Ejercicios eficaces para reducir la celulitis en piernas y glĂșteos

  • La celulitis es una condiciĂłn natural influida por genĂ©tica, hormonas, circulaciĂłn y estilo de vida, pero su aspecto puede mejorarse notablemente.
  • Combinar ejercicios de fuerza para piernas y glĂșteos con actividad aerĂłbica regular y una alimentaciĂłn tipo mediterrĂĄnea reduce grasa y mejora la piel de naranja.
  • HĂĄbitos cotidianos activos, buena hidrataciĂłn, calentamiento y estiramientos constantes potencian los efectos de cualquier rutina anti celulitis.
  • Tratamientos estĂ©ticos como hidrolipoclasia, mesoterapia o presoterapia pueden complementar el ejercicio, aunque nunca sustituyen a un estilo de vida saludable.

ejercicios para reducir la celulitis

La celulitis es una alteraciĂłn totalmente habitual que afecta a la gran mayorĂ­a de mujeres, con independencia de su peso o de lo mucho (o poco) que se cuiden. Aun asĂ­, su aspecto de “piel de naranja” suele generar incomodidad cuando llega el momento de enseñar piernas o glĂșteos, y es normal que quieras mejorar su apariencia sin obsesionarte ni vivir a dieta eterna.

La buena noticia es que, aunque no exista un remedio mågico que la borre por completo, sí puedes reducirla y hacer que se note mucho menos combinando ejercicio, alimentación y algunos tratamientos estéticos. Aquí vas a encontrar una guía muy completa con los mejores ejercicios para reducir la celulitis, consejos de nutrición y opciones de tratamientos, todo explicado en lenguaje claro, con trucos pråcticos y muchas ideas para que puedas empezar hoy mismo.

Qué es realmente la celulitis y por qué aparece

La celulitis se produce cuando los cĂșmulos de grasa que hay bajo la piel presionan el tejido conectivo que la sostiene. Esa presiĂłn hace que la superficie cutĂĄnea se vuelva irregular, con hoyuelos y pequeñas ondulaciones que recuerdan a la piel de una naranja. Puede ser muy discreta y solo verse al apretar la zona, o estar tan marcada que se aprecie incluso con la musculatura relajada.

Aunque muchas veces se vende como un “defecto”, en realidad la celulitis es un proceso natural del cuerpo femenino. Las fibras de colĂĄgeno y elastina de la mujer estĂĄn dispuestas de una forma que facilita que la grasa salga entre ellas y se note mĂĄs en zonas como glĂșteos, muslos, caderas o abdomen. Por eso hay mujeres muy delgadas con celulitis visible y mujeres con mĂĄs peso pero una piel bastante lisa.

En su apariciĂłn intervienen varios factores que se combinan entre sĂ­: genĂ©tica, hormonas, alimentaciĂłn, circulaciĂłn y estilo de vida. Si tu madre o tu abuela tienen piel de naranja, es muy probable que tĂș tambiĂ©n seas propensa. Los cambios hormonales (pubertad, embarazos, anticonceptivos, menopausia) alteran la distribuciĂłn de la grasa y la retenciĂłn de lĂ­quidos, y eso se traduce en mĂĄs celulitis o en que la que ya tenĂ­as se marque mĂĄs.

TambiĂ©n influye mucho la mala circulaciĂłn y un metabolismo lento. Cuando la sangre no fluye bien y el sistema linfĂĄtico estĂĄ perezoso, se acumulan lĂ­quidos y toxinas en los tejidos, el oxĂ­geno llega peor y la piel pierde firmeza. A eso se suma una dieta rica en azĂșcar, sal y grasas saturadas, el tabaco, el alcohol y el sedentarismo, que favorecen tanto el aumento de grasa como la inflamaciĂłn del tejido conjuntivo.

