El aspecto de Dwayne Johnson en sus últimas apariciones ha dejado a muchos con la ceja levantada: luce más estilizado y con menos volumen que de costumbre. El propio actor ha aclarado que pierde peso para ‘Lizard Music’, su próxima película, y que se trata de una transformación preparada con tiempo y objetivos muy concretos, posiblemente combinando ajustes como licuados light.
Este viraje físico contrasta con el que mostró en The Smashing Machine, vista recientemente en Venecia, donde encarnó al luchador Mark Kerr con un cuerpo más rocoso. Ahora, asegura que sigue siendo fuerte, pero que ha decidido reducir tamaño; según admitió en Toronto, aún le queda recorrido para completar el cambio.
Un papel que exige adelgazar

El proyecto en cuestión es Lizard Music, adaptación de la obra de Daniel Pinkwater que dirige Benny Safdie. Johnson interpretará a Chicken Man, un personaje setentón, extravagante y entrañable, cuya singularidad pide un actor menos voluminoso y con otra presencia escénica.
Durante una charla en el Festival de Cine de Toronto, el actor contó cómo recibió la propuesta y aceptó el reto al instante, convencido de que podía darle vida a ese peculiar protagonista. Sobre el proceso de preparación, dejó caer con ironía que esta vez tocará ajuste de dieta y cardio sostenido —y, bromeó, “más días con menos pollo en el plato”—, llevando una dieta rica en fibra.
La estrategia difiere de su trabajo para The Smashing Machine, donde se enfocó en ganar presencia y potencia. Para aquel rol, Johnson encadenó varias sesiones al día, combinando cardio por intervalos, pesas y práctica técnica de MMA en Black House (golpeo, agarres, transiciones) para clavar la mecánica corporal del deporte. Ahora, el plan pasa por estilizar la silueta sin perder funcionalidad, incorporando alimentos como semillas de chía.
Qué dijo en Toronto y cómo encaja en su carrera

En el encuentro «In Conversation With…» del TIFF, Johnson explicó que el cambio responde a una etapa en la que busca salirse del molde del héroe de acción. Contó que, durante años, la maquinaria de la taquilla tiende a encasillar, y que ahora prioriza proyectos que le permitan explorar registros más arriesgados y personales.
Su alianza creativa con Benny Safdie ha sido clave en este giro. Tras la buena acogida crítica de The Smashing Machine en Venecia, ambos han decidido repetir tándem con Lizard Music, un relato con humor, fantasía y ternura que invita a Johnson a jugar en otro terreno. La sensación es que esta colaboración le abre nuevas puertas más allá de los grandes espectáculos de acción.
Sobre su estado actual, el actor insistó en que procede sin prisas y con método: se ve más delgado, pero la transformación está en curso. La meta es afinar el personaje sin sacrificar movilidad ni salud, manteniendo una base atlética que le permita rendir en el rodaje.
La trayectoria reciente de Johnson refleja una búsqueda consciente: tras cimentar su fama en el ring y en franquicias taquilleras, ahora se inclina por roles más camaleónicos. Primero se endureció para encarnar a Kerr; acto seguido, adelgaza para Chicken Man. Dos direcciones opuestas con un mismo objetivo: ampliar su paleta interpretativa.
Queda claro que el cambio de físico no es un golpe de efecto aislado, sino parte de una estrategia de carrera que alterna exigencias técnicas y emociones más íntimas. Con Lizard Music en el horizonte y la buena inercia de The Smashing Machine, La Roca transita un nuevo rumbo en el que volumen y definición son herramientas al servicio del personaje.