Dieta de 750 calorĂ­as para adelgazar: menĂº diario, alimentos permitidos y recomendaciones

  • La dieta de 750 calorĂ­as es muy restrictiva y solo debe hacerse durante pocos dĂ­as y con supervisiĂ³n profesional.
  • Prioriza proteĂ­nas magras, frutas, verduras y lĂ¡cteos desnatados, evitando azĂºcares, frituras y ultraprocesados.
  • La distribuciĂ³n en 5 comidas pequeñas ayuda a controlar el hambre y a mantener la energĂ­a estable.
  • Para mantener el peso perdido es clave acompañar la dieta de cambios de estilo de vida y actividad fĂ­sica regular.

dieta baja en calorĂ­as para adelgazar

Esta es una dieta hipocalĂ³rica de 750 calorĂ­as pensada para las personas que necesitan adelgazar de forma rĂ¡pida y controlada. La puede realizar cualquier persona que cuente con un estado de salud sano, pero debido a su bajo aporte energĂ©tico se recomienda siempre consultar antes con un profesional sanitario, especialmente si se padece alguna enfermedad crĂ³nica, se toman medicamentos o se sospecha de posibles carencias nutricionales.

Si la haces deberĂ¡s tener constancia en controlar la cantidad de calorĂ­as que ingieres, debido a que no pueden superar las 750 diarias. Este tipo de plan se considera una dieta muy baja en calorĂ­as, por lo que solo debe seguirse por un tiempo limitado y bajo supervisiĂ³n. Te permitirĂ¡ adelgazar alrededor de 2 kilos en 8 dĂ­as si la practicas estrictamente, aunque la pĂ©rdida concreta dependerĂ¡ de tu peso inicial, edad, sexo y nivel de actividad fĂ­sica.

AdemĂ¡s de la alimentaciĂ³n, es importante integrar algunos hĂ¡bitos de estilo de vida saludables que favorezcan la pĂ©rdida de peso y ayuden a evitar el efecto rebote, como aumentar suavemente la actividad fĂ­sica diaria, aprender a gestionar el estrĂ©s sin recurrir a la comida y dormir suficientemente bien para regular el apetito.

Recomendaciones generales de la dieta de 750 calorĂ­as

dieta de 750 calorĂ­as para adelgazar

Durante los dĂ­as que sigas esta dieta tendrĂ¡s que beber la mayor cantidad de agua posible, idealmente entre 1,5 y 2 litros al dĂ­a, salvo contraindicaciĂ³n mĂ©dica. Una buena hidrataciĂ³n ayuda a aumentar la sensaciĂ³n de saciedad, mejora la digestiĂ³n y favorece la eliminaciĂ³n de lĂ­quidos, algo clave cuando se sigue un plan tan bajo en calorĂ­as.

Se recomienda condimentar los alimentos con sal en cantidades moderadas y una mĂ­nima cantidad de aceite de oliva, que serĂ¡ la principal grasa de adiciĂ³n del plan. El aceite de oliva aporta grasas saludables, pero tambiĂ©n muchas calorĂ­as, por lo que debe usarse con prudencia para no sobrepasar el lĂ­mite energĂ©tico diario.

Para las infusiones, cafĂ© o tĂ© deberĂ¡s utilizar edulcorantes sin calorĂ­as en lugar de azĂºcar, miel o siropes. De esta forma se reducen los azĂºcares simples, se mejora el control del apetito y se evita el pico de glucosa que puede llevar a comer mĂ¡s a lo largo del dĂ­a.

PodrĂ¡s modificar alguno de los alimentos que estĂ¡n detallados en el menĂº siempre que respetes los grupos de alimentos y te mantengas dentro de los parĂ¡metros del rĂ©gimen: proteĂ­nas magras, frutas frescas, verduras variadas y pequeñas raciones de cereales integrales o similares, evitando por completo los ultraprocesados, la bollerĂ­a, los refrescos azucarados y las frituras.

