Diabetes y enfermedad renal crónica: avances clínicos y activación social en España

  • FINE-ONE muestra que finerenona reduce de forma significativa el CACo en DM1 con ERC frente a placebo.
  • En España, la DM2 es la principal causa de ERC y hasta el 27,9% de pacientes con DM2 presenta afectación renal.
  • Campañas como "Actúa por tus riñones" y acciones en Madrid refuerzan el cribado y la educación en salud renal.
  • La detección temprana con albuminuria y creatinina es clave para frenar la progresión y los eventos cardiovasculares.

Relación entre diabetes y enfermedad renal crónica

La relación entre diabetes y enfermedad renal crónica (ERC) vuelve a situarse en el centro del debate sanitario con nuevos datos clínicos y un empuje claro de iniciativas de cribado en España. Mientras se afina la evidencia en pacientes con diabetes tipo 1 (DM1), los especialistas insisten en reforzar la prevención en la diabetes tipo 2 (DM2), principal motor de la ERC en nuestro entorno.

En paralelo a los resultados científicos, campañas de detección y educación aterrizan en ciudades como Madrid, Málaga, Barcelona o Sevilla para acercar pruebas sencillas como la medición de albuminuria y creatinina a la población en riesgo. Con una prevalencia notable en España, el mensaje que se repite entre los profesionales es claro: diagnosticar antes y tratar mejor cambia el curso de la enfermedad.

Finerenona aporta señales positivas en DM1 con ERC

En el congreso de la Sociedad Americana de Nefrología, se presentaron los resultados de FINE-ONE (Fase III) en adultos con ERC asociada a DM1 bajo tratamiento estándar. La finerenona, un antagonista no esteroideo del receptor de mineralocorticoides, demostró reducción del 25% frente a placebo a los 6 meses (razón de medias geométricas 0,75; IC 95%: 0,65–0,87; p=0,0001).

El estudio refuerza el valor de la albuminuria como marcador de progresión renal y riesgo cardiovascular: el 68,1% de quienes recibieron finerenona alcanzó al menos un 30% de descenso del CACo en algún momento del seguimiento, frente al 46,6% con placebo, un umbral asociado a una progresión más lenta de la ERC según la ADA.

Estos hallazgos en DM1 son coherentes con el sólido cuerpo de evidencia previo en DM2 (FIDELIO-DKD y FIGARO-DKD), donde la reducción del CACo se asoció estrechamente con menor insuficiencia renal y menos eventos cardiovasculares. Análisis integrados como FIDELITY apuntan a que una parte muy relevante del beneficio renal de finerenona se explica por la caída de la albuminuria.

En seguridad, el fármaco mostró un perfil acorde a lo esperado, con más episodios de hiperpotasemia que placebo (10,1% frente a 3,3%), pero sin muertes atribuibles y con bajas tasas de hospitalización o retirada por este motivo. Con estos datos, la compañía prevé intercambiar información con autoridades regulatorias sobre su posible uso en ERC asociada a DM1.

Para los investigadores europeos implicados, este avance llega a un grupo de pacientes con opciones terapéuticas limitadas durante décadas, y encaja con una visión integrada que aborde el eje cardiovascular-renal-metabólico desde fases tempranas.

Avances clínicos en diabetes y enfermedad renal crónica

España: cifras, riesgo y necesidad de detección temprana

La DM2 concentra la mayoría de casos de diabetes y se considera un factor de alto riesgo cardiovascular, con incidencia acumulada de eventos relevantes a 10 años. En nuestro país, las estimaciones sitúan la prevalencia de diabetes en torno al 13% y crece con la edad, mientras que cerca de la mitad de afectados podría no estar diagnosticada en el momento del debut.

La conexión con el riñón no es menor: la DM2 es la principal causa de ERC en España y se ha calculado que cerca del 27,9% de las personas con DM2 presentan algún grado de daño renal. Además, se estima que uno de cada siete adultos podría tener ERC en España, con un fuerte componente de infradiagnóstico en fases iniciales.

Esta interdependencia entre corazón, riñón y metabolismo impulsa a sociedades científicas y a la red asistencial a promover un cribado asequible y periódico, especialmente en personas con diabetes, hipertensión o enfermedad cardiovascular. Dos pruebas sencillas sostienen esa estrategia: albúmina en orina (para detectar daño glomerular precoz) y creatinina en sangre (para estimar la función renal).

Encuestas recientes en España revelan que más de la mitad de la población desconoce la relación entre DM2 y el riesgo de ERC o problemas cardiovasculares. Por ello, los expertos insisten en educación diabetológica, autocuidado y adherencia, además de optimizar los tratamientos que han demostrado frenar la progresión de la ERC.

Cribado y concienciación en salud renal

Cribado y concienciación: ALCER y la red asistencial

En el terreno práctico, la campaña «Actúa por tus riñones» —impulsada por ALCER con apoyo de distintos colaboradores— ha realizado análisis de sangre y orina en centros urbanos para acercar el diagnóstico precoz a la ciudadanía. En sus primeras paradas (Barcelona, Madrid y Sevilla) se evaluaron 439 personas, detectando indicios de potencial ERC en 182, de las que el 27% no referían factores de riesgo conocidos.

La iniciativa subraya que el cribado con estimación del filtrado glomerular y albúmina-creatinina puede destapar alteraciones que no dan síntomas en fases iniciales. De este modo, los equipos clínicos pueden ajustar el manejo de la DM2, controlar la presión arterial y considerar terapias con beneficio cardiorrenal cuando corresponda.

Málaga acoge además el congreso nacional de ALCER, convirtiéndose en un polo de intercambio entre pacientes, profesionales y entidades. Talleres, mesas y actividades ponen el foco en prevención, abordaje integral y calidad de vida, con especial énfasis en el nexo diabetes-ERC.

Madrid toma la palabra: educación en diabetes y complicaciones

En Nuevos Ministerios, una jornada divulgativa respaldada por organizaciones de referencia ha reunido a expertos y pacientes para visibilizar la diabetes y su impacto en órganos diana como corazón y riñón. Las conversaciones recorrieron temas clave: autoeficacia, salud emocional, señales de alerta y el papel de la educación terapéutica para anticiparse a complicaciones.

Los datos compartidos en la iniciativa recordaron que las enfermedades cardiovasculares y renales afectan a un porcentaje considerable de personas con diabetes, con exceso de riesgo de infarto, ictus e insuficiencia cardíaca. Para la nefrología y la atención primaria esto se traduce en un mensaje práctico: detectar, tratar y seguir de manera coordinada para ralentizar la progresión de la ERC y reducir eventos cardiovasculares.

En la consulta, se prioriza el seguimiento periódico con albuminuria y creatinina, sumado al control de HbA1c, presión arterial y lípidos. Junto a los cambios de estilo de vida, la elección de tratamientos con evidencia cardiorrenal y el refuerzo de la adherencia ayudan a mantener el riñón a salvo más tiempo.

Con todo este impulso —evidencia clínica en DM1, concienciación en DM2 y programas de cribado en ciudades españolas—, la conexión entre diabetes y ERC ocupa un espacio prioritario en la agenda sanitaria. La combinación de detección precoz, manejo integral y terapias que impactan en el riesgo cardiorrenal se perfila como la vía más sólida para proteger la función renal y reducir complicaciones a medio y largo plazo.

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