Cinco cosas que debes saber sobre la ketamina

¿Qué es? ¿Qué usos tiene? Aquí te respondemos a estas y otras preguntas acerca de una sustancia sintética de la que es posible que hayas oído hablar: la ketamina.

Te explicamos algunas de las cosas más importantes sobre la ketamina para ayudarte a hacerte una idea general sobre ella:

¿Qué es?

Desarrollada por primera vez en la década de 1960, la ketamina es un agente anestésico que bloquea el dolor. Los americanos la utilizaron para operar a sus soldados durante la guerra de Vietnam. También se ha utilizado como tranquilizante animal.

¿Reduce la depresión?

Sí. En los 2000, los investigadores comenzaron a estudiar la ketamina como tratamiento para la depresión. La conclusión es que mejora el estado de ánimo mucho más rápido que los fármacos antidepresivos tradicionales, funcionando donde algunos de estos fármacos han fallado. Aunque de forma limitada, Estados Unidos ya ha comercializado medicamentos basados en la ketamina para tratar la depresión. No obstante, existe preocupación acerca de sus efectos secundarios a largo plazo. Además, no es un remedio milagroso, sino que la mayoría de personas necesitan recibir tratamientos repetidos durante muchos meses o años para lograr mejoras a largo plazo.

¿Qué otros usos tiene?

Además de para tratar la depresión, se utiliza como anestésico en procedimientos quirúrgicos. También se emplea para tratar los pensamientos suicidas, el trastorno de estrés postraumático y otros trastornos del estado de ánimo, así como el dolor de origen nervioso.

También se conoce como “Special K”

En los clubes nocturnos se la conoce como “Special K” o “Kit Kat”. Se ha convertido en una popular droga de fiesta dado que a menudo provoca una experiencia “disociativa”. Bajo sus efectos las cosas pueden verse y sonar diferente, dando la sensación de que se está fuera del propio cuerpo.

La supervisión médica es fundamental

La ketamina debe ser proporcionada por un médico, quien antes debe preguntar al paciente acerca de sus síntomas de depresión, su historial médico y si ha tenido algún problema con el abuso de sustancias. Comprobar los signos vitales y el estado mental, tanto antes, durante como después del tratamiento es otro requisito. Sólo así se puede asegurar que los beneficios superan los riesgos.


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