Todo esto no significa que tengas que resignarte: con ejercicio especĂ­fico, algo de actividad aerĂłbica y una alimentaciĂłn decente, puedes mejorar mucho el aspecto de la celulitis, reforzar la musculatura que hay debajo y activar la circulaciĂłn para que la piel se vea mĂĄs lisa y firme.

Claves de alimentaciĂłn para reducir la celulitis

Los expertos coinciden en que, por muchos ejercicios que hagas, si tu alimentación es un desastre la celulitis apenas mejorarå. No se trata de vivir a base de lechuga, sino de hacer pequeños cambios sostenibles que reduzcan la inflamación, mejoren la circulación y ayuden a mantener a raya la grasa corporal.

Lo primero es reducir al mĂĄximo las grasas saturadas, los ultraprocesados, el alcohol y el tabaco. Los embutidos grasos, bollerĂ­a industrial, comidas rĂĄpidas, snacks salados o bebidas azucaradas disparan la retenciĂłn de lĂ­quidos y favorecen que se acumule grasa en zonas conflictivas. El alcohol y el tabaco, ademĂĄs, empeoran la circulaciĂłn y el estado de la piel, haciendo mĂĄs visible la piel de naranja.

Como base de tu dĂ­a a dĂ­a, lo ideal es apostar por un patrĂłn tipo dieta mediterrĂĄnea variada: abundantes frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos naturales, semillas de lino, aceite de oliva virgen extra, y una buena combinaciĂłn de pescados, carnes magras y huevos. Todo ello aportarĂĄ vitaminas, minerales, antioxidantes y ĂĄcidos grasos saludables que refuerzan el tejido conectivo y mejoran la textura de la piel.

Hay muchos alimentos especialmente interesantes para ayudar con la celulitis: frutas ricas en agua (sandía, melón, naranja, piña), verduras como el apio, pepino o espinacas, infusiones drenantes moderadas, y proteínas de calidad que ayudan a mantener la masa muscular. A la vez, es importante no pasarse con la sal para evitar retener mås líquidos de la cuenta.

Por Ășltimo, algo tan bĂĄsico como mantener una buena hidrataciĂłn diaria marca la diferencia. Beber agua a lo largo del dĂ­a facilita el trabajo del sistema linfĂĄtico, ayuda a eliminar toxinas y mantiene la piel mĂĄs elĂĄstica. No hace falta obsesionarse con los litros: simplemente que tu orina sea clara la mayor parte del tiempo es una buena señal de que vas por buen camino.

Ejercicios de fuerza para reducir celulitis en piernas y glĂșteos

Si realmente quieres notar cambios, los ejercicios de fuerza localizados en piernas y glĂșteos son tus mayores aliados. Al aumentar la masa muscular, el tejido se tensa desde dentro, se activa la circulaciĂłn y se mejora el drenaje linfĂĄtico de la zona, lo que se traduce en una piel visualmente mĂĄs uniforme.

Muchos entrenadores recomiendan trabajar con esquemas de tiempo: por ejemplo, 30 segundos de trabajo por ejercicio con 3 series si tienes un nivel intermedio o 4 series si ya estĂĄs acostumbrada a entrenar. Otra opciĂłn es hacer de 10 a 20 repeticiones segĂșn el movimiento y tu nivel, descansando 30-60 segundos entre series.

Antes de empezar, es fundamental que tengas en cuenta tus limitaciones articulares y musculares. Si tienes molestias de rodilla, espalda o cadera, es clave adaptar la intensidad o consultar con un profesional para no agravar ningĂșn problema. Una evaluaciĂłn mĂ©dica bĂĄsica y la guĂ­a de un entrenador pueden ahorrarte mĂĄs de un susto.

Conviene tambiĂ©n dedicar unos minutos al calentamiento: subir y bajar escaleras de forma suave, marchar en el sitio levantando las rodillas hasta la altura de la cadera, o hacer movilidades articulares de cadera, rodillas y tobillos durante unos 5 minutos activarĂĄn tus mĂșsculos y mejorarĂĄn la circulaciĂłn antes del esfuerzo principal.

