Cuatro situaciones en que puedes descansar sin sentirte culpable

Por lo general, descansar del ejercicio crea remordimientos. Se trata de algo perfectamente normal e incluso positivo, ya que significa que no nos sentimos cómodos con la pereza, sino que tenemos metas que queremos cumplir.

Sin embargo, hay situaciones en que el descanso no debe hacerte sentir culpable, ya que está más que justificado. Si te pasa alguna de estas cuatro cosas, siéntate (o túmbate) y disfruta del placer de no hacer nada:

Síntomas de gripe/resfriado por debajo del cuello

Si los síntomas se limitan del cuello para arriba (moqueo, estornudos…), no existe ningún problema para hacer ejercicio de intensidad baja o moderada. En cambio, si lo síntomas están por debajo del cuello (congestión en el pecho, fiebre…) es importante no realizar esfuerzo físico. Se ha demostrado que los entrenamientos (especialmente los de mayor intensidad) afectan negativamente al funcionamiento del sistema inmunológico. Eso significa que, a no ser que quieras retrasar tu recuperación, debes seguir esta regla de oro y descansar.

Lesiones

El descanso es prioritario cuando una parte del cuerpo está dañada. Insistir sobre las lesiones no hace que sanen repentinamente, sino más bien todo lo contrario. Por lo general, terminan empeorando. Ofrece tiempo a tu cuerpo para que se recupere por sí solo (dos o tres días sin ejercitarse debería ser suficiente). Si el dolor continúa, algo que puede suceder, considera ver a un médico

Últimamente has estado dándolo todo en el gimnasio

Cuando se lleva el cuerpo al límite varios días seguidos, hay que parar un día o dos. De esta manera, el cuerpo tiene la oportunidad de recomponerse y seguir respondiendo bien a los entrenamientos de alta intensidad. Otro peligro de excederse con el ejercicio son el estancamiento y las lesiones.

Estás estresado

El estrés es una señal de que estamos obligándonos a abarcar demasiado. Si el ejercicio te hace feliz, entonces adelante, pero si no es tu pasatiempo favorito, no sucede nada por pasar de él un día o dos para centrarte en actividades reconfortantes, como ir al cine o echar una siesta reparadora.


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