La Federación EspaƱola de Enfermedades Raras (FEDER) ha cerrado su undĆ©cimo congreso internacional con una reclamación clara: la innovación cientĆfica debe llegar antes y de forma equitativa a todas las personas que conviven con estas patologĆas, sin que su lugar de residencia o la rareza de su enfermedad condicionen el acceso. Durante dos jornadas celebradas en Sevilla, pacientes, investigadores, profesionales sanitarios y administraciones analizaron cómo traducir los avances en genĆ©tica y nuevas terapias en mejoras reales para el colectivo.
Los datos que maneja la entidad son contundentes: mĆ”s de 3,4 millones de personas viven con una enfermedad rara en EspaƱa, el tiempo medio de diagnóstico ronda los seis aƱos y apenas el 6% de estas dolencias cuenta con un tratamiento especĆfico. Estas cifras marcaron el tono de las mesas de trabajo, donde se repitió la necesidad de apostar por el diagnóstico precoz y la coordinación asistencial.
Diagnóstico precoz y homogeneidad territorial
Uno de los ejes centrales fue el diagnóstico. Los expertos coincidieron en que la tecnologĆa genómica abre oportunidades impensables hasta hace poco, pero que su implantación requiere formación profesional, equipos multidisciplinares y circuitos asistenciales claros. Se puso sobre la mesa la cartera comĆŗn de servicios de genĆ©tica y proyectos como Cringenes, orientado al cribado genómico neonatal, o Impact-Genómica, que busca reducir los tiempos de espera.
También se insistió en que el código postal no puede determinar las oportunidades diagnósticas. Por eso, la colaboración entre centros y el uso compartido de datos se consideraron herramientas imprescindibles para diagnosticar enfermedades raras mediante la IA y la genómica. La necesidad de reevaluar a los pacientes sin diagnóstico y mantenerlos dentro del sistema fue otra de las demandas recurrentes.

Acceso a los tratamientos y valor social
La segunda jornada se dedicó al acceso a los medicamentos huérfanos y terapias avanzadas. Aquà se subrayó que la autorización de un fÔrmaco no garantiza su llegada efectiva al paciente. El tiempo hasta la financiación, su incorporación al Sistema Nacional de Salud y las diferencias entre comunidades autónomas fueron objeto de debate. Se reclamó ademÔs una participación de los pacientes para impulsar avances en los procesos de evaluación y financiación.
Otro aspecto clave fue el valor social de los tratamientos. En una enfermedad rara, una terapia puede mejorar la autonomĆa, reducir la dependencia o facilitar la inserción laboral. Por eso, los participantes pidieron que las decisiones sanitarias no se basen solo en criterios económicos clĆ”sicos, sino que incorporen el impacto en la calidad de vida.
Investigación y alianzas frente a los retos futuros
La investigación ocupó un lugar destacado, con presentaciones sobre modelos celulares, terapias génicas y nuevas herramientas genómicas. Se citaron trabajos sobre la enfermedad de Lafora, el sarcoma de Ewing o la anemia de Fanconi. La conclusión compartida fue que la ciencia avanza rÔpido, pero necesita financiación y ecosistemas estables que conecten laboratorios, hospitales, industria y pacientes.
El congreso también sirvió para analizar el futuro escenario marcado por la actualización de la Estrategia estatal, las redes europeas de referencia y el Plan de Acción Global de la OMS. Coordinación, cohesión y equidad fueron los principios que emergieron como imprescindibles para que los avances se conviertan en realidades.
Acuerdo en Madrid para mejorar la atención
Paralelamente al congreso sevillano, la Comunidad de Madrid y la Fundación Real Madrid firmaron un protocolo de colaboración para mejorar la atención a las personas con enfermedades raras, especialmente la epidermólisis bullosa distrófica, conocida como piel de mariposa. La consejera de Sanidad, FĆ”tima Matute, y el presidente del club, Florentino PĆ©rez, rubricaron el acuerdo en la Ciudad Real Madrid. MĆ”s de 426.000 personas estĆ”n diagnosticadas en la región, y el plan autonómico para reforzar la respuesta marca lĆneas en diagnóstico, atención integral, investigación y apoyo a familias.
Este tipo de iniciativas demuestran que la colaboración público-privada puede complementar los esfuerzos institucionales. Aunque el camino es largo, desde FEDER se insiste en que cada paso cuenta para que nadie se quede atrÔs.
Finalmente, el broche del congreso lo puso la presidenta del Parlamento andaluz, Ana MarĆa Mestre, con su asistencia a la clausura. El balance general deja un mensaje claro: la ciencia estĆ” generando respuestas, pero el reto es que lleguen mĆ”s rĆ”pido, mĆ”s lejos y de forma equitativa a todas las personas que las necesitan. La unión entre administraciones, investigadores y movimiento asociativo serĆ” la clave para que esas respuestas no se queden en el laboratorio.