Sentadillas y variantes: imprescindibles contra la piel de naranja

Las sentadillas son uno de los ejercicios mĂĄs completos para piernas y glĂșteos y un bĂĄsico absoluto en cualquier rutina anti celulitis. Bien realizadas, tonifican cuĂĄdriceps, isquios, glĂșteos e incluso el core, ademĂĄs de mejorar mucho la circulaciĂłn en toda la extremidad inferior.

Para la sentadilla clĂĄsica: coloca los pies un poco mĂĄs abiertos que el ancho de tus caderas, con las puntas ligeramente hacia fuera. MantĂ©n la espalda erguida, el abdomen firme y el peso repartido principalmente en los talones. Desciende flexionando rodillas y cadera como si fueras a sentarte en una silla invisible, evitando que las rodillas se vayan hacia dentro y procurando que no pasen de la punta de los pies. Baja hasta que las rodillas queden mĂĄs o menos a 90 grados y vuelve a subir apretando fuerte glĂșteos.

Una variante muy interesante es la sentadilla sumo con peso improvisado. En este caso, se abre mĂĄs la postura, con los pies bastante separados y puntas bien orientadas hacia fuera. Puedes usar una mochila con libros, una bolsa con algo de peso o botellas de agua sujetas entre las manos, dejĂĄndolas colgar entre las piernas mientras bajas y subes en sentadilla. AsĂ­ aumentas la intensidad sin necesitar material profesional.

Otra opciĂłn muy eficaz es la sentadilla isomĂ©trica en pared. Apoya la espalda contra un muro, deslĂ­zate hacia abajo hasta que los muslos queden paralelos al suelo y las rodillas a 90 grados, y mantĂ©n la posiciĂłn entre 30 y 60 segundos. Puedes apoyar una botella de agua o un peso ligero sobre los muslos para que cueste un poco mĂĄs. Este tipo de trabajo estĂĄtico mejora la resistencia muscular y “quema” bien en cuĂĄdriceps y glĂșteos.

Por Ășltimo, en el gimnasio o en casa con imaginaciĂłn puedes combinar sentadillas con golpes de puño tipo boxeo al subir, lo que aumenta la implicaciĂłn del tren superior y el componente cardiovascular. Bajas en sentadilla, subes y lanzas un par de puñetazos al frente controlando el movimiento. Es divertido, libera estrĂ©s y hace que el ejercicio sea mĂĄs dinĂĄmico.

Zancadas, desplantes y pasos laterales

Las zancadas y desplantes son perfectos para trabajar una pierna cada vez, corregir descompensaciones y reforzar glĂșteos y muslos en profundidad. Existen muchas variantes, pero todas comparten una idea: dar un paso amplio y flexionar rodillas cuidando la alineaciĂłn.

La zancada hacia atrĂĄs o desplante posterior es muy amable con las rodillas. Desde de pie, lleva una pierna hacia atrĂĄs, apoya la punta del pie y flexiona ambas rodillas hasta que la de delante forme un ĂĄngulo de 90 grados. La rodilla de la pierna atrasada se acerca al suelo sin llegar a apoyarse. La rodilla delantera debe quedar encima del tobillo, sin adelantarse demasiado. Vuelve a la posiciĂłn inicial empujando con la pierna delantera y cambia de lado.

La sentadilla bĂșlgara es otra versiĂłn exigente pero muy efectiva: colocas el empeine de una pierna sobre una silla o banco detrĂĄs de ti y mantienes la otra pierna en el suelo, algo adelantada. Desde ahĂ­, flexionas la rodilla de la pierna que estĂĄ delante hasta formar un ĂĄngulo de 90 grados y vuelves a subir. Se trabaja intensamente el glĂșteo y el cuĂĄdriceps de la pierna de apoyo, con menos carga para la zona lumbar.

