El tĆ©rmino agujeta se emplea en el lenguaje popular para designar los dolores musculares difusos, normalmente sin gravedad alguna, pero que pueden ir acompaƱados de fiebre y cansancio. TĆ©cnicamente, estos dolores se conocen como DOMS (del inglĆ©s Delayed Onset Muscle Soreness), es decir, dolor muscular de aparición tardĆa, y aparecen tras realizar una actividad fĆsica mĆ”s intensa o diferente a la habitual.
Cuando sufrimos agujetas, en el mĆŗsculo se han producido microrroturas de las fibras musculares. Este daƱo microscópico provoca una leve inflamación local, aumento de la vascularización y la liberación de ciertas proteĆnas y enzimas que desencadenan dolor, rigidez y sensación de hinchazón. Es especialmente frecuente tras ejercicios con contracciones excĆ©ntricas, como bajar escaleras, sentadillas, zancadas, flexiones o trabajo con pesas en el que el mĆŗsculo se estira mientras estĆ” contraĆdo.
Por quƩ aparecen las agujetas y cuƔnto duran
Las agujetas forman parte de un mecanismo de adaptación del cuerpo ante un esfuerzo nuevo o mĆ”s intenso. No son simplemente una lesión, sino una respuesta de reparación. Las microrroturas musculares activan la formación de nuevos vasos sanguĆneos que transportan oxĆgeno y nutrientes para regenerar el tejido daƱado.
La sensación de sobrecarga suele comenzar entre 8 y 24 horas despuĆ©s del ejercicio, alcanza su mĆ”xima intensidad entre las 24 y 48 horas y puede prolongarse 3 o 4 dĆas, en función de la intensidad del esfuerzo y del estado de forma previo. En la mayorĆa de los casos las agujetas, debidas a un exceso de trabajo o a una gripe, desaparecen habitualmente a las 48-72 horas, aunque en entrenamientos muy exigentes pueden alargarse algo mĆ”s.
A nivel de sĆntomas, las personas notan dolor al mover el mĆŗsculo, debilidad, cierta pĆ©rdida de fuerza, rigidez y a veces inflamación localizada. En casos intensos pueden incluso dificultar gestos cotidianos como andar, agacharse o levantar peso y aumentar el riesgo de sufrir lesiones mĆ”s importantes si se fuerza demasiado la musculatura dolorida.
Medidas generales y reposo en el tratamiento de las agujetas

El descanso: Si las agujetas estÔn asociadas a un trabajo excesivo o a una infección, es fundamental el descanso adecuado. Sin quedarse, necesariamente, en la cama, se debe bajar el ritmo de las actividades cotidianas y evitar sobrecargar los grupos musculares afectados. Un descanso nocturno reparador es clave, ya que durante el sueño el organismo optimiza sus procesos de mantenimiento y regeneración muscular.
Al mismo tiempo, conviene evitar el sedentarismo absoluto. Mantenerse ligeramente activo durante el dĆa con ejercicio suave (por ejemplo, caminar o moverse de forma frecuente si se trabaja sentado) mejora la circulación, ayuda a eliminar sustancias inflamatorias y suele acelerar la recuperación de las agujetas.
BaƱos calientes, frĆo y calor para aliviar el dolor

Tomar un baño caliente es un método excelente para relajar las agujetas benignas. El agua caliente facilita la vasodilatación, relaja la musculatura y produce una sensación global de bienestar. Las bolsas de agua caliente y los bÔlsamos terapéuticos aportan un alivio localizado, pero el baño caliente de cuerpo entero suele ofrecer un efecto mÔs completo si se padece este malestar.
TambiĆ©n resulta Ćŗtil alternar frĆo y calor, por ejemplo, en la ducha, empezando con agua caliente y terminando con agua frĆa. El frĆo ayuda a disminuir la inflamación y el dolor, mientras que el calor favorece la circulación y la relajación del mĆŗsculo. En las primeras 24-48 horas puede priorizarse el efecto frĆo (duchas frescas, geles o sprays de efecto frĆo), y mĆ”s adelante introducir el calor local o parches tĆ©rmicos para reducir la rigidez.
Pero cuidado, estĆ” contraindicado el baƱo caliente en caso de fiebre alta. En estas situaciones lo primordial es bajar la temperatura corporal y tratar la causa de la fiebre. Tampoco se deben tomar baƱos excesivamente calientes si se sufre una enfermedad cardiovascular, porque podrĆan causar una vasodilatación brusca, una bajada de la tensión arterial, debilidad generalizada y un aumento compensatorio del ritmo cardĆaco.
AnalgƩsicos, antiinflamatorios y cuƔndo usarlos

