El primero de ellos, el Observatorio II, impulsado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA), ha analizado los datos de más de 3.000 pacientes en 70 áreas sanitarias de toda España. El segundo, publicado en la revista American Journal of Preventive Cardiology, se ha centrado en el seguimiento a largo plazo de personas que ya han sufrido un infarto. Ambos coinciden en un diagnóstico: el control del LDL sigue siendo subóptimo y existe un margen de mejora considerable.
El Observatorio II: una fotografía del control lipídico en España
El estudio “Observatorio. Hacia el Objetivo 55 en Dislipemia” se presentó en el Congreso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA 2026) y contó con la colaboración de Daiichi Sankyo. En él participaron 210 especialistas que recogieron información de pacientes con riesgo cardiovascular bajo, moderado, alto y muy alto. Del total, el 27% presentaba riesgo alto y el 56% riesgo muy alto, mientras que el 47% estaba en prevención primaria y el 52% en prevención secundaria.
Los resultados revelan que los médicos tienden a sobreestimar el control del colesterol LDL en comparación con las cifras reales. En pacientes de alto riesgo, los facultativos creían que más de la mitad alcanzaban los objetivos, pero los análisis mostraron que solo un tercio lo lograba. En el grupo de muy alto riesgo, el control real rondaba el 40%, frente a una percepción que superaba el 50%. Esta brecha, superior al 20%, se mantiene en todas las categorías de riesgo y con independencia del tratamiento utilizado, ya sean estatinas en monoterapia, combinación con ezetimiba, inhibidores de PCSK9 o nueva píldora que reduce el colesterol malo.
La percepción de los médicos no se ajusta a la realidad

Los autores del Observatorio II advierten de que esta discrepancia entre lo que los profesionales creen y lo que realmente ocurre puede convertirse en un obstáculo para lograr un control lipídico óptimo. “Aunque hemos obtenido mejores resultados en el control del colesterol LDL en España, aún tenemos mucho margen de mejora”, señaló Juan Cosín Sales, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Arnau de Vilanova y codirector científico del estudio. Cosín destacó la necesidad de formar a los facultativos y concienciarles sobre la importancia de ajustar su percepción a la realidad clínica, con el objetivo de reducir el riesgo de eventos cardiovasculares.
El estudio también evidencia una evolución positiva respecto a la primera edición del Observatorio. En pacientes de alto riesgo, el control real pasó del 22% a aproximadamente un tercio, y en los de muy alto riesgo, del 25% a casi el 40%. Sin embargo, persisten diferencias notables entre comunidades autónomas, y los mejores resultados se asocian a un mayor uso de tratamientos y alternativas para cuidarlo.
Mejoras, pero todavía insuficientes

A pesar de los avances, los datos del Observatorio II dejan claro que todavía hay un largo camino por recorrer. La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en Europa, y alcanzar los niveles de colesterol LDL recomendados por las guías europeas (inferiores a 55 mg/dl en pacientes de muy alto riesgo) es fundamental para reducir el riesgo. El estudio subraya que la heterogeneidad entre regiones españolas indica que las estrategias de tratamiento no se aplican de manera uniforme, y que impulsar el uso de terapias combinadas podría ayudar a cerrar la brecha.
Por otro lado, una investigación independiente, publicada en la revista American Journal of Preventive Cardiology y coordinada por el Grupo de Investigación en Insuficiencia Cardiaca de Incliva (Valencia), ha analizado el control del LDL en pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo. Con más de 6.500 determinaciones en 636 pacientes, el estudio reveló que solo en una de cada cuatro mediciones el colesterol LDL estaba por debajo de 55 mg/dl. Además, la trayectoria del LDL a lo largo del tiempo se asoció de forma intensa con el riesgo de fallecer por causas cardiovasculares, especialmente a partir del tercer año tras el ingreso.
Los investigadores de este trabajo, liderados por los doctores Enrique Santas y Rafael de la Espriella, insisten en la importancia de coordinar la atención con los médicos de atención primaria para mantener un control sostenido. “Cuando el paciente sale del radar de cardiología, muchas veces se pierde la adherencia al tratamiento y se cae en la inercia terapéutica”, explicó Santas. La colaboración entre niveles asistenciales, junto con el refuerzo de la formación y la concienciación, aparece como una de las claves para mejorar los resultados.
En definitiva, tanto el Observatorio II como el estudio valenciano coinciden en que el control del colesterol LDL en España ha mejorado, pero sigue siendo insuficiente. La brecha entre la percepción de los médicos y la realidad, la variabilidad regional y la falta de seguimiento a largo plazo son los principales retos. Apostar por terapias más intensivas, fomentar la formación continuada y mejorar la coordinación entre especialistas y atención primaria son pasos necesarios para reducir el riesgo cardiovascular y acercarse a los objetivos marcados por las guías europeas.