Para la parte interna del muslo y el glĂșteo medio, nada como el desplante lateral. De pie, con los pies al ancho de caderas, da un paso amplio hacia un lado, flexiona la rodilla de la pierna que se desplaza y lleva la cadera hacia atrĂĄs como si quisieras sentarte. La otra pierna queda estirada, con el pie en contacto con el suelo. Vuelves al centro impulsĂĄndote con la pierna que ha flexionado y repites varias veces antes de cambiar de lado.

Si quieres añadir un componente mĂĄs dinĂĄmico, puedes introducir desplazamientos laterales rĂĄpidos, moviĂ©ndote de un lado a otro de la habitaciĂłn en posiciĂłn semiagachada, o hacer “step up” subiendo y bajando de un escalĂłn, banco firme o step de gimnasio. Estos ejercicios trabajan glĂșteos, cuĂĄdriceps y gemelos y, al mismo tiempo, suben mucho las pulsaciones, lo que ayuda a quemar grasa y mejorar la circulaciĂłn.

Puentes de glĂșteos y trabajo en cuadrupedia

Los ejercicios tipo puente son ideales para quienes quieren centrarse en el glĂșteo sin machacar las rodillas, y consejos para eliminar la celulitis de los glĂșteos que pueden complementar el trabajo muscular. AdemĂĄs, activan la musculatura de la parte posterior del muslo y la zona lumbar de manera controlada, contribuyendo a una mejor postura y a una silueta mĂĄs firme.

El puente bĂĄsico se realiza tumbada boca arriba, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo a la anchura de las caderas. Los tobillos deben quedar aproximadamente bajo las rodillas. Desde ahĂ­, contraes abdomen y glĂșteos y elevas la cadera hasta formar una lĂ­nea recta desde las rodillas hasta los hombros. MantĂ©n unos segundos arriba, notando la contracciĂłn mĂĄxima del glĂșteo, y desciende despacio sin llegar a apoyar del todo la cadera antes de la siguiente repeticiĂłn.

Para subir de nivel, puedes hacer puente con elevaciĂłn de pierna. Adoptas la misma posiciĂłn inicial, elevas la pelvis y, una vez arriba, extiendes una pierna al frente intentando que la cadera no se hunda. Bajas y subes manteniendo esa pierna en alto las repeticiones indicadas antes de cambiar. AquĂ­ se trabaja mucho la estabilidad y el abdomen, ademĂĄs de los glĂșteos.

Otra forma de dar intensidad es utilizar superficies inestables, como un fitball o un bosu para apoyar los pies mientras haces el puente. La base inestable obliga a reclutar mĂĄs fibras musculares para mantener el equilibrio, lo que incrementa el trabajo tanto de glĂșteos como de core. Eso sĂ­, conviene hacerlo cuando ya tengas una buena base de fuerza.

En posiciĂłn de cuadrupedia (a cuatro apoyos), hay dos clĂĄsicos muy efectivos: la patada de glĂșteo hacia atrĂĄs y la elevaciĂłn lateral. Con manos debajo de hombros y rodillas bajo caderas, mantĂ©n la espalda neutra y el abdomen activado. Para la patada, eleva un pie hacia el techo con la rodilla flexionada, sin arquear la espalda, y baja controlando. Para el glĂșteo lateral, desde la misma posiciĂłn, abre la pierna flexionada hacia el lado, como si fueras un perro marcando territorio, y vuelve al centro. Se pueden hacer 15-20 repeticiones por pierna durante varias series.

HIIT, burpees y ejercicios dinĂĄmicos para acelerar resultados

Ademås del trabajo de fuerza, los entrenamientos tipo HIIT (intervalos de alta intensidad) son muy eficaces para reducir grasa corporal y mejorar la apariencia de la celulitis. Se trata de combinar ejercicios intensos y råpidos con pequeños descansos, lo que dispara el gasto calórico en poco tiempo y mantiene el metabolismo elevado incluso después del entrenamiento.

