Si alguna vez has oído hablar del mastruz, probablemente sea porque en los pueblos o a través de las historias de las abuelas siempre se ha mencionado como un remedio infalible. Esta planta, conocida científicamente como Chenopodium ambrosioides L. y llamada también hierba de Santa María o té mexicano, es un pilar de la medicina tradicional, especialmente en Brasil, donde es tan valorada que incluso forma parte de las listas oficiales de plantas medicinales de interés sanitario.
Aunque mucha gente la conoce solo por sus propiedades curativas, lo cierto es que es una planta muy versátil. No solo se usa para combatir algún malestar, sino que algunos se lanzan a usarla en la cocina para dar un toque fuerte y único a sopas, caldos o conservas. Es una planta originaria de Centroamérica que ha saltado fronteras gracias a que sus efectos terapéuticos están respaldados, en muchos casos, por estudios científicos.
Propiedades medicinales y beneficios destacados

El mastruz no es solo una planta más; es un auténtico concentrado de beneficios. Uno de sus usos más sorprendentes es su capacidad para acelerar la regeneración de los tejidos. Cuando se aplica de forma externa, es una mano derecha para cerrar cortes, quemaduras o heridas, ya que estimula la renovación celular y evita que las infecciones se instalen en la zona afectada. De hecho, hay investigaciones publicadas en el Journal of Ethnopharmacology que confirman que sus extractos ayudan a mitigar el dolor y reducir la inflamación en los tejidos.
A nivel interno, el té de mastruz es famoso por limpiar el organismo. Gracias a compuestos como los flavonoides, taninos y saponinas, posee una potente acción antiparasitaria y vermífuga, siendo una opción natural para combatir los parásitos intestinales. Además, es un aliado fantástico para quienes sufren de digestiones pesadas, ya que estimula la secreción de jugos gástricos, lo que ayuda a eliminar la hinchazón y los gases después de una comida copiosa.
Acción contra microorganismos y salud respiratoria

Si hablamos de protección, el mastruz es como un escudo natural. Tiene propiedades antifúngicas y antimicrobianas que ayudan a luchar contra hongos y bacterias. Se ha comprobado que es eficaz contra la bacteria Escherichia coli, responsable de muchas diarreas y dolores abdominales. Por eso, usarlo ya sea en infusiones o de forma tópica puede ser muy útil para fortalecer el sistema inmunológico y combatir micosis cutáneas.
Para los que pasan el invierno con la nariz tapada, esta planta es un alivio. Tiene una acción expectorante muy potente que ayuda a soltar la mucosidad y limpiar las vías respiratorias. Por esta razón, tomar una taza antes de irse a dormir es el truco ideal para respirar mejor durante la noche si se padece de bronquitis leve, sinusitis o un resfriado común.
Nutrición y formas de aprovechar la planta

Más allá de curar enfermedades, el mastruz aporta nutrientes esenciales. Es rico en vitaminas A, C y del complejo B (B2 y B6), que son fundamentales para mantener la vista sana, mejorar la piel y asegurar que nuestro sistema nervioso funcione como la seda. Además, su capacidad antioxidante ayuda a neutralizar los radicales libres, lo que protege al corazón y ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes.
Para sacarle partido, no hace falta complicarse la vida. El método más común es la infusión: basta con calentar agua sin que llegue a hervir, añadir una cucharada de hojas frescas (o una cucharadita si están secas) y dejar reposar tapado entre cinco y diez minutos. Pero hay más formas de usarlo; puedes preparar un zumo detox mezclando las hojas con frutas y verduras, usar hojas maceradas como compresas sobre la piel inflamada o incluso añadir las hojas frescas picadas en ensaladas y salsas.
Precauciones y contraindicaciones importantes

Ojo, que natural no significa que no tenga riesgos. El mastruz debe usarse con mucha moderación porque contiene ascaridol, que en dosis altas puede resultar tóxico. Está totalmente prohibido su uso en embarazadas, ya que puede provocar contracciones uterinas, y tampoco se recomienda en mujeres que estén lactando. Asimismo, el consumo excesivo puede irritar el estómago o sobrecargar el hígado y los riñones si se toma durante demasiado tiempo.
Lo ideal es no superar la taza diaria y no prolongar el tratamiento más de una semana. Personas con problemas hepáticos o sensibilidad alérgica deben pasar lejos de esta planta. Siempre es recomendable consultar con un médico antes de empezar cualquier tratamiento natural para evitar sustos innecesarios.
Esta planta centroamericana destaca por su versatilidad, siendo capaz de actuar como un potente desparasitante, un regenerador de la piel y un apoyo para el sistema respiratorio y digestivo, siempre que se consuma con cautela, respetando las dosis máximas y evitando su uso en etapas delicadas como el embarazo.