
Esta es una dieta elaborada especialmente para todos aquellos adolescentes que padecen del trastorno conocido con el nombre de gastritis. Ayuda a proteger la mucosa gástrica y a disminuir molestias como ardor o náuseas. Es un plan muy sencillo de realizar, que podrá ponerlo en práctica cualquier persona y hacerlo durante el tiempo que desee y/o considere necesario.
Para poder poner en práctica esta dieta las personas deberán contar con un estado de salud sano, beber suficiente agua a diario, evitar la ingesta de grandes cantidades de comidas y condimentar todos los platillos en forma mínima; se recomienda no utilizar condimentos picantes.
Ejemplo de menú diario:
Desayuno: yogurt natural con cereales y pera.
Media mañana: jamón y/o kiwi.
Almuerzo: pollo, puré de zanahoria y ensalada de frutas.
Media tarde: leche y/o plátano.
Merienda: leche y galletas con mermelada.
Cena: pescado, ensalada de tomate y espárragos y manzanas.
¿Qué es la gastritis y por qué aparece?
La gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago. Puede desencadenarse por medicamentos (aspirina y antiinflamatorios), ingesta de alcohol, infección por Helicobacter pylori, tabaco, comidas copiosas y estrés. Existe forma aguda y crónica; esta última puede asociarse a procesos autoinmunes y a déficits de vitamina B12 o hierro.
A diferencia de la gastroenteritis, que afecta también al intestino, en la gastritis no es típica la diarrea. Si hay dolor epigástrico, ardor, digestión lenta, náuseas o vómitos de forma persistente, se recomienda evaluación médica.

Síntomas más habituales
Ardor de estómago, sensación de hinchazón, plenitud tras poca comida, digestión lenta, náuseas y a veces vómitos. También puede aparecer dolor en la parte alta del abdomen. La intensidad varía y en la forma crónica los síntomas pueden prolongarse.
Alimentos recomendados y cómo prepararlos
- Frutas y verduras: maduras, peladas y sin semillas; mejor cocidas en fase aguda. Evitar cítricos y kiwi si irritan; reintroducir según tolerancia.
- Proteínas magras: pollo, pavo, conejo y pescados blancos. Huevos bien cuajados o en tortilla.
- Hidratos suaves: arroz, pasta, patata y pan blanco, con poca grasa. Integrales solo cuando mejore la tolerancia.
- Legumbres: si molestan, pasarlas por pasapurés para quitar la piel o retirarlas temporalmente.
- Lácteos desnatados: leche, yogur y quesos frescos. Valorar tolerancia individual.
- Bebidas: agua como primera elección, caldos desgrasados e infusiones suaves (manzanilla, tilo, menta o jengibre).
- Grasas: usar con moderación, priorizando aceite de oliva virgen extra.
Alimentos y hábitos que conviene evitar
- Grasas y fritos, rebozados, guisos contundentes, mantequilla y margarina.
- Carnes rojas y procesadas (embutidos, fiambres, salchichas) por grasa, sal y especias irritantes.
- Bollería y ultraprocesados, azúcares refinados y chocolates (por teobromina y cafeína).
- Picantes, pimienta, vinagre y limón, sobre todo en fase aguda.
- Café, té negro y verde y bebidas energéticas: aumentan la secreción ácida.
- Bebidas con gas y alcohol: distienden el estómago e irritan la mucosa.
- Muy fríos o muy calientes: preferir temperatura templada.
- Verduras flatulentas (col, coliflor, alcachofa), frutos secos y cereales integrales en crisis.
Técnicas de cocción y textura
Priorizar vapor, horno, plancha o papillote, evitando frituras. No dorar en exceso ni quemar los alimentos (el pan muy tostado puede irritar). Ajustar la textura a purés y cremas cuando haya dolor, y masticar bien para facilitar la digestión.
Más ideas de menú suave (además del ejemplo anterior)
- Desayuno: copos de avena cocidos con leche desnatada y plátano maduro.
- Comida: arroz blanco con pechuga de pollo al horno y calabacín al vapor.
- Merienda: yogur natural desnatado o kéfir.
- Cena: merluza al vapor con puré de patata y zanahoria.
Hábitos que marcan la diferencia
- Hacer 4-6 comidas pequeñas y regulares; evitar atracones.
- Beber 1,5-2 litros de líquidos al día, fuera de las comidas principales.
- No acostarse justo después de comer y evitar ropa apretada.
- Reducir AINEs (consultar alternativas), dejar de fumar y gestionar el .
- Llevar un diario de alimentos para identificar desencadenantes personales.
Notas clínicas útiles
La dieta no explica por sí sola la mayoría de gastritis, pero modular la alimentación mejora los síntomas. La infección por H. pylori se confirma con pruebas sencillas y tiene tratamiento. Algunas gastritis dificultan absorber hierro y vitamina B12; no usar suplementos sin supervisión médica. Tras la crisis, reintroducir la fibra de forma gradual (verduras crudas, integrales, legumbres y frutos secos), según tolerancia.
Adoptar estas pautas permite a muchos adolescentes convivir con menos dolor, mejor digestión y mayor energía, manteniendo una alimentación completa, apetecible y segura para el estómago.