Grupos de alimentos aconsejados y desaconsejados

alimentos para dieta de 750 calorĂ­as

Para que la dieta de 750 calorĂ­as sea lo mĂ¡s equilibrada posible, es esencial seleccionar bien los alimentos. A continuaciĂ³n se resumen los grupos mĂ¡s adecuados y los que conviene evitar durante este tipo de plan:

  • Frutas: se permiten prĂ¡cticamente todas las frutas frescas, preferentemente de temporada, por su mayor contenido en vitaminas y su mejor sabor. Se deben evitar las frutas en almĂ­bar, el coco y las frutas muy azucaradas o secas como dĂ¡tiles o uvas pasas, ya que concentran muchas calorĂ­as.
  • Verduras y hortalizas: todas son aconsejables, sobre todo las de hoja verde y las ricas en fibra. Es importante que no se cocinen con mucha grasa; es preferible prepararlas al vapor, hervidas, al horno o a la plancha.
  • LĂ¡cteos: se priorizan los lĂ¡cteos desnatados o semidesnatados como leche, yogur natural sin azĂºcar, quesos frescos bajos en grasa. TambiĂ©n se puede optar por alternativas vegetales como la leche de anacardos. No son apropiados los lĂ¡cteos enteros, los quesos muy grasos, la nata, la crema de leche ni los postres lĂ¡cteos azucarados.
  • Cereales y tubĂ©rculos: es mejor elegir versiones integrales de pan, arroz, pasta, patata cocida o al vapor y cereales de desayuno sin azĂºcar. Se pueden incluir recetas ligeras y controladas como arroz con pollo. Hay que evitar los cereales azucarados, productos de bollerĂ­a y las preparaciones cocinadas con gran cantidad de aceites o salsas.
  • Legumbres: son una excelente fuente de proteĂ­nas vegetales y fibra. Se pueden incluir, pero en pequeñas cantidades, evitando cocinarlas con chorizo, tocino u otros embutidos grasos.
  • Carnes: se recomiendan los cortes magros como pollo y pavo sin piel, conejo, ternera magra o cerdo magro, asĂ­ como fiambres magros tipo pechuga de pavo o jamĂ³n sin grasa visible. Deben evitarse las carnes muy grasas, vĂ­sceras y embutidos como salchichas, chorizo o salchichĂ³n.
  • Pescados: tanto pescados blancos (merluza, lenguado, gallo, rape) como azules (salmĂ³n, sardina, atĂºn) son compatibles, siempre que no se frĂ­an ni se rebozen. Lo ideal es hacerlos a la plancha, al vapor o al horno.
  • Huevos: se pueden consumir cocidos, escalfados o en tortilla con poca grasa. No se recomiendan los huevos fritos debido a su mayor aporte calĂ³rico.
  • Bebidas: agua, infusiones, cafĂ© o descafeinado sin azĂºcar, refrescos sin azĂºcar y caldos vegetales desgrasados son las mejores opciones. Se deben evitar los refrescos azucarados, los zumos comerciales y las bebidas alcohĂ³licas.
  • Grasas: el aceite de oliva virgen en pequeñas cantidades y los frutos secos al natural o tostados (nueces, almendras, avellanas) pueden formar parte de la dieta, controlando la raciĂ³n. No son adecuados la mantequilla, margarina, manteca, aceite de coco o palma ni los frutos secos fritos.
  • Dulces y reposterĂ­a: se permiten edulcorantes como aspartamo, acesulfamo K, sacarina o estevia, pero deben evitarse el azĂºcar, la miel, las chucherĂ­as, el chocolate, los helados y toda la bollerĂ­a industrial.
  • Conservas y precocinados: es mejor optar por conservas al natural o en escabeche, evitando las conservas en aceite, salazones y ahumados. Los productos precocinados y ultraprocesados no son apropiados en una dieta tan baja en calorĂ­as.

Ejemplo de menĂº diario de 750 calorĂ­as

menĂº diario de 750 calorĂ­as

El siguiente es un ejemplo de menĂº diario de unas 750 calorĂ­as aproximadas. Las cantidades pueden ajustarse ligeramente segĂºn las necesidades y las indicaciones de un profesional, pero siempre manteniendo el concepto de dieta muy baja en energĂ­a y rica en alimentos frescos:

Desayuno: 1 infusiĂ³n a elecciĂ³n (cafĂ©, tĂ© o similar) cortada con leche descremada y 1 manzana. Este primer momento del dĂ­a aporta hidratos de carbono simples de la fruta y algo de proteĂ­na y calcio de la leche desnatada.

Media mañana: 1 vaso de zumo de frutas cĂ­tricas natural (por ejemplo, naranja, pomelo o mandarina exprimida), sin azĂºcar añadido. Las frutas cĂ­tricas aportan vitamina C, antioxidantes y ayudan a mantener el apetito controlado hasta la comida principal.

