina. Tampoco se ha demostrado que sus principios activos actúen de manera relevante sobre el funcionamiento de las glándulas tiroideas en varones sanos cuando se utiliza en dosis habituales.
En cualquier caso, el abuso de boldo sí puede ser tóxico y afectar a distintos órganos, especialmente al hígado y al sistema nervioso. Dosis muy altas o tratamientos prolongados podrían, de forma indirecta, perjudicar el estado general de salud y, con ello, influir negativamente en la calidad del semen o en el equilibrio hormonal. Por este motivo, los hombres que están buscando embarazo o que presentan alteraciones testiculares o hepáticas deben usar el boldo solo bajo supervisión profesional y evitando cualquier exceso.
Es importante recordar que la evidencia científica sobre los efectos del boldo en la fertilidad es limitada, por lo que se recomienda actuar con precaución y no recurrir a esta planta de manera crónica ni como sustituto de un tratamiento médico en problemas de fertilidad.
Contraindicaciones del boldo durante el embarazo y la lactancia
En todas las situaciones, como ocurre con muchas otras plantas medicinales, el boldo está claramente contraindicado durante el embarazo y la lactancia. Esta recomendación se debe a varios factores que incrementan el riesgo para la madre y para el bebé.
- Posibles contracciones uterinas: algunos componentes del boldo pueden estimular el músculo liso y se teme que puedan favorecer contracciones del útero, con el consiguiente riesgo de aborto espontáneo o de parto prematuro, especialmente en los primeros meses de gestación.
- Potencial efecto teratogénico: no hay estudios suficientes que avalen la seguridad de la boldina y de los aceites esenciales del boldo sobre el desarrollo fetal. Por precaución, se considera que el boldo podría asociarse a malformaciones o alteraciones en el crecimiento del feto si se consume en el embarazo.
- Paso a la leche materna: durante la lactancia, parte de los compuestos activos podrían pasar a la leche y llegar al bebé, un organismo especialmente vulnerable a sustancias con posibles efectos neurolépticos o hepatotóxicos. Por ello, no se recomienda su uso en ninguna forma (infusión, cápsulas, jarabe o extractos) mientras se amamanta.
- Ausencia de ensayos de seguridad: la falta de estudios de calidad que demuestren la inocuidad del boldo en estas etapas hace que la opción más prudente sea evitar completamente su consumo y recurrir a otras alternativas digestivas más seguras para embarazadas y madres lactantes.
De forma adicional, el boldo tampoco está indicado en bebés ni en niños pequeños, ya que su organismo es más sensible a los alcaloides y aceites esenciales, y no se dispone de datos suficientes que avalen su seguridad en edades tempranas.
Contraindicaciones del boldo en caso de obstrucción de las vías biliares y otras patologías
A pesar de que el boldo facilita el funcionamiento de la vesícula biliar y del hígado, en caso de obstrucción de las vías biliares se debe evitar el consumo de infusiones de boldo, así como de cualquier preparado con la planta. Esto incluye situaciones como cálculos biliares que bloquean el conducto, inflamaciones de la vesícula o colangitis.
- Estimulación de la bilis: el boldo estimula la secreción de bilis y favorece su expulsión al intestino. Cuando hay una obstrucción, este aumento de bilis puede incrementar la presión en los conductos, agravar el bloqueo, desencadenar cólicos biliares intensos e incluso empeorar la inflamación.
- Enfermedades hepáticas graves: en trastornos como hepatitis aguda, cirrosis avanzada o cáncer de hígado, el órgano necesita, en muchos casos, reposo digestivo y evitar sobrecargas de metabolización. La actividad de la boldina puede no ser beneficiosa y llegar a aumentar el daño hepático.
- Patologías de vesícula y páncreas: en personas con piedras en la vesícula, inflamación de las vías biliares o pancreatitis, el uso de boldo está contraindicado porque la estimulación biliar puede agravar los síntomas y complicar el cuadro clínico.
- Enfermedad renal: algunas fuentes señalan que el boldo puede provocar irritación en los riñones en ciertos pacientes, por lo que se desaconseja en enfermedades renales moderadas o graves, especialmente si cursan con disminución importante de la función renal.
Asimismo, no se recomienda el uso de boldo en personas que toman medicación anticoagulante o antiagregante plaquetaria (como warfarina, heparinas, ácido acetilsalicílico o clopidogrel), ya que la planta contiene compuestos de tipo cumarínico que pueden potenciar el efecto anticoagulante y aumentar el riesgo de hemorragias. Tampoco es aconsejable combinarlo con alcohol, pues se incrementa la carga tóxica sobre el hígado.
Toxicidad del boldo, boldina y otros componentes activos
En todos los casos, la toxicidad del boldo es debida principalmente a su contenido en boldina, un alcaloide que puede encontrarse en alta concentración y que presenta potentes poderes neurolépticos y efectos complejos sobre el hígado y el sistema nervioso. Además, el boldo contiene aceites esenciales como el ascaridol, el cineol y otros terpenos que contribuyen tanto a sus beneficios como a sus riesgos.
- Boldina: a bajas dosis aporta acción hepatoprotectora, antioxidante y colagoga, pero a dosis altas o en tratamientos prolongados puede resultar hepatotóxica, con riesgo de lesión hepática, ictericia, alteración de enzimas hepáticas y, en casos extremos, daño grave del parénquima.
- Ascaridol y otros aceites esenciales: son responsables de parte de las propiedades antiparasitarias y antimicrobianas del boldo, pero también poseen potencial neurotóxico. Un consumo elevado podría causar cefaleas intensas, mareos, náuseas, convulsiones y, según algunos datos experimentales, incluso aumentar el riesgo de alteraciones celulares que podrían relacionarse con procesos carcinogénicos si la exposición es crónica.
- Interacciones farmacológicas: el boldo se metaboliza a nivel hepático y puede modificar el metabolismo de determinados medicamentos, incrementando su efecto o reduciéndolo. Esto ocurre, por ejemplo, con fármacos como ciertos analgésicos (paracetamol, ibuprofeno), antiepilépticos (fenitoína, carbamazepina), antifúngicos (fluconazol, itraconazol) y, especialmente, con los anticoagulantes orales.
Para minimizar el riesgo de toxicidad se recomienda respetar las dosis habituales de infusión (en torno a 1-2 gramos de hoja seca por toma, hasta 2-3 veces al día) y no prolongar los tratamientos continuados más allá de 2-3 semanas sin supervisión médica. También resulta prudente suspender el consumo de té de boldo al menos dos semanas antes de cualquier cirugía o procedimiento médico importante, para evitar interacciones con fármacos y posibles complicaciones hemorrágicas.
Utilizado con moderación y siguiendo las recomendaciones de un profesional, el boldo puede ser un aliado digestivo y hepático útil en situaciones concretas, pero cuando se ignoran sus contraindicaciones, se combinan preparaciones de la planta con medicamentos inadecuados o se prolonga su uso sin control, el riesgo de efectos secundarios relevantes aumenta de manera significativa.