Dentro de estos entrenos puedes incluir movimientos como los burpees, que son de los mås completos que existen. Empiezas de pie, te agachas apoyando las manos en el suelo, llevas los pies atrås (saltando o paso a paso) hasta quedar en posición de plancha, realizas una flexión de brazos si tu nivel lo permite, vuelves a llevar los pies hacia las manos y te incorporas de nuevo, añadiendo un salto al final si quieres hacerlo mås intenso.

Otros ejercicios tĂ­picos de HIIT Ăștiles contra la celulitis son los jumping jacks (saltos abriendo y cerrando piernas y brazos), el escalador (desde una plancha, llevas las rodillas al pecho de forma alterna y rĂĄpida) o el “correr estĂĄtico” elevando rodillas en el sitio. Todos ellos ponen a tope el sistema cardiovascular, activan los mĂșsculos de piernas y glĂșteos y, con una buena tĂ©cnica, ayudan a drenar lĂ­quidos y toxinas.

Una rutina sencilla podrĂ­a ser elegir 6 ejercicios (por ejemplo, sentadillas, zancadas, patada de glĂșteo, jumping jacks, escalador y puente) y trabajar cada uno durante 30 segundos con 15 segundos de descanso entre ellos, completando 3 vueltas. Si ya estĂĄs acostumbrada, puedes hacer 4 rondas o alargar el tiempo de trabajo. No es necesario hacer los mismos movimientos todos los dĂ­as: alternar variaciones ayuda a no aburrirse y a trabajar la musculatura desde distintos ĂĄngulos.

Sí es importante escuchar al cuerpo: si un ejercicio te provoca dolor agudo en articulaciones (no confundir con el cansancio muscular normal), es mejor parar, revisar la técnica o pedir ayuda a un profesional para adaptarlo. Un HIIT bien diseñado debe exigirte, sí, pero no destrozarte.

Deportes y actividades aerĂłbicas que ayudan con la celulitis

AdemĂĄs del trabajo localizado, las actividades aerĂłbicas son claves para aumentar el gasto calĂłrico total y mejorar la circulaciĂłn. No hace falta convertirse en atleta: la constancia pesa mĂĄs que la intensidad extrema. Lo ideal es combinar 2-3 dĂ­as de fuerza con varios dĂ­as de cardio moderado.

Caminar a paso ligero durante al menos una hora al dĂ­a es uno de los hĂĄbitos mĂĄs sencillos y efectivos. A partir de los 40-45 minutos el cuerpo empieza a tirar de las reservas de grasa con mayor intensidad, lo que ayuda tanto a controlar el peso como a reducir la flacidez. Si al andar activas un poco el abdomen y los glĂșteos, el trabajo serĂĄ aĂșn mĂĄs completo.

La bicicleta, ya sea estĂĄtica o al aire libre, es otra herramienta fantĂĄstica. Es un ejercicio de resistencia que estimula la circulaciĂłn sanguĂ­nea y linfĂĄtica, tonifica cuĂĄdriceps, isquios y glĂșteos y es relativamente amable con las articulaciones si se regula bien la altura del sillĂ­n. Las clases de spinning o cycling indoor se consideran incluso el doble de eficaces que otros deportes para trabajar piernas y glĂșteos en profundidad.

La nataciĂłn se suele describir como uno de los deportes mĂĄs completos, y en este contexto no es una excepciĂłn. El agua ejerce una presiĂłn constante sobre el cuerpo similar a un masaje linfĂĄtico suave, ayudando a drenar lĂ­quidos y a mejorar la circulaciĂłn. Al mismo tiempo, trabajas muchos grupos musculares a la vez, mejoras la capacidad pulmonar y reduces el impacto en articulaciones.

