Cómo hacer puré de avellanas casero: receta básica y usos

  • Tuesta las avellanas y tritúralas hasta obtener una crema fluida, solo con el propio aceite del fruto seco.
  • Elige entre puré blanco (sin piel) o completo (con piel) según el sabor e intensidad que prefieras.
  • Añade caramelo, dátiles o cacao para crear versiones dulces ideales para repostería y cremas tipo praliné.
  • Utiliza la crema de avellanas en tostadas, postres, salsas y aliños para aportar grasas saludables y mucho sabor.

puré o crema de avellanas casero

El puré de avellanas es una preparación dietética excelente para la salud. Además, se puede acomodar fácilmente a los postres, pero no únicamente, también es ideal y aporta a los platos salados al igual que a las vinagretas un toque de distinción. Disponible en tiendas biológicas, este producto suele tener un precio bastante alto. Por esta razón presentamos una receta sencilla de realizar y poco costosa, que puedes preparar en casa con un procesador de alimentos o batidora potente.

cómo hacer puré de avellanas

Ingredientes y tipos de puré de avellanas

Para un bote de puré de avellanas se requieren 250 gramos de avellanas enteras. Puedes utilizar avellanas crudas con piel, avellanas ya tostadas y sin piel o incluso combinarlas. La elección influirá en el sabor y en el color final de la crema:

  • Puré blanco: se elabora retirando la piel de las avellanas tras el horneado. El resultado es una crema más suave, de color más claro y sabor delicado.
  • Puré completo: se conservan las pieles de las avellanas tostadas. La crema adquiere un sabor más intenso, ligeramente tostado, y un tono más oscuro.
  • Textura 100 % avellana: basta con avellanas, sin otros ingredientes.
  • Textura más fluida: se puede añadir una pequeña cantidad de aceite neutro o aceite de avellanas para ayudar a emulsionar, aunque no es imprescindible.

ingredientes para puré de avellanas

Cómo tostar las avellanas correctamente

El tostado es una fase clave porque permite desarrollar los aromas y facilita que las avellanas liberen su propio aceite durante el triturado. En un primer tiempo, se deben tostar las avellanas en el horno. Se disponen las avellanas sobre una placa cubierta de papel de horno, en una sola capa para que se tuesten de forma uniforme.

El horno se calienta a 160 grados y se hornean durante unos 10 minutos. Es primordial que las avellanas no se quemen: un exceso de tostado aporta un sabor amargo y arruina el resultado. Conviene revisar cada pocos minutos, remover la bandeja y detener el horneado cuando empiecen a dorarse y desprendan un aroma intenso. Si las avellanas se queman, hay que desecharlas y empezar de nuevo, porque ese gusto amargo se transmite por completo a la crema.

Si se prefiere un sabor más marcado todavía, se puede trabajar con temperaturas próximas a los 180-200 ºC, pero acortando el tiempo (entre 5 y 10 minutos) y vigilando muy de cerca el horno. También es posible tostar las avellanas en freidora de aire, extendiéndolas en la cesta y cocinándolas unos 8-10 minutos a temperatura media-alta, removiendo a mitad de tiempo. El objetivo es siempre el mismo: lograr un dorado homogéneo sin que lleguen a quemarse.

Pelado de las avellanas y elección del sabor

Se sacan las avellanas del horno y se dejan enfriar algunos minutos. Si queréis retirar la piel, conviene usar un paño de cocina limpio y frotarlas entre sí, de manera enérgica pero cuidando de no romper demasiado los frutos. Con este método se desprende gran parte de la piel de forma rápida.

Éste puré se llama blanco. Sin embargo, si deseáis un gusto más pronunciado, es preferible conservar la piel. Se llama puré completo y es perfecto para quienes disfrutan de un punto tostado más potente y una crema algo más oscura.

No pasa nada si algunas avellanas conservan parte de la piel incluso cuando buscáis una crema blanca. Es totalmente normal que queden pequeños restos, que apenas afectan a la textura final y sí aportan matices de sabor muy interesantes.

proceso de triturado del puré de avellanas

Cómo triturar las avellanas hasta obtener una crema

Después se vierten las avellanas en la batidora y se mezclan deteniendo el aparato cada 30 segundos. Es importante utilizar un procesador de alimentos potente o un robot de cocina preparado para trabajar frutos secos, ya que el proceso puede durar varios minutos y genera calor.

