
Antes de explicar cuáles son los síntomas de la hipoglucemia, conviene saber con precisión qué es esta alteración y cuáles son los principales factores de riesgo. La hipoglucemia es una bajada repentina de la tasa de azúcar en sangre. Esta tasa de azúcar se llama glicemia, de ahí el nombre de esta afección. De forma general, se considera que una persona puede estar hipoglucémica cuando la tasa de azúcar en la sangre desciende por debajo de 60-70 mg/dl, aunque el valor concreto puede variar ligeramente según las recomendaciones de cada profesional sanitario y las características individuales del paciente.
Las personas diabéticas están especialmente expuestas a la hipoglucemia porque la diabetes implica dificultades para el organismo a la hora de regular la tasa de azúcar en sangre. Los tratamientos con insulina o con determinados fármacos orales que estimulan su liberación (como sulfonilureas o glinidas) pueden ocasionar una bajada excesiva de glucosa si la dosis no está bien ajustada, si no se come lo suficiente o si se realiza más ejercicio del previsto. Sin embargo, en muchos pacientes con diabetes, sobre todo cuando han sufrido varias bajadas, es posible que los síntomas de hipoglucemia no aparezcan hasta que la glicemia está extremadamente baja; a esto se le conoce como hipoglucemia inadvertida o asintomática y aumenta el riesgo de episodios graves.
En cuanto a la cuestión abordada en este artículo, es importante saber igualmente que los síntomas de hipoglucemia pueden variar en función de cada persona y también según el tipo de hipoglucemia del que se trate: medicamentosa, relacionada con emociones intensas, con alteraciones hormonales, con ayuno prolongado, con consumo de alcohol o con ejercicio físico intenso, entre otros factores. El organismo pone en marcha mecanismos de defensa liberando hormonas como adrenalina, glucagón, cortisol y hormona del crecimiento, que son las responsables de muchos de los signos que el paciente percibe.

Síntomas más frecuentes de la hipoglucemia
En cualquier caso, existen ciertos síntomas comunes a la mayoría de tipos de hipoglucemia que suelen aparecer de forma rápida. Entre los llamados síntomas adrenérgicos o de alerta destacan los sudores fríos y los temblores. También es habitual que la persona se sienta de repente débil, cansada o apática sin haber hecho esfuerzos excesivos y sin razón aparente. Igualmente es posible tener hambre intensa de golpe, a menudo acompañada de sensación de vacío en el estómago o necesidad urgente de comer algo dulce.
Los sudores fríos, los temblores y las palpitaciones son signos claros de activación del sistema nervioso como respuesta a la falta de glucosa. Pueden acompañarse de nerviosismo, irritabilidad, sensación de intranquilidad e incluso ansiedad marcada. También son frecuentes la palidez, el hormigueo o entumecimiento de la piel, especialmente alrededor de la boca y en las extremidades. Por lo tanto, es importante mantener la calma en toda circunstancia, reconocer que estos signos pueden indicar una bajada de azúcar y no generar más estrés que empeore las sensaciones.
Cuando la glucosa sigue descendiendo, aparecen los llamados síntomas neuroglucopénicos, producidos porque el cerebro no recibe suficiente glucosa. Entre ellos se encuentran la desorientación y la confusión mental, dificultad para concentrarse, pensamiento confuso, alteraciones en el habla o al moverse, así como cambios en el comportamiento (conducta extraña, agresividad o irritabilidad injustificada). Igualmente se pueden sufrir dolores de cabeza intensos, visión doble o borrosa, mareos y sensación de inestabilidad. En algunas personas se presentan pesadillas, llanto nocturno o sudoración abundante durante el sueño cuando la hipoglucemia aparece de noche.
En ciertos casos, cuando la glicemia es demasiado baja y no se actúa a tiempo, la persona puede desmayarse, sufrir convulsiones y, en el peor de los escenarios, caer en un coma hipoglucémico. Estos episodios graves son emergencias médicas que requieren atención inmediata, ya que una hipoglucemia prolongada puede llegar a causar lesiones cerebrales e incluso la muerte si no se corrige.