Si te gustan las actividades con mĂșsica, el aerĂłbic, las clases de baile, el patinaje o incluso saltar a la comba son excelentes opciones. Son ejercicios que implican todo el cuerpo, especialmente piernas y glĂșteos, queman muchas calorĂ­as y, algo igual de importante, son entretenidos. El patinaje, por ejemplo, puede llegar a quemar en torno a 450 calorĂ­as en solo media hora, y saltar a la comba combina trabajo cardiovascular intenso con coordinaciĂłn y fuerza en el tren inferior.

Ejercicio en la vida cotidiana: pequeños gestos que suman

No todo pasa por ir al gimnasio: tu rutina diaria puede convertirse en un aliado muy potente contra la celulitis si aprovechas cada ocasión para moverte un poco mås. La suma de decisiones pequeñas a lo largo del día marca una gran diferencia a medio plazo.

Algo tan simple como cambiar el ascensor por las escaleras es un ejercicio ultra eficaz para piernas y glĂșteos. Sube escalĂłn a escalĂłn controlando la postura, sin ir encorvada, y notarĂĄs cĂłmo se activa toda la musculatura de la parte baja del cuerpo. Si la zona te lo permite y te ves con energĂ­a, puedes incluso hacer series dedicadas de subir y bajar varios tramos seguidos.

Otra idea es bajar una parada antes del autobĂșs o metro y caminar ese trocito extra, o apostar por ir andando a recados cercanos. Los paseos largos al aire libre, mejor si hay algo de desnivel, ayudan a mover la sangre, oxigenar los tejidos y romper con el sedentarismo de las horas de oficina.

Actividades como ir al sauna o al hammam pueden ser un complemento interesante para quien las tolere bien. El calor intenso estimula la sudoración, favorece la eliminación de toxinas a través de la piel y, combinado con una buena hidratación, puede potenciar ligeramente los efectos del ejercicio y el drenaje. Eso sí, no son aptos para todo el mundo, así que conviene consultar con el médico si tienes problemas de tensión, corazón o circulación importantes.

En casa, puedes aprovechar momentos de espera (por ejemplo, mientras se hace la cena) para hacer unas pocas sentadillas, elevaciones de talones, pequeños estiramientos o pasos laterales. No hace falta reservar siempre una hora entera: acumular mini bloques de movimiento a lo largo del día es una forma muy realista de mantenerse activa y ayudar a tu cuerpo a combatir la celulitis.

Importancia del calentamiento y los estiramientos

Mucha gente se lanza directamente a hacer sentadillas o a salir a correr sin preparar el cuerpo, pero un buen calentamiento es clave para rendir mejor y evitar lesiones. Activar gradualmente la musculatura mejora la circulaciĂłn, aumenta la temperatura local y prepara articulaciones y tendones para soportar cargas.

Un calentamiento sencillo podrĂ­a consistir en marchar en el sitio levantando rodillas hasta la altura de la cadera durante unos 5 minutos, o subir y bajar escaleras a ritmo suave. TambiĂ©n puedes incluir cĂ­rculos de cadera, rodillas y tobillos, asĂ­ como algunos movimientos de cadera en abducciĂłn y aducciĂłn para despertar la zona de glĂșteos.

Al terminar la sesiĂłn, los estiramientos ayudan a relajar los mĂșsculos, reducir la sensaciĂłn de sobrecarga y mejorar la flexibilidad. Uno muy Ăștil es tumbarte boca arriba, doblar las rodillas hacia el pecho y abrazar las piernas con las manos, manteniendo la posiciĂłn 20-30 segundos. Puedes repetirlo tres veces, y hacer versiones donde solo acercas una pierna al pecho mientras la otra se queda estirada en el suelo.

Estirar la parte frontal del muslo (cuĂĄdriceps) sujetando el empeine hacia el glĂșteo, o la parte posterior (isquios) apoyando el talĂłn sobre un escalĂłn y flexionando ligeramente el tronco hacia delante, tambiĂ©n contribuirĂĄ a que la musculatura de las piernas se recupere mejor. No se trata de forzar hasta el dolor, sino de notar una tensiĂłn suave y agradable.