Almuerzo: 1 taza de caldo light desgrasado, 1 filete de merluza a la plancha, 1 porciĂ³n de ensalada de verduras crudas a elecciĂ³n (por ejemplo, lechuga, tomate, zanahoria rallada y pepino) y 1 pera. En esta comida se combinan proteĂ­nas del pescado, fibra de las verduras y la fruta, y un volumen alto de alimentos con pocas calorĂ­as que generan saciedad.

Media tarde: 1 yogur descremado natural o con edulcorante. El yogur aporta proteĂ­nas de alto valor biolĂ³gico, calcio y favorece una flora intestinal adecuada, lo que ayuda a la digestiĂ³n durante un plan tan restringido.

Merienda: 1 infusiĂ³n a elecciĂ³n y 2 rodajas de pan de salvado tostado untado con mermelada light o queso untable bajo en grasa. AquĂ­ se introduce una pequeña porciĂ³n de cereales integrales que ayuda a mantener la energĂ­a estable y evita bajones de glucosa.

Cena: 1 taza de caldo de verduras desgrasado, 100 g de pollo o carne magra a la plancha, 1 porciĂ³n de verduras hervidas o purĂ© de 1 verdura a elecciĂ³n (como calabacĂ­n, calabaza o zanahoria) y 1 pomelo. Esta combinaciĂ³n ofrece proteĂ­nas magras, fibra y micronutrientes con un mĂ­nimo de grasa añadida.

DespuĂ©s de cenar: 1 infusiĂ³n a elecciĂ³n, preferiblemente relajante (tila, manzanilla, valeriana), que ayuda a controlar la ansiedad nocturna y mejora el descanso sin añadir calorĂ­as extra.

DistribuciĂ³n diaria de las comidas y estilo de vida

distribuciĂ³n de comidas en dieta hipocalĂ³rica

La distribuciĂ³n de los alimentos a lo largo del dĂ­a es un tema importante para controlar el hambre y evitar atracones. Idealmente deberĂ­amos hacer 5 comidas: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena, tal como propone el ejemplo de menĂº de 750 calorĂ­as.

No obstante, la actividad diaria, el tipo de trabajo y los horarios pueden marcar unas necesidades distintas, que siempre deberĂ­amos tener en cuenta, al igual que la situaciĂ³n personal en cuanto al estado de salud (por ejemplo, en una persona diabĂ©tica o con hipotiroidismo) o su etapa de desarrollo (como un reciĂ©n nacido, que puede hacer tomas cada 2 horas). En estos casos, la dieta de 750 calorĂ­as no es adecuada y debe adaptarse de forma individual.

Las dietas muy bajas en calorĂ­as, como las de 750 u 800 calorĂ­as, son planes de alimentaciĂ³n extremadamente restrictivos que no deben seguirse bajo ninguna circunstancia sin la supervisiĂ³n de un nutricionista o mĂ©dico. Este tipo de dietas no son sostenibles a largo plazo y suelen presentar una baja tasa de Ă©xito si se pretende mantener el peso perdido sin cambios de hĂ¡bitos duraderos.

En la mayorĂ­a de personas adultas sanas, la ingesta calĂ³rica diaria recomendada ronda aproximadamente las 2000 calorĂ­as, aunque puede variar segĂºn edad, sexo, talla y nivel de actividad fĂ­sica. Por ello, consumir solo 750-800 calorĂ­as al dĂ­a puede resultar perjudicial para la salud si se prolonga demasiado tiempo o si no se controla la calidad nutricional de los alimentos.

Por todo esto, es fundamental resaltar que existen mĂ©todos mĂ¡s seguros y efectivos para la pĂ©rdida de peso. Una alimentaciĂ³n variada, moderadamente hipocalĂ³rica y acompañada de actividad fĂ­sica regular suele ser la mejor estrategia a medio y largo plazo. Siempre es imprescindible consultar a un profesional que realice una evaluaciĂ³n nutricional completa y diseñe un plan de alimentaciĂ³n personalizado acorde a las necesidades individuales.

Siguiendo estas pautas, la dieta de 750 calorĂ­as puede utilizarse solo como herramienta puntual y controlada para iniciar la pĂ©rdida de peso, siempre integrada en un enfoque mĂ¡s amplio de cambio de hĂ¡bitos, lo que aumenta las probabilidades de Ă©xito real y de mantenimiento de los resultados sin poner en riesgo la salud.

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