Causas frecuentes y factores de riesgo de hipoglucemia
La causa más habitual de hipoglucemia en personas con diabetes es una dosis de insulina o de fármacos hipoglucemiantes mayor de la necesaria. Esto puede ocurrir si se calcula mal la cantidad de hidratos de carbono de la comida, si se salta una ingesta, si se come menos de lo previsto o si se administra el medicamento y después no se come. También puede aparecer cuando se aumenta la actividad física de forma significativa sin ajustar la dosis de insulina o sin tomar un tentempié adicional, ya que el ejercicio hace que los músculos utilicen más glucosa durante horas.
Otros factores de riesgo importantes son el ayuno prolongado por motivos médicos o religiosos sin modificar la pauta de medicación, el consumo de alcohol sin haber comido suficiente (el alcohol dificulta que el hígado libere glucosa y, además, puede enmascarar los primeros síntomas) y ciertas enfermedades agudas que reducen la ingesta de alimentos. En personas sin diabetes también puede haber hipoglucemias reactivas tras comidas muy ricas en azúcares simples, en trastornos hormonales o en enfermedades del hígado y del páncreas, aunque estos casos son menos frecuentes y deben ser valorados de forma individual.
Cómo actuar ante los síntomas de hipoglucemia
Por consiguiente, es necesario saber cómo aumentar las tasas de glucosa en sangre, sobre todo si se es diabético o se tiene riesgo de hipoglucemia. Ante los primeros síntomas leves o moderados, lo más aceptado es seguir una regla sencilla: tomar entre 10-20 gramos de carbohidratos de acción rápida. En la práctica, esto equivale aproximadamente a dos terrones de azúcar, un vaso pequeño de leche o de zumo de fruta (no light), medio vaso de refresco azucarado, una cucharada de azúcar, miel o jarabe de maíz, o el número de tabletas de glucosa que indique el envase hasta completar esa cantidad.
Si después de unos 10-15 minutos no han desaparecido los síntomas o la glucosa medida con el glucómetro sigue por debajo de 70 mg/dl, se debe repetir la toma de carbohidratos rápidos. Una vez que la persona se haya recuperado y la glucemia esté de nuevo en rango, es recomendable ingerir alimentos que contengan azúcares de absorción más lenta (por ejemplo, pan, una pieza de fruta, galletas acompañadas de algo de proteína como queso o yogur) para evitar que la bajada reaparezca antes de la siguiente comida principal.
Si la hipoglucemia se manifiesta con disminución de la consciencia, imposibilidad de tragar, convulsiones o coma, no se deben administrar alimentos ni bebidas por boca, ya que existe riesgo de atragantamiento. En esta situación se debe avisar de inmediato a los servicios de urgencia. El personal sanitario administrará glucosa por vía intravenosa y, si es necesario, glucagón, una hormona cuya acción es contraria a la insulina, es decir, aumenta los niveles de glucosa en sangre de forma rápida. Muchas personas con diabetes de alto riesgo disponen de kits de glucagón inyectable o en aerosol nasal, y es fundamental que su entorno sepa cómo utilizarlos mientras llegan los servicios médicos.
Estrategias para prevenir los episodios de hipoglucemia
Para minimizar el riesgo de episodios, siempre hay que ir con los medicamentos necesarios y con alguna fuente de carbohidratos de acción rápida (tabletas de glucosa, zumo envasado, caramelos azucarados) y no tomar riesgos inútilmente. Es muy recomendable aprender a reconocer los primeros síntomas propios, medir la glucemia con frecuencia si se utiliza insulina y comentar con el equipo sanitario la conveniencia de emplear un monitor continuo de glucosa, que emite alarmas cuando el nivel de azúcar desciende por debajo de un umbral programado.
También ayuda seguir un plan de alimentación regular con comidas y tentempiés bien repartidos, evitar saltarse ingestas, ajustar la dosis de medicación cuando se prevean cambios en la dieta o en el ejercicio, y tener especial precaución por la noche, haciendo una comprobación de glucosa antes de dormir y tomando un pequeño tentempié si la cifra es baja o se ha hecho mucho ejercicio durante el día. Consultar periódicamente con el médico o educador en diabetes para revisar la pauta de tratamiento y resolver dudas sobre hipoglucemias es una de las mejores inversiones para proteger la salud a largo plazo.
Comprender qué es la hipoglucemia, identificar sus síntomas típicos y graves, saber cómo tratarla de inmediato y qué medidas ayudan a prevenirla permite a las personas con diabetes y a sus familias actuar con seguridad y rapidez, reduciendo el impacto de estas bajadas de azúcar en su calidad de vida y evitando complicaciones serias.