Tras algunos segundos de triturado las avellanas se convertirán en un polvo fino. Se sigue mezclando, parando la máquina de vez en cuando para raspar las paredes con una espátula, hasta obtener una pasta bastante fluida, incluso aceitosa, gracias al aceite natural de la avellana que se va liberando con el calor y la fricción.

Dependiendo de la potencia de la máquina, el proceso puede llevar entre 8 y 15 minutos. Primero se formará una masa granulosa, luego una pasta espesa y, finalmente, una crema lisa. Solo si tu procesador no consigue llegar a esa fluidez, puedes añadir una cucharada de aceite de avellana o un aceite vegetal suave para ayudar a emulsionar.

Cuando se alcance una textura cremosa al gusto, se detiene la máquina y se deja reposar unos minutos. La crema se espesará ligeramente al enfriar, pero seguirá siendo untable y perfecta para tostadas, rellenos o salsas.

crema de avellanas casera terminada

Variantes dulces: crema para repostería y pasta de avellana

Este ingrediente se utiliza también para muchas preparaciones dulces de repostería, y sirve para elaborar la pasta de avellana. En este caso, se debe realizar la misma receta con una modificación muy sencilla: después de tostar las avellanas se debe realizar un caramelo y mezclarlo con las avellanas completas.

Para ello, se prepara un caramelo en una sartén con azúcar (por ejemplo, azúcar blanco o moreno), sin remover en exceso hasta que tome un bonito color dorado. Se añaden entonces las avellanas tostadas, se mezclan rápidamente para que queden bien recubiertas y se extienden los frutos secos sobre una placa revestida de papel de horno y se dejan enfriar por completo.

Se rompe el bloque de avellanas caramelizadas en diferentes pedazos y se mezclan de nuevo en la batidora o procesador hasta obtener una pasta espesa y brillante. Esta preparación, muy aromática y con un punto dulce, es la base del praliné de avellanas, ideal para rellenos de tartas, bombones, macarons o cremas de chocolate tipo “falsa crema de cacao y avellanas”.

Si se prefiere una crema solo ligeramente dulce, en lugar de caramelo se pueden añadir dátiles, un poco de azúcar moreno, sirope de arce o el edulcorante preferido durante el triturado. Una pizca de sal marina realza el sabor de la avellana y equilibra el dulzor. También se pueden incorporar cacao en polvo, algarroba, especias como canela o jengibre, ralladura de naranja o incluso un poco de café espresso para crear combinaciones muy aromáticas.

Usos del puré de avellanas en recetas dulces y saladas

La crema de avellanas se puede usar de muchas maneras. Es ideal para untar en tostadas acompañando el desayuno o la merienda, sola o combinada con rodajas de plátano, mermelada o fruta fresca. También se utiliza para hacer crema de chocolate y avellanas, rellenos de tartas, bizcochos húmedos, helados caseros o como toque cremoso en batidos y smoothies.

En platos salados, la crema de avellanas puede emplearse para la elaboración de salsas y aliños, aportando cuerpo y un sabor suave y tostado. Basta con mezclar una pequeña cantidad de puré con vinagre, aceite de oliva, hierbas y sal para obtener una vinagreta diferente; también funciona muy bien como base de salsas para verduras asadas, pasta, cereales integrales o platos de inspiración asiática.

Además, las avellanas nos aportan muchos beneficios nutricionales gracias a su contenido en grasas saludables, proteínas vegetales y minerales, así como vitaminas E, B, A y C. Al preparar el puré en casa, controlas al máximo los ingredientes, evitas azúcares refinados innecesarios y consigues una crema versátil que se adapta tanto a dietas veganas como a planes de alimentación sin gluten.

Con un sencillo bote de puré de avellanas casero puedes transformar tostadas, postres, desayunos y platos salados en preparaciones más completas, sabrosas y nutritivas, sin depender de productos industriales caros ni con ingredientes poco saludables.


Añadir como fuente preferida en Google