Cómo hacer crema de espinacas con bacalao y garbanzos: Recetas y Variantes

  • El potaje de vigilia es un plato emblemático de la Cuaresma que combina legumbres, pescado blanco y hortalizas.
  • Existen diversas interpretaciones que van desde el guiso tradicional hasta versiones sofisticadas con cremas emulsionadas.
  • El secreto del sabor reside en el correcto desalado del bacalao y un sofrito lento de hortalizas.

Plato rústico de garbanzos y espinacas, ideal para representar el potaje tradicional de vigilia.

Cuando llega el frío o se acercan las fechas de Semana Santa, no hay nada que reconforte más que un buen plato de cuchara. La combinación de bacalao, garbanzos y espinacas es un pilar de la gastronomía española, especialmente en los potajes de vigilia, esos platos sin carne que nos recuerdan a la cocina de nuestras abuelas pero que hoy en día tienen un toque moderno.

Lo más curioso de esta receta es que admite muchísimas variantes según el gusto de cada uno. Hay quien prefiere la textura densa de un guiso tradicional, mientras que otros optan por una presentación más elegante sirviendo una crema fina de espinacas como base y coronándola con los garbanzos y el pescado. Sea cual sea tu preferencia, es una comida completísima y muy saludable.

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Ingredientes fundamentales para el éxito del plato

Primer plano de garbanzos secos, perfecto para la sección de ingredientes fundamentales.

Para empezar con buen pie, necesitamos productos de calidad. Para la base de legumbres, podemos usar garbanzos secos (que requieren remojo) o de bote para ir más rápido. El bacalao puede ser skrei en temporada o lomos desalados durante todo el año. En cuanto a las espinacas, funcionan perfectamente tanto las frescas como las congeladas, aunque estas últimas suelen rendir más en cantidad.

  • Legumbres y Pescado: Garbanzos cocidos o secos y lomos de bacalao desalado.
  • Hortalizas: Cebolla, ajo, zanahoria y tomates maduros para el sofrito.
  • Aromáticos y Especias: Pimentón dulce, azafrán, comino, hojas de laurel y clavos de olor.
  • Complementos opcionales: Leche, nata líquida, huevos cocidos, cebollino y aceite de oliva virgen extra.

El arte de preparar el bacalao y los garbanzos

Lomo de bacalao gourmet sobre una base de crema de espinacas, representando la versión sofisticada del plato.

Si decides comprar el bacalao salado, es vital dedicarle tiempo al proceso de desalado. Lo ideal es dejarlo en agua fría en la nevera entre 24 y 48 horas, renovando el líquido cada 8 o 12 horas para que el punto de sal sea el adecuado y no arruine el guiso. Por otro lado, si usas garbanzos secos, recuerda dejarlos en remojo unas 12 horas para que hidraten bien antes de cocerlos en olla exprés o convencional.

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Variante 1: El potaje tradicional de vigilia

Esta versión es la más clásica, donde todo se integra en una sola olla. Comenzamos con un sofrito lento de cebolla y ajo durante unos 20 minutos hasta que estén bien blandos. A esto añadimos el pimentón y el azafrán, teniendo mucho cuidado de que no se quemen para evitar sabores amargos. Luego incorporamos el caldo de pescado y los garbanzos, dejando que todo coja sabor durante unos 15 minutos.

Más adelante, añadimos las espinacas, que al principio parecen llenar la olla pero luego reducen su volumen drásticamente. El toque final es incorporar el bacalao cortado en dados; solo necesita un par de minutos con el calor residual para cocinarse sin quedar seco. Para rematar el plato, se sirve con huevo duro picado por encima, aportando una textura cremosa y proteica.

Variante 2: Crema sofisticada con toppings

Sopa cremosa de espinacas en un bol rústico, ilustrando la base de la crema emulsionada.

Para quienes buscan algo más parecido a un menú de restaurante, se puede elaborar una crema emulsionada. En este caso, las espinacas se cuecen y se trituran junto con leche o un toque de nata, nuez moscada y pimienta negra, logrando una textura aterciopelada. Si queda demasiado espesa, se puede aligerar con un poco de caldo de verduras.

Mientras tanto, el bacalao se cocina ligeramente al vapor o se saltea, y los garbanzos se fríen en aceite hasta que queden crujientes por fuera. La presentación consiste en servir la crema en un cuenco y colocar encima las láminas de pescado y los garbanzos tostados, decorando con un chorrito de aceite y cebollino fresco.

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Garbanzos tostados y crujientes, ideales para mostrar el topping de la versión gourmet.

Técnica de autor: La versión mixta

Existe una interpretación donde se combina la base de crema con el guiso. Se prepara una crema triturando espinacas cocidas con arroz (que aporta espesor natural) y un toque de nata. Por separado, se rehogan los garbanzos con el bacalao y huevo cocido en una sartén con aceite de oliva. El resultado es un plato donde se sirve una base de crema verde y encima un cazo de garbanzos con bacalao, espolvoreando perejil fresco para dar color y aroma.

Es importante recordar que si sustituimos las espinacas por acelgas, debemos tener en cuenta que el tallo es más duro y requiere más tiempo de cocción, por lo que es mejor añadirlas directamente a la olla con los garbanzos desde el principio en lugar de hacerlas en el sofrito.

Esta receta es un ejemplo perfecto de cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en un banquete nutritivo. Ya sea optando por el guiso rústico con su sofrito de tomate y comino, o prefiriendo una crema fina con garbanzos crujientes, la clave está en respetar los tiempos de cocción y equilibrar la sal del bacalao para conseguir un sabor armonioso y reconfortante.

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