Cuando pensamos en cuidar el corazón, a menudo imaginamos sesiones intensas de gimnasio o carreras largas. Pero la evidencia científica demuestra que gestos cotidianos como subir unas escaleras o dar un paseo a buen ritmo pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud cardiovascular. Dos investigaciones recientes han analizado el impacto de estas actividades y los resultados son contundentes: no hace falta sudar durante horas para obtener beneficios.
En España, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte, por delante del cáncer y otras patologías. Sin embargo, muchas de estas muertes se podrían evitar con pequeños cambios en el estilo de vida. La actividad física regular, incluso en dosis moderadas, reduce significativamente el riesgo de infartos, ictus y otras complicaciones. A continuación, repasamos lo que dicen los estudios más recientes.
Caminar a paso ligero: un aliado para el corazón
Una revisión realizada por la Universidad de Oklahoma y otras instituciones en 2023 concluyó que caminar reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y muerte prematura. Los investigadores observaron que con tan solo 30 minutos de caminata rápida al día, cinco días por semana, se obtienen beneficios significativos. Además, caminar mejora el sueño, combate el estrés y contribuye a un envejecimiento saludable. Este hábito es especialmente común en las llamadas ‘Zonas Azules’, donde los habitantes alcanzan edades avanzadas con buena salud.
No se trata de andar sin rumbo, sino de hacerlo con cierta intensidad. Caminar a paso ligero eleva ligeramente la frecuencia cardíaca y activa la circulación. Los expertos señalan que incluso breves paseos de diez minutos después de las comidas pueden ayudar a controlar la glucosa y los lípidos en sangre.

Subir escaleras: un ejercicio de alta intensidad en pocos minutos
Un estudio de la Universidad de East Anglia y el Hospital Universitario de Norfolk y Norwich ha puesto el foco en una actividad que a menudo pasamos por alto: subir escaleras. Tras revisar cerca de 1.900 investigaciones y seleccionar nueve de alta calidad con más de 480.000 participantes, los científicos hallaron que quienes suben escaleras regularmente tienen un 39% menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un 24% menos de fallecer por cualquier causa, en comparación con quienes apenas las utilizan. Además, se reduce la probabilidad de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
La clave está en que subir escaleras es un ejercicio de alta intensidad en ráfagas cortas. Los autores del trabajo, publicado en el American Journal of Cardiovascular Drugs, señalan que incluso seis tramos de escaleras al día pueden ser suficientes para activar el sistema cardiovascular. La doctora Sophie Paddock, cardióloga del hospital, destaca que es una rutina fácil de incorporar: ‘A diferencia de ir al gimnasio, subir escaleras se puede hacer en cualquier momento del día’. No obstante, advierte de que no es adecuado para personas con problemas de movilidad o articulares.

Ciclismo: otra opción con beneficios contrastados
Montar en bicicleta también ha demostrado ser muy positivo para el corazón. Investigadores de la Universidad de Glasgow analizaron decenas de estudios sobre esta práctica y encontraron que el ciclismo regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y muerte prematura. Según sus datos, pedaleando unos 100 minutos a la semana se obtiene un 17% menos de probabilidad de morir prematuramente en comparación con quienes nunca montan. Además, al ser una actividad más intensa que caminar, suele quemar más calorías y mejorar la capacidad aeróbica.
Eso no significa que sea mejor o peor que caminar; simplemente ofrece una alternativa. Para quienes tienen acceso a una bicicleta, puede ser una forma eficaz de ejercicio, especialmente en ciudades con carriles bici. Pero la elección depende de cada persona. Lo importante es moverse.
¿Cuánto ejercicio necesitamos?
Las recomendaciones oficiales sugieren al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, pero estos estudios demuestran que cualquier cantidad de movimiento cuenta. Tanto caminar como subir escaleras o pedalear son actividades que se pueden acumular a lo largo del día. Los expertos insisten en que la regularidad es más importante que la intensidad. Incluso sesiones de pocos minutos repartidas tienen efectos beneficiosos. Además, estos hábitos deben complementarse con una dieta mediterránea equilibrada, no fumar y controlar factores como la presión arterial o el colesterol.
En definitiva, proteger el corazón no requiere grandes sacrificios. Incorporar pequeñas dosis de actividad física a la rutina diaria, como subir escaleras en lugar del ascensor, dar un paseo a paso ligero o usar la bicicleta para trayectos cortos, puede reducir notablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los datos son claros: el movimiento es medicina. Así que la próxima vez que tengas la opción, elige las escaleras o da un paseo. Tu corazón te lo agradecerá.

