Alimentos ultraprocesados: el consumo se triplica en España y la ciencia matiza su impacto

  • El consumo de ultraprocesados en España ha pasado del 11% al 32% de las calorías totales en tres décadas.
  • El exceso de peso afecta ya al 50,8% de la población navarra, con un aumento alarmante entre jóvenes y niños.
  • Un estudio de Harvard señala que la calidad global de la dieta es más determinante que el grado de procesamiento.
  • Identificar un ultraprocesado es posible leyendo la etiqueta: más de cinco ingredientes o aditivos industriales.

En los últimos años, los alimentos ultraprocesados se han convertido en el centro del debate nutricional. Mientras que numerosos estudios alertan sobre su relación con la obesidad y otras enfermedades crónicas, un nuevo trabajo de la Universidad de Harvard introduce un matiz importante: no todos los ultraprocesados son iguales y la calidad global de la dieta puede ser más relevante que el grado de procesamiento. En España, la situación es especialmente llamativa, ya que el consumo de este tipo de productos se ha disparado en las últimas décadas.

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha lanzado una advertencia basada en datos del estudio publicado en The Lancet, en el que participó la catedrática de la Universidad de Navarra Maira Bes-Rastrollo. Según este informe, la proporción de calorías que aportan los ultraprocesados en la dieta española se ha triplicado, pasando del 11% al 32% en treinta años. Este incremento ha ido de la mano de un aumento del sobrepeso y la obesidad: en Navarra, entre 2017 y 2024, el porcentaje de población con exceso de peso subió cuatro puntos hasta el 50,8%, y entre los jóvenes el aumento fue de dieciséis puntos. En niños de 6 a 14 años, la cifra roza el 30%.

alimentos ultraprocesados
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El consumo de ultraprocesados se dispara en España

Alimentos ultraprocesados en un supermercado

Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados con ingredientes baratos y aditivos cosméticos como colorantes, aromatizantes, edulcorantes artificiales o emulsionantes. Están desplazando a los alimentos frescos y a las comidas tradicionales, en parte por su comodidad: se pueden consumir directamente o calentar en minutos, algo que encaja con el ritmo de vida actual. Los expertos relacionan este cambio con el aumento de enfermedades crónicas. De hecho, diversos estudios muestran asociaciones consistentes entre un alto consumo de ultraprocesados y un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión, problemas renales y gastrointestinales, así como mortalidad prematura.

Consumo de ultraprocesados
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Riesgos para la salud y cómo identificarlos

Etiqueta de un alimento ultraprocesado

Para el consumidor medio, distinguir un ultraprocesado no siempre es sencillo. Las etiquetas suelen destacar beneficios superficiales como el enriquecimiento con vitaminas o mensajes de equilibrio nutricional, mientras que la lista de ingredientes, con nombres técnicos, pasa desapercibida. La clave está en leer la etiqueta con atención: si el producto tiene más de cinco ingredientes, contiene aditivos industriales (emulsionantes, potenciadores de sabor, aceites refinados, almidones modificados) o viene listo para consumir, es muy probable que sea ultraprocesado. Entre los más consumidos en España destacan los refrescos azucarados, la bollería industrial, los embutidos procesados, las patatas fritas de bolsa y los cereales de desayuno azucarados.

Riesgos del consumo de alimentos ultraprocesados para la salud
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La calidad de la dieta, clave según un estudio de Harvard

Plato con alimentos variados

Frente a este panorama, una investigación presentada en el congreso Nutrition 2026 por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard aporta un enfoque complementario. Analizando datos de más de 200.000 adultos durante cuatro décadas, los científicos comprobaron que las dietas de alta calidad nutricional reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes independientemente del nivel de procesamiento de los alimentos. Es decir, una persona que sigue una alimentación equilibrada puede incluir ciertos ultraprocesados con buen perfil nutricional —como cereales integrales enriquecidos, bebidas vegetales fortificadas, yogures vegetales o legumbres en conserva— sin que eso aumente su riesgo. Por el contrario, alimentos mínimamente procesados como el arroz blanco o los zumos de fruta pueden no ser saludables si se consumen en exceso.

Los autores del estudio advierten de que demonizar todos los ultraprocesados por igual podría llevar a una dieta de peor calidad, ya que algunos de ellos aportan fibra, vitaminas y minerales. La recomendación es centrarse en el patrón dietético global, priorizando la dieta mediterránea o las dietas basadas en plantas, y no obsesionarse únicamente con el grado de procesamiento. En cualquier caso, los expertos coinciden en que reducir el consumo de ultraprocesados de baja calidad nutricional sigue siendo una prioridad de salud pública, especialmente entre los más jóvenes.

Así pues, la evidencia actual apunta a que el problema no es tanto el procesamiento en sí mismo, sino la composición nutricional de lo que comemos. Mantener una alimentación variada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y limitar los azúcares añadidos, la sal y las grasas saturadas, sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud a largo plazo.

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