La toma de analgésicos puede ayudar a aliviar el malestar cuando las agujetas son muy intensas. Tomar fÔrmacos de uso habitual, como el paracetamol, de forma puntual y siguiendo las dosis recomendadas, ayuda a disminuir el dolor y, en caso de gripe u otras infecciones leves, también la fiebre. En cambio, los antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno o la aspirina) deben usarse con mayor precaución, ya que aunque reducen la inflamación y el dolor, no restauran por sà mismos la función muscular normal y pueden presentar efectos secundarios.
La aspirina y otros antiinflamatorios se deben evitar cuando existen ciertos factores de riesgo: edad avanzada, niƱos, personas con Ćŗlceras de estómago, quienes toman anticoagulantes o quienes presentan problemas renales o digestivos. Estos medicamentos pueden provocar complicaciones y siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de automedicarse, sobre todo si el dolor es muy intenso o se acompaƱa de otros sĆntomas llamativos, como orina muy oscura tras grandes esfuerzos.
Existen ademĆ”s tratamientos tópicos en forma de geles, cremas o parches tĆ©rmicos, con propiedades analgĆ©sicas y antiinflamatorias, que producen una sensación transitoria de calor o de frĆo seguida de una disminución del dolor local. Algunos incluyen extractos de plantas como Ć”rnica, camomila o ginkgo biloba, que pueden ayudar a aliviar la sensación de cansancio y sobrecarga muscular.
Ejercicio suave, masajes e hidratación como aliados
Cuando las agujetas ya han aparecido, una de las estrategias mĆ”s eficaces es realizar ejercicio de intensidad ligera sobre la zona afectada. Actividades como caminar, pedalear suavemente, nadar o repetir el mismo gesto deportivo pero con menos carga actĆŗan como un cierto analgĆ©sico natural, mejoran el riego sanguĆneo y ayudan a Ā«limpiarĀ» el mĆŗsculo de metabolitos inflamatorios.
Los masajes suaves sobre el grupo muscular dolorido también pueden disminuir la percepción del dolor, drenar sustancias inflamatorias y mejorar la movilidad. Es importante que el masaje no sea excesivamente profundo en las primeras horas para no agravar las microrroturas. En el Ômbito de la fisioterapia deportiva se emplean técnicas como el criomasaje, los estiramientos postisométricos, vendaje neuromuscular o diatermia para optimizar la regeneración muscular y la cicatrización de las microrroturas.
La hidratación adecuada es otro pilar bÔsico del tratamiento. Beber suficiente agua y, si el esfuerzo ha sido intenso, recurrir a bebidas con electrolitos facilita el correcto funcionamiento muscular y los procesos de reparación. Una alimentación rica en frutas, verduras, magnesio y Ôcidos grasos omega 3 (plÔtano, frutos secos, legumbres, pescados azules, semillas) y el uso de superalimentos para deportistas aporta vitaminas, minerales y antioxidantes que favorecen la restitución del tejido muscular.
Mantenerse en forma y prevenir la aparición de agujetas
Mantenerse en forma: El mal estado fĆsico es la primera causa de sufrir unas agujetas por realizar un esfuerzo fĆsico intenso. Esforzaos por mantener la forma fĆsica mediante un entrenamiento de fuerza sin pesas progresivo y regular, y no olvidĆ©is el calentamiento previo. Un programa de ejercicio adaptado al estado de cada persona, que aumente poco a poco la intensidad, el volumen y la frecuencia, permite que los mĆŗsculos se adapten sin sufrir un exceso de daƱo.
La inclusión de nuevos movimientos o deportes debe ser gradual, especialmente cuando implican contracciones excéntricas (bajar cuestas, zancadas, sentadillas profundas, etc.). En general, es preferible realizar sesiones mÔs frecuentes y menos intensas que pocos entrenamientos de carga muy elevada, ya que estos últimos favorecen la aparición de agujetas muy dolorosas e incluso lesiones.
Antes de entrenar, un calentamiento dinĆ”mico que incluya movilidad articular y activación muscular reduce el riesgo de sobrecarga. Al finalizar, los estiramientos suaves ayudan a disminuir la tensión muscular y mejoran la recuperación. Si sois mĆ”s bien sedentarios, se aconseja consultar a un mĆ©dico antes de establecer un programa de actividad fĆsica habitual, para adaptar el esfuerzo a posibles problemas de salud y minimizar el riesgo de lesión.
A dĆa de hoy se sabe que los remedios tradicionales como el agua con azĆŗcar o el bicarbonato no tienen base cientĆfica para tratar o prevenir las agujetas. Lo realmente eficaz es una progresión adecuada del ejercicio, una buena alimentación, descanso suficiente y, si es necesario, apoyo de fisioterapia y analgĆ©sicos de uso responsable, junto a cautela con suplementos dietĆ©ticos. La mayorĆa de las agujetas se resuelven por sĆ solas en pocos dĆas, y una correcta preparación fĆsica permite que cada vez aparezcan con menos frecuencia e intensidad.
MĆ”s información ā Alimentación y cuidado de los huesos -I
Con una combinación equilibrada de entrenamiento progresivo, descanso, hidratación, tĆ©cnicas de frĆo y calor, masajes suaves y, en ocasiones, medicación pautada, es posible reducir el impacto de las agujetas, aliviar sus molestias y seguir disfrutando de la actividad fĆsica de forma segura y sostenida en el tiempo.