Este pequeño ritual de calentamiento y vuelta a la calma, que no te llevarå mås de 10-15 minutos en total, marca la diferencia en cómo se siente tu cuerpo y en tu capacidad para mantener una rutina constante de ejercicio anti celulitis sin molestias innecesarias.

Tratamientos estéticos que pueden complementar el ejercicio

Hay casos en los que, incluso manteniendo una buena alimentación y entrenando de forma regular, la celulitis sigue siendo bastante visible. En estas situaciones, los tratamientos estéticos pueden ser un buen complemento, siempre entendiendo que no sustituyen al estilo de vida saludable, sino que lo potencian.

Uno de los procedimientos de medicina estĂ©tica no invasiva mĂĄs utilizados actualmente es la hidrolipoclasia. Consiste en infiltrar en la zona a tratar una soluciĂłn lĂ­quida especĂ­fica y, posteriormente, aplicar ultrasonidos para disolver los cĂșmulos de grasa localizada y poder eliminarlos de forma mĂĄs sencilla. No requiere cirugĂ­a ni anestesia general, no deja cicatrices y suele tener tiempos de recuperaciĂłn muy cortos.

Otra opciĂłn muy popular es la mesoterapia corporal. A travĂ©s de microinyecciones superficiales se introducen en la piel cĂłcteles de vitaminas, sustancias reafirmantes y elementos que mejoran la circulaciĂłn y la calidad del tejido. Con ello se busca mejorar el tono, la hidrataciĂłn y la elasticidad de la piel, ademĂĄs de ayudar a combatir la piel de naranja y pequeños acĂșmulos grasos en muslos, glĂșteos, abdomen o brazos.

La mesoterapia suele combinarse con otras tĂ©cnicas como la carboxiterapia (inyecciones de CO₂ medicinal) o la presoterapia para potenciar los resultados. La duraciĂłn de sus efectos depende mucho de los hĂĄbitos de vida de cada persona: alimentaciĂłn, actividad fĂ­sica, consumo de tabaco y alcohol, etc. Sin cambios en la rutina diaria, los beneficios se irĂĄn diluyendo con el tiempo.

La presoterapia, por su parte, es una tĂ©cnica basada en la aplicaciĂłn de presiones de aire mediante unas botas o bandas especiales que se inflan y desinflan siguiendo un patrĂłn controlado. Imitan un drenaje linfĂĄtico profundo, muy Ăștil para personas con piernas cansadas, edemas, problemas circulatorios leves y celulitis asociada a retenciĂłn de lĂ­quidos. Suele combinarse con aparatologĂ­a de masaje profundo tipo LPG para reforzar el efecto sobre el tejido conjuntivo.

En todos los casos es fundamental acudir a centros y profesionales de confianza, que evalĂșen tu caso particular y te propongan el tratamiento mĂĄs adecuado, explicĂĄndote beneficios reales, posibles efectos secundarios y expectativas razonables. Ninguna tĂ©cnica externa harĂĄ milagros si el resto de tu estilo de vida va en contra.

La celulitis forma parte de la realidad de la mayorĂ­a de mujeres, pero con una combinaciĂłn sensata de ejercicio de fuerza, actividad aerĂłbica, buena alimentaciĂłn y, si lo deseas, algĂșn apoyo estĂ©tico profesional, su aspecto puede mejorar notablemente. No necesitas entrenar como una atleta ni someterte a castigos extremos: basta con moverte de forma regular, cuidar un poco lo que comes, hidratarte bien y ser constante. A medida que ganes fuerza en piernas y glĂșteos, tu circulaciĂłn se active y tu tejido conectivo se refuerce, irĂĄs notando cĂłmo la piel se ve mĂĄs firme y uniforme, y lo mĂĄs importante, cĂłmo te sientes cada vez mĂĄs cĂłmoda contigo misma.

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