La farmacéutica estadounidense Eli Lilly ha decidido plantar cara al creciente mercado ilegal de su fármaco experimental para la obesidad, la retatrutida. La compañÃa ha presentado una baterÃa de demandas contra seis empresas que, según sus denuncias, comercializan versiones no autorizadas de este compuesto, que todavÃa se encuentra en fase 3 de ensayos clÃnicos y no ha recibido el visto bueno de ningún organismo regulador en el mundo. Esta ofensiva legal se produce en un contexto de alarma por la proliferación de productos falsificados que se venden a través de internet, clÃnicas de estética y farmacias de preparación magistral.
La retatrutida, un agonista triple que actúa sobre los receptores GLP-1, GIP y glucagón, ha despertado una enorme expectación por su potencial para lograr pérdidas de peso cercanas al 30% en 80 semanas, según los datos de los ensayos. Sin embargo, su uso no está aprobado y las autoridades sanitarias advierten de los graves riesgos que conlleva adquirir versiones sin control. Lilly, que planea solicitar la aprobación a la FDA a principios del próximo año, ha decidido intensificar sus esfuerzos para desmantelar un mercado negro que considera una «crisis urgente de salud pública».
Las demandas contra el mercado negro
Las seis empresas demandadas son Aesthetic Envy Cosmetic Centers, Astra LLC (que opera como Astra Peptides), Legendary Peptides, Striker Pharmacy, Texas Peptides y Lone Star Peptide Co. Según la documentación presentada, estas compañÃas ofrecÃan retatrutida a través de sitios web, publicaciones en redes sociales y establecimientos que se presentaban como proveedores médicos. Algunas incluso llegaban a promocionar el producto bajo etiquetas como «solo para investigación» o «no destinado al consumo humano», aunque luego lo vendÃan a consumidores con instrucciones de dosificación.
La farmacéutica ha señalado que estas prácticas no solo son ilegales, sino que ponen en riesgo la salud de los pacientes, ya que no se puede verificar la pureza, la dosis ni las condiciones de conservación de estos productos. Max Denning, vicepresidente asociado de Lilly y responsable de seguridad global del paciente en su división cardiometabólica, ha comparado el rastreo de estas falsificaciones con un juego de «golpear al topo», y ha subrayado que se trata de un problema global que requiere la colaboración de todos los actores implicados.
La postura de la FDA
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha sido tajante al respecto. Ya en junio, el regulador emitió una declaración en la que afirmaba que la venta de retatrutida y otros compuestos similares es ilegal, y que las farmacias de preparación magistral no pueden elaborar este fármaco bajo la legislación federal. La agencia ha enviado cartas de advertencia a al menos 16 empresas desde 2024, pero muchas de ellas continúan ofreciendo versiones falsificadas, según un análisis de Bloomberg.
Un portavoz de la FDA ha instado a los consumidores a no utilizar retatrutida a menos que formen parte de un ensayo clÃnico, y ha recordado que los medicamentos preparados a medida no están aprobados, por lo que la agencia no evalúa su seguridad, eficacia ni calidad. Esta advertencia se suma a las emitidas por otras autoridades sanitarias internacionales, que han alertado sobre los riesgos de adquirir estos medicamentos para adelgazar y sus riesgos en el mercado gris.
Incautaciones y cifras récord
La ofensiva de Lilly coincide con un aumento espectacular de las incautaciones de productos GLP-1 ilÃcitos en las fronteras de Estados Unidos. Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, durante el año fiscal 2025 se interceptaron más de 690 envÃos que contenÃan más de 31.000 unidades de estos medicamentos. La situación se ha agravado en los últimos meses: solo en julio se registraron más de 1.400 incautaciones y cerca de 90.000 viales interceptados, una cifra que refleja la magnitud de un circuito que combina importación de principios activos, venta directa online y redes sociales.
Estas cifras ponen de manifiesto la enorme demanda de tratamientos para la obesidad, que ha impulsado un próspero mercado de productos que afirman contener medicamentos para bajar de peso. Lilly ha denunciado a más de 200 personas y entidades ante la FDA, el Departamento de Justicia, las fiscalÃas estatales, las fuerzas del orden y los colegios profesionales, y ha solicitado a las plataformas de comercio electrónico, procesadores de pagos, emisores de tarjetas y compañÃas de transporte que adopten medidas más enérgicas contra estos vendedores.
La respuesta de Lilly y el futuro del fármaco
La compañÃa ha asegurado que las autoridades federales y estatales han tomado algunas medidas «alentadoras», como la incautación realizada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en Cincinnati el año pasado, o la condena a casi seis años de prisión del propietario de una conocida empresa de péptidos que vendÃa retatrutida. Sin embargo, Lilly insiste en que se necesita una mayor coordinación transfronteriza para desmantelar las redes criminales implicadas en la venta de este fármaco experimental.
Mientras tanto, la retatrutida sigue su curso en los ensayos clÃnicos de fase 3 para obesidad, diabetes tipo 2 y otras afecciones relacionadas. Si los resultados son positivos y la FDA da su aprobación, se espera que el fármaco genere más de 5.400 millones de dólares en ventas anuales para 2030. Pero hasta entonces, cualquier uso fuera de los ensayos clÃnicos es ilegal y potencialmente peligroso. Los expertos recomiendan prudencia y recuerdan que, aunque la retatrutida podrÃa ser un avance significativo, aún queda mucho por investigar sobre sus efectos a largo plazo.
La batalla de Lilly contra el mercado negro de retatrutida es un reflejo de los desafÃos que plantea la alta demanda de tratamientos para la obesidad. Mientras la ciencia avanza, las autoridades y la industria farmacéutica deben trabajar juntas para proteger a los consumidores de productos no verificados. La retatrutida podrÃa convertirse en el próximo gran éxito de la medicina metabólica, pero solo si se respetan los cauces legales y se garantiza la seguridad de los pacientes. Hasta entonces, la recomendación es clara: no comprar este fármaco fuera de los canales oficiales.